Helen Aguirre Ferré

HELEN AGUIRRE FERRÉ: Política, dinero e intereses especiales

Hace cuatro años, la decisión de la Corte Suprema cambió drásticamente las reglas de gastos de las campañas políticas. La decisión Citizens United concluyó que las corporaciones y los sindicatos tienen el mismo derecho a la libertad de expresión política que los individuos, lo que llevó a que entraran enormes sumas de dinero en el panorama político.

En un principio, algunos temieron que la cantidad ilimitada de contribuciones a campañas políticas podría tener una influencia decisiva en los resultados de las elecciones y ataría más a los candidatos, una vez electos, a los intereses especiales que los ayudaron a obtener el puesto. El acceso a cantidades ilimitadas de dinero prácticamente en todo está lejos de ser saludable, pero ¿acaso la decisión Citizens United justifica ese temor? Sí y no.

El financiamiento de intereses especiales en política —que en ocasiones más bien parece una corrupción legal— no surgió hace cuatro años. Sin embargo, Citizens United le abrió las puertas a un activismo político más agresivo por parte de los sindicatos y a la creación de super PACS (comités de acción política) que han ganado prominencia no solo en su apoyo a los candidatos sino en presionar por distintos temas que aparecen como enmiendas constitucionales en las boletas estatales. Por otra parte, grupos de activismo público 501 (c) (4) como la Asociación Nacional del Rifle y el Sierra Club también pueden defender sus causas mediante una promoción costosa. A veces ganan, a veces no.

Por ejemplo, con su organización, American Crossroads, Karl Rove no ha tenido tanto éxito ayudando a que los candidatos ganen elecciones. Rove gastó más de $400 millones en las elecciones del 2012 sin ganar ninguna contienda. Debido a ello, según reporta el Washington Post, Stephen Law, jefe ejecutivo del grupo, dijo que probablemente no participen en el proceso de primarias presidenciales que comenzará en unos meses. No es sólo porque American Crossroads utilizó tácticas riesgosas y sus candidatos no eran lo suficientemente fuertes para ganar, sino porque los demócratas gastaron mucho más que ellos.

En estos momentos, más millonarios también participan en super PACS con diversos grados de éxito. Una de estas nuevas figuras en la Florida es Tom Steyer, gerente de un fondo de cobertura de San Francisco, cuya super PAC, NexGen, respalda a Charlie Crist. El periódico Los Angeles Times reportó que Steyer ha contribuido hasta ahora con $9.75 millones para financiar anuncios donde se ataca al oponente de Crist, Rick Scott.

Un nuevo anuncio del canal de televisión NexGen que se transmite en el área de Tampa denuncia al gobernador Scott por aceptar $1.2 millones en contribuciones de Duke Energy, compañía acusada de “saquear” a los residentes con tasas injustas. Este anuncio sustituye a otros que Politifact ha denunciado como falsos, entre ellos uno en que se acusa a Scott de ganar $200,000 de la perforación petrolera y perjudicar la salud de los floridanos. Los anuncios políticos televisivos no se sacan del aire con mucha frecuencia. Así de malo era.

El comité de Acción Climática de NexGen es el proyecto favorito de Steyer, con el que busca que el cambio climático se convierta en un importante asunto político, aunque la mayoría de los votantes parecen estar más preocupados por la amenaza del ébola y de ISIS. No obstante, NexGen ya abrió más de 21 oficinas en todo el Estado del Sol y cuenta con cientos de voluntarios. Van en serio. Lo que quizás los activistas de NextGen no sepan es que el antiguo negocio de Steyer le produjo cuantiosas sumas en las mismas industrias que ellos aborrecen.

Farallon Capital es el fondo de cobertura que Steyer administró y que invirtió en “contaminantes” proyectos de petróleo y carbón, que según NexGen están provocando el calentamiento global. Aunque hace dos años se retiró de Farallon, el capital de Steyer estaba allí mientras denunciaba el oleoducto Keystone, el fracking y el uso de combustibles fósiles. Cuando salió a la luz que todavía tenía inversiones en las mismas industrias que atacaba, Steyer pidió disculpas y dijo que trasladaría su capital a un fondo que no invirtiera en carbón ni en arenas con alquitrán. El gerente de un fondo de cobertura debería saber esto.

A principios de este año, Steyer apareció en C-SPAN, donde alguien señaló que su financiamiento de las causas liberales ha tenido el mismo efecto para los demócratas que el de los hermanos Koch para los republicanos. Steyer respondió afirmando que no apoyó a los que le forraron los bolsillos.

Evidentemente, Citizens United no es un remedio para la hipocresía política.

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