Helen Aguirre Ferré

La sorpresa de las elecciones

Cuál ha sido la importancia histórica de las elecciones de mitad de período del 2014? Los demócratas fueron derrotados mucho más de lo que indicaban las encuestas, mientras los republicanos obtenían logros extraordinarios a todos los niveles del gobierno.

Los republicanos tienen la mayoría más grande en la Cámara de Representantes en 86 años; ganaron siete escaños en el Senado para convertirse en mayoría con la posibilidad de obtener dos votos más cuando se terminen de contar los últimos. De igual modo, hicieron avances en estados que rara vez votan por los conservadores, y ganaron las gobernaturas de Maryland, Massachusetts e Illinois. Los republicanos incluso han comenzado a diversificar sus candidatos y líderes. En Carolina del Sur, Tim Scott se convirtió en el primer senador afroamericano en ganar unas elecciones desde la Reconstrucción, y es republicano. Utah eligió a Mia Love, la primera afroamericana republicana del estado en ser elegida al Congreso. Dos mujeres republicanas que ganaron el martes pasado se destacan por su inteligencia y edad: Elise Stefanik, de 30 años, se convirtió en la mujer más joven de la historia en ser elegida como congresista, mientras Saira Blair, de 18 años, es la más joven en la Legislatura de West Virginia. Ambas ganaron por amplio margen.

En la Florida, la historia fue similar. Los republicanos obtuvieron una sonada victoria cuando el gobernador Rick Scott fue reelegido por un pequeño pero más amplio margen que en el 2010. De igual modo, los republicanos también lograron notables triunfos en la Cámara estatal, en tanto el Distrito congresional 26 regresa a manos republicanas con la indiscutible victoria de Carlos Curbelo sobre Joe García. En la mayoría de estas contiendas, los republicanos realizaron campañas más inteligentes y tenían mejores candidatos, algo que al parecer atrapó fuera de guardia a los demócratas ya que hicieron sus campañas como si el “Tea Party” fuera un factor, pero no lo era. Casi todos los candidatos del Tea Party perdieron sus ofertas políticas en las elecciones primarias pero los demócratas fallaron al pensar que el prestigio republicano estaba tan dañado que nadie le prestaría atención al candidato. Estaban equivocados. Los republicanos llevaron a cabo campañas populares más sólidas y también ganaron terreno en las campañas que hicieron en los medios sociales, lo que los ayudó enormemente.

Igualmente a los republicanos los favoreció el hecho de que, guste o no, la política y agenda del presidente Obama estaban en juego y la mayoría votó a favor de un cambio. Para muchos es difícil agradecer la política económica de Obama; a nivel macroeconómico los números parecen una maravilla, pero a nivel microeconómico el sentimiento es pésimo. El ingreso medio familiar ha disminuido para casi todos los grupos, y los afroamericanos e hispanos llevan la peor parte. El hecho de que más de 46 millones de personas dependen de sellos de alimentos y que muchos estados tal vez tengan que ampliar el Medicaid, un programa concebido para los pobres, demuestra que las tasas de pobreza están aumentando. ¿Cómo puede eso ser algo bueno?

En momentos en que al presidente Obama le quedan todavía dos años en la Casa Blanca, los líderes republicanos bullen de entusiasmo y han declarado que están listos para dar pasos concretos, aunque no será fácil trabajar con un presidente que ha hecho poco para encontrar un terreno común con sus homólogos políticos. John Boehner y Mitch McConnell pueden demostrar liderazgo si trabajan de forma conjunta para aprobar una legislación que se enfoque en el crecimiento de empleos, una mayor independencia energética y una reforma de inmigración.

Estas elecciones dejaron algo en claro: a los norteamericanos les gusta un gobierno dividido pero al mismo tiempo detestan la paralización. La mayoría preferiría ver que Washington se comprometa a solucionar problemas en vez de no hacer nada siguiendo caminos equivocados. En realidad las elecciones tienen que ver con un gran cambio pero tal vez tienden más hacia un enfoque con sentido común en la política y el gobierno del que hemos experimentado en años recientes. Se puede predecir que el presidente Obama seguirá con su política partidista pero sólo le quedan dos años en el cargo, mientras los republicanos tienen una oportunidad para liderar y quizás respaldar con éxito que un candidato gane en el 2016. Sin embargo, estas elecciones no son un reflejo de la batalla presidencial. La mayoría de las mujeres, afroamericanos e hispanos salen a votar más en las contiendas presidenciales que en las elecciones de medio término donde la mayoría de los votantes son blancos no hispanos. Realmente el Partido Republicano tiene que hacer más para ampliar su base de votantes, la cual desea mejores leyes que los ayuden a compartir el Sueño Americano.

Los resultados de las elecciones del 4 de noviembre fueron impresionantes pero la mayor parte de los norteamericanos tiene una memoria corta. Pocos tienen paciencia para que adultos se comporten como niños malcriados en el Congreso y en la Casa Blanca. Los votantes esperan que ambas partes trabajen juntos y gobiernen como corresponde. Esta es la responsabilidad que acompaña a ganar unas elecciones y los votantes se merecen que los electos hagan su mejor trabajo.

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