Helen Aguirre Ferré

Lo que los republicanos deben demostrar

Los republicanos han demostrado que pueden ganar elecciones; sin embargo, la pregunta que muchos se hacen es: ¿pueden también gobernar? Precisamente esto es lo que los republicanos tienen que demostrarles a los votantes, gracias a los cuales tienen el control de ambas cámaras, en el Senado con una mayoría de 54-46 y en la Cámara la mayoría más grande desde 1929. Ahora que un Senado en manos de los demócratas no se interpone en el camino de procesar los proyectos de ley de la Cámara, John Boehner, presidente de la Cámara, y el líder del Senado Mitch McConnell pueden aprobar rápidamente propuestas que tienen prioridades partidistas, entre ellas el oleoducto Keystone, reformar la Ley de Cuidado Asequible de Salud, las reformas fiscales y la seguridad de las fronteras.

Aunque el presidente Obama vete la legislación, los republicanos han demostrado que pueden gobernar, lo que sería bienvenido si se tiene en cuenta que un reciente sondeo de opinión de Gallup concluyó que el Congreso tiene una tasa de aprobación de sólo 16%.

Cualquiera podría pensar que con la gran mayoría republicana es una tarea fácil, pero la realidad es que no lo es. En el ala republicana del Tea Party hay miembros independientes y tozudos que no respaldan el liderazgo de Boehner. Veinticinco miembros votaron en su contra, entre ellos cinco congresistas de la Florida, como Dan Webster y Rich Nugent, quienes encabezaron la oposición. El proceso podría complicarse si este pequeño grupo daña la imagen del partido en camino a las primarias presidenciales del 2016.

Entretanto, el Senado no tiene tácticas dilatorias, lo que significa que el senador McConnell ha hecho su trabajo. No sólo ha tenido que revisar otra vez su libro sobre el arte de la legislación y compromiso, sino que tuvo que pactar con algunos colegas audaces, como el senador de Texas Ted Cruz, que parece haber aprendido mucho del general chino del siglo VI, Sun Tzu, a quien se le acredita haber escrito el libro El arte de la guerra.

Los demócratas tienen sus propios problemas mientras tratan de recuperar el terreno perdido tras la devastadora derrota de noviembre. El partido tiene divisiones sobre estrategia y además el presidente Obama no ha resultado útil. Los demócratas fuera de la Casa Blanca corren el riesgo de ser irrelevantes. Pueden ayudar al Presidente a mantener un veto, pero están cansados de que el Presidente no colabore con su propio partido.

Por su parte, el presidente Obama ya dijo que vetará algunas partes de la legislación que todavía están por escribirse. Tal vez no le importe decir “no” sin haber leído primero la propuesta, pero a los demócratas les debería preocupar convertirse en el nuevo partido del “no”. Lo cierto es que no es una estrategia ganadora.

Dicho esto, podría esperarse que los republicanos, sobre todo en el Senado, debatan de forma vigorosa la política energética, entre ellas el oleoducto Keystone, que tiene apoyo bipartidista. Preferirían cualquier cosa antes que revocar algunos de los aspectos más dañinos del Obamacare. La Ley Salvemos a los Trabajadores Americanos aumentará la semana laboral de 30 a 40 horas; mientras es muy probable que el impuesto a los equipos médicos se elimine. Estas iniciativas cuentan con el apoyo bipartidista en ambas cámaras. Por otra parte, los republicanos aprobarán la legislación que favorece a las compañías y empresas que contratan a veteranos. ¿Quién va a oponerse a algo semejante?

Quizás el mayor reto que tienen Boehner y McConnell es hallar una estrategia inteligente que se enfrente al presidente Obama por el abuso que ha ejercido sobre el poder ejecutivo mientras sigue dirigiendo al país. De cualquier modo, esa estrategia no resultó nada efectiva esta semana cuando la Cámara aprobó un presupuesto para Seguridad Territorial que también le quita fondos a las cláusulas de la reciente acción ejecutiva de Obama. Esto fue algo poco sensato. Veinticinco estados han demandado al gobierno federal por ese problema y está en los canales legales: que sean los tribunales los que lidien con el problema. Dan Garza, director ejecutivo de la Libre Iniciativa, lo dijo con gran claridad.

“Aunque las decisiones sobre inmigración del Presidente preocupen, es un error bloquearlas legislativamente sin proponer una mejor solución. Tanto los republicanos como los demócratas comparten la responsabilidad por no poder lograr este tipo de reforma en el pasado, y ambos deben unirse para llegar a una solución que beneficie al país”.

Gobernar no es una tarea fácil. Sin embargo, cada vez los votantes exigen menos drama político y más legislaciones sustanciales; este es el mensaje detrás de la aplastante victoria republicana en las elecciones de medio término. Los republicanos necesitan recordar que si decepcionan a los votantes, los demócratas tendrán una mejor oportunidad de permanecer en la Casa Blanca unos años más.

  Comentarios