Helen Aguirre Ferré

HELEN AGUIRRE FERRE: Béisbol y tráfico humano

Aunque el tráfico humano no es nuevo los contrabandistas tienen nuevos clientes: peloteros cubanos. Eso es algo que se hizo evidente tras las revelaciones sobre la fuga de Cuba del jardinero de los Dodgers Yasiel Puig, una operación en la que participaron violentos contrabandistas que dejaron a su paso un rastro de sangre y engaño.

El boxeador cubano Yunior Despaigne, que escapó en el mismo viaje con Puig, firmó una declaración jurada donde afirma que Gilberto Suárez y otros fueron quienes financiaron la huída de Puig hacia Isla Mujeres en México por $250,000. Tras darse cuenta del valor en dólares de Puig en uno de los 30 equipos de Grandes Ligas, los contrabandistas duplicaron la cantidad que exigían pagar para que fuera liberado. Puig estuvo secuestrado hasta que se pagó el rescate. Después se supo que los contrabandistas trabajaban para el tristemente célebre cartel mexicano de los Zetas que, al parecer, asesinó a un hombre envuelto en el plan por una disputa sobre dinero. ¿Acaso el viaje vale el riesgo que se corre?

El béisbol es una forma de vida en Cuba. Los peloteros cubanos son considerados íconos nacionales; cada vez que uno deserta, es una vergüenza para el gobierno. Se van para huir de la pobreza y para hacer realidad el sueño de jugar en un equipo de Grandes Ligas (MLB). En Cuba, un pelotero vive en condiciones miserables y gana un equivalente de 12 a 16 dólares al mes, mientras que según MLB, en Estados Unidos el salario anual mínimo en el 2013 es de $490,000. Algunos, desde luego, ganan mucho más, como Puig con los Dodgers, cuyo contrato es de $42 millones y la estrella de los Medias Blancas de Chicago José Abreu, que gana $68 millones. La diferencia en salarios entre ambos países sería casi cómica sino se tratara de algo realmente trágico.

Joe Kehoskie, agente de béisbol y presidente y principal ejecutivo de Joe Kehoskie Baseball, ha representado a más de 12 desertores cubanos. En una entrevista para Issues Reports, que le realicé este domingo a las 11 a.m. por el canal WPBT2, Kehoskie dijo que los contrabandistas profesionales trabajan con agentes deportivos norteamericanos para buscar y seducir a los atletas que se van de Cuba. A cambio, los contrabandistas/agentes reciben hasta el 30% del valor del contrato del jugador. Kehoskie pintó un feo retrato de un deporte que se considera el pasatiempo nacional de Estados Unidos.

Ante el bochorno del número cada vez mayor de famosos peloteros que huyen de la isla, el regimen cubano decidió suavizar su posición y en la actualidad permite a algunos que jueguen en el extranjero siempre que regresen a Cuba para cumplir con sus compromisos en el país. México y Japón se han aprovechado de la situación y han firmado acuerdos que oscilan entre $980,000 y $1.5 millones. En todo esto hay dos ardides: uno es que el gobierno cubano recibe el salario del jugador y ninguno puede jugar en EEUU. Se podría convertir en un lucrativo negocio para el país comunista, que nunca permite a sus trabajadores negociar directamente ni ser compensados por compañías.

Durante mucho tiempo el gobierno cubano se ha beneficiado en el tráfico humano de sus mejores talentos. Esta es la opinión de Mauricio Claver Carone, director ejecutivo de la organización Cuba Democracy Public Advocacy, quien afirma que Bud Selig, comisionado de la MLB, visita con frecuencia Cuba y es amigo de algunos de los miembros del régimen. Fotografías de Selig en Cuba sentado al lado de Fidel Castro respaldan esta afirmación. “El verdadero problema es que la MLB no trata a los peloteros cubanos de la misma forma que lo hace con otros jugadores internacionales”, dijo Claver Carone.

Bajo las reglas de la MLB, sólo a los cubanos que llegan a Estados Unidos a través de un tercer país se les permite negociar como agentes libres; es ahí donde están los contratos lucrativos. La política de la MLB ignora a los cubanos que llegan legalmente por otros medios como a través de una visa o mediante la política migratoria de pies secos/pies mojados, quienes solamente pueden ser contratados por un equipo como una selección amateur, que gana considerablemente menos. Se trata de una regla que la MLB podría cambiar fácilmente, y por consiguiente eliminaría la mancha de corrupción e inmoralidad asociada con el tráfico humano.

Algunos dicen que el embargo norteamericano contra Cuba es el culpable del tráfico humano de peloteros, pero evidentemente esto no es verdad. Al cambiar las reglas, la MLB podría convertir a todos los cubanos que llegan en agentes libres, al igual que ocurre con otros jugadores internacionales.

A los peloteros cubanos tal vez no les interese la forma en que abandonan la isla pero al resto de nosotros nos debería importar. La explotación humana es condenable. La Legislatura de la Florida tuvo razón cuando aprobó unánimemente una ley que busca presionar a la MLB para que haga igual el nivel de todos los peloteros cubanos. Lo que se rumora es que agentes deportivos junto con carteles de la droga están sacando ilegalmente de Cuba a los peloteros. Las Grandes Ligas tienen que dar un paso al frente y hacer lo correcto con todos los peloteros internacionales, entre ellos los cubanos.

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