Helen Aguirre Ferré

Miami sigue siendo una ciudad mágica

Miami es popular en más de un sentido. El crecimiento y vitalidad de algunas áreas se siente en muchas de los sectores tradicionales como bienes raíces, turismo, cuidado de la salud y educación. Un interés renovado en la vida urbana ha impulsado un auge de condominios que era difícil de imaginar hace apenas unos años.

En la actualidad, hay más de 63 edificios en construcción con cerca de 10,000 nuevas unidades que se venden a buenos precios. Hay que agradecer a los compradores extranjeros por fomentar esta economía que le inyecta una nueva vida al downtown de Miami que continúa fomentando cultura, artes y entretenimiento como un negocio viable que enriquece la ciudad de muchísimas formas.

Los empresarios llevan décadas enamorados de las blancas arenas de Miami. En la actualidad, un nuevo tipo de empresario ha entrado al mercado con compañías emergentes y tecnologías que innovan el cuidado de la salud, la hotelería, el comercio y las industrias creativas, para sólo mencionar algunos sectores. Un creciente número de inversionistas apuestan que Miami puede desarrollar un ecosistema empresarial que se fortalecería y alcanzaría prosperidad.

Los líderes saben desde hace tiempo que los tiempos de la manufactura tradicional se acabaron. El reto consiste en generar un crecimiento económico a través de empleos que provengan de una clase sofisticada de empresarios. Un buen ambiente de negocios, sin embargo, no se materializa de la noche a la mañana, sino que es el resultado de accionistas que tienen un objetivo común. Hace falta una iniciativa en todo el condado para hacer que inversionistas, fundaciones, bancos, negocios, colleges y universidades trabajen de forma conjunta con el gobierno para que la comunidad se vuelva más sólida. Los inversionistas aprecian ese tipo de colaboración ya que muestra que hay un compromiso público y privado para lograr el éxito.

Uno de los factores para crear un exitoso ecosistema empresarial es darle una publicidad efectiva a las fuerzas locales. El respeto a la cultura local puede ser rentable. Para Daniel Isenberg, del Babson College, que dirige el Entrepreneurship Ecosystem Project en Massachusetts, “se trata de fortalecer la flora y fauna”. Ese fortalecimiento exige que se le dé un empujón a los sistemas educacionales locales para así preparar mejor una nueva generación de pensadores que cuente con las habilidades sofisticadas necesarias para atraer el capital necesario que haga crecer y prosperar. Como ciudad que empieza, Miami podría aprender algunas lecciones de Israel sobre cómo alcanzar el próximo nivel.

No hace mucho que Israel era un país socialista influenciado por los valores de los kibutz comunales que a su vez se basaban en un tipo de vida agrícola y colectiva. Al tener que sobrevivir en una región hostil, el país se vio obligado a cambiar. Los israelíes tomaron importantes decisiones, entre ellas ser autosuficientes en renglones como la producción alimenticia y la defensa. Mejoraron su sistema educacional creando talentos capaces de diseñar y desarrollar la infraestructura que les ha ayudado a sobrevivir y a progresar.

Todo fue un proceso de ensayos y errores. A fin de cuentas, Israel se convirtió en una potencia creativa para comercializar de formas fascinantes tecnologías militares y sistemas de comunicacions. Gilat Satellite Networks, por ejemplo, combinó un sistema de comunicaciones con tecnología militar satelital para que los comerciantes pudieran procesar una transacción de tarjeta de crédito con rapidez. Las empresas comenzaron a florecer y los inversionistas extranjeros hallaron en Israel compañías en las que valía la pena invertir. Para el 2012, más de 50 nuevas firmas israelíes pertenecían a compañías como IBM y Apple. En la actualidad, Israel tiene más compañías en la lista de NASDAQ per cápita que cualquier otro país. Estas inversiones han impulsado más investigaciones y desarrollo. Es una transformación notable y algo de lo que pocos en Miami se han percatado.

Hay mucha actividad alentadora que procede de la Fundación Knight, eMerge Americas, Endeavor Miami y Venture Hive que muestra que Miami es un buen lugar para inversionistas serios e institucionales que buscan financiar a empresarios que dejen una huella.

Esto no hace sino mostrar el gran valor que tiene una colaboración comunitaria firme que cree políticas que respaldan a nuevas empresas. Igualmente atrae a personalidades triunfadoras que están listas para respaldar a la comunidad al tiempo que ayudan a otros negocios a desarrollarse. Es un panorama realmente positivo que presagia buenas cosas para el 2015. De continuar así, Miami demostrará que a pesar de las muchas dificultades que durante años ha debido enfrentar, sigue siendo una ciudad mágica.

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