Helen Aguirre Ferré

HELEN AGUIRRE FERRE: El error de legalizar la marihuana

Legalizar la marihuana está haciendo reír a la gente. “Ayer, el gobernador de Colorado, John Hickenlooper, firmó una enmienda que legalizó oficialmente la marihuana en el estado. Los fumadores de la hierba le dieron las gracias al gobernador Hickenlooper, y después pasaron varias horas diciendo la palabra Hickenlooper”, bromeó Jimmy Fallon.

Los chistes van en aumento mientras la droga parece convertirse en algo normal. ¿Debería ser así?

Los floridanos podrían ver la marihuana medicinal en la boleta de noviembre. Algunos estudios muestran que la marihuana ha sido beneficiosa en el tratamiento del cáncer y del SIDA, el glaucoma, la epilepsia y la esclerosis múltiple. Bajo supervisión médica, estos tratamientos pueden ayudar, pero teniendo en cuenta la experiencia de la Florida con las píldoras, hay que preguntarse cuánto tardaría en convertirse en un abuso. A muchos votantes quizá no les importe.

Una encuesta de CNN muestra que el 55% de los norteamericanos cree que la marihuana se debería legalizar y muchos le restan importancia a que los jóvenes experimenten con la hierba porque lo consideran un rito de transición. Muchos padres y madres también la han fumado. Pero la hierba de hoy no es la misma que la de hace 40 años. La potencia de la marihuana ha aumentado el 175% de 1996 a 2008 y en el 2010 un millón de personas recibieron tratamiento por problemas de dependencia al hábito de fumar marihuana.

Según un estudio de Ana Moreno, del Family Recovery Center, la marihuana es la droga más consumida después del alcohol porque, al igual que con el alcohol, los usuarios desarrollan una tolerancia que requiere un incremento del uso para sentir el efecto. Es más difícil detectar su abuso porque la declinación de la persona es más gradual que con otras drogas. Moreno dice que le resulta más difícil tratar a los adictos a la marihuana que a los adictos de “drogas más duras” porque hay más renuencia al tratamiento.

“Cuando lo reconocen como un problema, ya llevan años consumiéndola. El usuario típico de marihuana que se somete al tratamiento ha tenido cambios de personalidad, generalmente observados por sus familiares, y le ha ido mal en la escuela o no ha progresado en la vida”, dice Moreno.

La marihuana puede ser tan adictiva como los cigarrillos y el alcohol, aunque no para todo el mundo. Muchos ignoran que la marihuana, como el tabaco, tiene una mezcla de gases tóxicos y partículas diminutas que pueden dañar los pulmones. Más importante, un estudio de Nueva Zelanda halló que el uso prolongado de la marihuana puede tener efectos dañinos a largo plazo en el cerebro del adolescente.

Los investigadores hicieron pruebas en jóvenes antes y después del uso a largo plazo de la marihuana y hallaron que su uso prolongado condujo a un deterioro cognoscitivo. No solo les bajó el coeficiente de inteligencia, sino que mostró un continuo declive mental aun después de suspender el consumo de la droga. Los consumidores de cáñamo tuvieron muchos más problemas de memoria y concentración, coordinación, déficit de atención, en resumen, todo lo que hace falta para triunfar en la escuela.

No es extraño que la Asociación Médica Americana (AMA) se oponga a la legalización de la marihuana, afirmando que “el cáñamo es una droga peligrosa y como tal es una preocupación de salud pública”. Esto no parece molestar a algunos estados con problemas financieros que quieren legalizar la hierba como una nueva fuente de ingresos que se puede gravar. Podría ser un gran negocio. Según la Asociación Nacional de la Industria del Cáñamo, podrían ser una industria de $10,000 millones en cuatro o cinco años.

Un problema evidente es que puede ser legal y también ilegal. Aunque un número creciente de estados está legalizando la marihuana para fines medicinales o recreativos, bajo la ley federal es ilegal. El secretario de Justicia, Eric Holder, está haciendo la vista gorda, pero eso no la hace legal. Un nuevo gobierno en el 2016 que esté a favor de perseguir el consumo de drogas podría derogar las leyes de los estados. Este va a ser un tema legal y moral que los candidatos no podrán esquivar.

Aunque nadie está abogando por que se legalice la marihuana para el consumo de menores de edad, es ingenuo creer que tendrán menos posibilidades de adquirirla cuando sea legal. Y los adultos no están ayudando.

“En este momento de la historia, los norteamericanos consumen más medicinas, están más obesos, tienen más deudas y son más adictos que en cualquier generación anterior”, dice Moreno, que teme que recurrir a remedios rápidos para aliviar nuestros problemas impedirá que nuestros hijos desarrollen las habilidades adecuadas para enfrentar los retos de la vida. Tiene razón.

Probablemente es más popular aprobar la legalización de la marihuana pero es un error. Es una droga que altera el ánimo y la mente, es adictiva y causa síndrome de abstinencia. Legalizarla indica que no podemos enfrentar el problema inteligentemente, lo cual no es verdad. Un buen gobierno desea promover una sociedad sana y productiva; legalizar la marihuana alienta lo contrario.

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