Helen Aguirre Ferré

Tragedias en el Estrecho de la Florida

Al igual que cualquier muchacho de 18 años, Dairo Andino León estaba decidido a hallar su lugar en el mundo. Para Dairo, eso quería decir dejar su casa y su país. Vivir en el estado totalitario que es Cuba no era lo que el joven quería para su familia, sobre todo para su joven esposa y su hija de un mes de nacida. De modo que siguió el ejemplo de muchos: se unió a un grupo de vecinos que fabricaron una balsa que apenas podía navegar y se lanzaron al mar con el fin de llegar a Estados Unidos. Si tenían miedo de las turbulentas aguas infestadas de tiburones, no se lo dijeron a sus familias. Casi lo logran; a sólo 25 millas de la costa norteamericana, sin embargo, fueron interceptados por el Servicio Guardacostas. 

Se supone que los cubanos interceptados en el mar son interrogados por un miembro del Servicio Guardacostas para determinar si se les otorga una consideración especial de asilo para entrar a EEUU. Dairo Andino León tenía un buen argumento: había desertado del ejército. El regreso a Cuba de cualquier cubano desertor garantiza encarcelamiento bajo circunstancias brutales. Increíblemente, Dairo fue devuelto a Cuba con los otros refugiados y de seguro, cayó en manos de los genízaros de Seguridad del Estado mientras a los otros se les dejó en libertad.

En ningún momento se le permitió hablar ni ver a su familia. Fue trasladado a la Unidad Militar de las Boinas Rojas en la provincia de Cienfuegos. Allí sus compañeros de celda dijeron que se comportaba de forma errática y se lo informaron a los guardias, según dijo el periodista independiente Alejandro Tur Valladares en el programa radial Cuba al Día. Dairo no era conocido por tener ese tipo de comportamiento; ¿podrían haberlo drogado? Lo que sabemos es que poco después encontraron al muchacho de 18 años ahorcado en su celda con una sábana. Se determinó que la muerte fue suicidio, pero ¿lo fue realmente? Tal vez nunca lo sepamos. Lo que nos hace falta saber es por qué el Servicio Guardacostas repatrió a este joven cuando tenía que conocer que su suerte estaba echada desde el momento en que regresara a la isla comunista.

Quizás el oficial del Servicio Guardacostas que entrevistó a Dairo pensó que trataba de evadir el servicio militar en lugar de desertar, error que puede cometer la persona que hace la entrevista si no habla bien el español. Alguien que trabaja estrechamente con los miembros del Servicio Guardacostas me contó que con frecuencia este es el caso. De ser cierto, entonces el trabajo que realiza esta agencia deja mucho que desear. Desafortunadamente, la misión del Servicio Guardacostas no es encontrar refugiados, sino devolver a la isla a todos los balseros cubanos que encuentren. Si Dairo hubiera sabido eso, ¿se habría embarcado en un viaje tan peligroso y estaría vivo ahora? Su trágica muerte es una de tantas miles.  

El número de balseros cubanos ha aumentado drásticamente en los últimos años. Sólo en el 2014, 2,059 balseros cubanos han sido interceptados en el Estrecho de la Florida, lo que equivale a un aumento de 75%. El pasado 9 de octubre, Associated Press reportó el espeluznante hallazgo de cuatro cadáveres de cubanos que se habían ahogado en el mar. Estaban sumamente deteriorados, mordidos por tiburones, con rostros irreconocibles. Estos cuatro no son los únicos, las morgues del sur de la Florida están llenas de balseros cubanos ahogados que aún no han sido identificados. Los expertos creen que uno de cada cuatro muere en el intento de abandonar Cuba por el mar.

Uno de los peores casos que se conocen ocurrió en agosto cuando 34 inmigrantes quedaron a la deriva durante un mes en alta mar antes que los encontraran pescadores mexicanos en septiembre. Sólo 15 fueron hallados vivos, y de ellos dos murieron después. Solamente los más desesperados huyen de Cuba de esta forma; otros 91,122 han atravesado la frontera mexicana mientras más de 22,000 han llegado a través de un tercer país y solicitado asilo en lo que va del 2014. Escapan en busca de libertad política y económica, siendo la libertad el denominador común.

Demasiados hombres y mujeres jóvenes arriesgan todo para llegar a nuestras costas tratando de ser libres. Dairo Andino León tuvo mejor suerte que otros cuando fue recogido por el Servicio Guardacostas pero algo salió terriblemente mal y fue devuelto a Cuba donde murió bajo sospechosas circunstancias. 

Dairo fue recogido pero desafortunadamente no rescatado; eso es algo que pesará como una infamia sobre nosotros.

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