Helen Aguirre Ferré

Inversión y pobreza en el Sur de la Florida

El sur de la Florida está repleto de ciudades que tienen dos historias para contar.

De una parte, están las áreas con inversiones multimillonarias que gozan de gran prosperidad y una vida de lujo. De la otra, se encuentran las áreas que sufren una decadencia y están arruinadas.

Lo cierto es que algunos de los distritos más de moda se benefician del dinero de los contribuyentes destinado a ayudar a las barriadas más necesitadas, y es perfectamente legal, gracias a la medida que permitió la creación de agencias de renovación comunitaria (conocidas como CRA) que es el foco de un reportaje especial que el canal 2 WPBT transmite este domingo al mediodía.

La Legislatura estatal autorizó las CRA en 1969 para solucionar el deterioro y la falta de viviendas asequibles. Se suponía que los incentivos públicos atraerían inversiones privadas para llevar a cabo proyectos en barrios marginales, en tanto los gobiernos locales controlarían las CRA. Sin embargo, ese tipo de control con frecuencia se confunde y es difícil decir quién tiene realmente en sus manos el incremento fiscal que generan y su inversión. Desgraciadamente falta responsabilidad y transparencia.

Las CRA funcionan bajo reglas diferentes que las de los gobiernos locales. Aunque no es un aumento de impuestos directo, el ingreso por incremento fiscal de los condados y ciudades se desvía a distritos de CRA para proyectos de renovación. En Miami-Dade, en los últimos 10 años, más de $285 millones que hubieran estado disponibles para el fondo general del condado se emplearon para mejorar el transporte, por ejemplo.

Las CRA pueden emitir deuda mediante bonos que pueden pagarse con dinero de los impuestos sin la aprobación de los votantes. A los políticos les gusta esta opción porque los proyectos pueden avanzar con rapidez sin que se requiera una votación pública que elimine la necesidad de justificarlos. Pero, ¿acaso las CRA combaten la pobreza? Depende.

South Pointe en Miami Beach es una historia de éxito. En los años 70 el área era un refugio para ancianos pobres que se sentaban en sillas plegables en dilapidadas terrazas de hotel para tomar el aire fresco. Una CRA dio incentivos para estimular la renovación. En la actualidad South Pointe es un área de moda que tiene algunos de los valores inmobiliarios más altos del condado. Es fácil para las CRA triunfar en este tipo de área de primera junto al mar. Los retos más difíciles están en zonas lejos de las playas.

El proyecto Southeast Overtown Park West es otra historia. Creado en 1982 en un barrio miserable, hasta ahora ha tenido poco éxito. Esto podría cambiar. La ciudad de Miami y funcionarios del condado están a punto de firmar el proyecto Miami World Center que recompensará a los urbanizadores con $90 millones en fondos públicos si el proyecto de uso mixto tiene éxito. El centro también contará con un Salón de Convenciones y un hotel contiguo. ¿Recibirán los contribuyentes un retorno proporcional de la inversión? Hay diferencias de opinión.

Los líderes comunitarios en las áreas pobres dicen que han esperado pacientemente por recibir algo del dinero mágico de las CRA. Piensan que los políticos locales no toman en cuenta sus necesidades y que sus decisiones favorecen a urbanizadores ricos. Ven a varias CRA entregando dinero a instituciones como los museos de arte Pérez y Bass e incluso para operaciones en Lincoln Road. Estas instituciones no están necesitadas y están lejos de ser pobres. En la actualidad, el dinero de CRA de Miami Beach se emplea para la creación de un nuevo Centro de Convenciones en 52 acres de bienes raíces de primer orden. ¿Es esto necesario o apropiado?

Es fácil ver por qué las CRA se han vuelto polémicas: se han usado como herramienta de desarrollo económico y no para erradicar los barrios pobres y crear viviendas asequibles.

El condado Broward ha tomado otro camino, con un mayor control sobre las CRA y concentrándose en proyectos que crean empleos y reducen la pobreza.

Al condado Miami-Dade no parece preocuparle ni siquiera cuando las CRA funcionan como un gobierno dentro de un gobierno y sus presupuestos son aprobados por la comisión del condado tras gastarse los fondos. Un comisionado de la ciudad o del condado puede servir en una junta de CRA a pesar de los conflictos potenciales en los dos puestos. Además, si se erradica la pobreza en una CRA, en vez de cerrarla, con frecuencia se extiende.

Es hora de que Miami-Dade siga los pasos de Broward y evalúe el impacto de las CRA en los presupuestos del condado. Los $285 millones desviados de los fondos generales del condado constituyen un gran cambio. Una CRA exitosa es la que logra su objetivo y cierra. Las que se extienden hacen que uno se pregunte si no son más que otra forma de ayuda social para las corporaciones.

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