Manny García-Tuñón

Los verdaderos efectos de la reforma migratoria sobre las pequeñas empresas

El anuncio del presidente Obama para retrasar los cambios prometidos a las políticas de inmigración hasta después de las elecciones de noviembre ha generado preocupación de que, una vez más, la política tiene prioridad por encima de los intereses de nuestra nación.

En sí, el tema de la inmigración es motivo de controversia ya que muchos en el Congreso se oponen a un camino a la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados que ya viven y trabajan en los Estados Unidos. El ejemplo del año pasado cuando el senador Jeff Sessions, republicano de Alabama, se pasó de rosca cuando introdujo una enmienda a la reforma migratoria que reduciría el flujo futuro de hasta los inmigrantes legales viene a la mente. Afortunadamente, mientras que el comité envió un mensaje cuando rechazaron rotundamente la enmienda de Sessions con un voto de 17 a 1 (con Sessions siendo el único voto en apoyo de su propia enmienda), la declaración cuando entonces que me llamó la atención fue la del senador republicano de Texas, Ted Cruz.

“Tengo la intención de votar ‘no’ respecto a esta enmienda”, dijo Cruz. “La razón es que creo que la inmigración legal es un pilar fundamental de nuestro país… Soy un defensor de la inmigración legal”, y agregó: “Como nación, tenemos que seguir siendo una nación que celebra los inmigrantes legales... ya que muchos de nosotros somos los hijos de aquellos que arriesgaron todo por la libertad. Yo respeto la enmienda de mi amigo de Alabama, pero no lo puedo apoyar.”

Muchas personas se oponen a la reforma migratoria por miedo a cómo afectara a las empresas y los salarios actuales, sin embargo, los expertos de ambos lados de la isla política están de acuerdo en que los trabajos americanos están a salvo. Según Alex Nowrasteh, un experto en inmigración en el Instituto Cato, “Pensar de otra manera es algo que prácticamente nadie, con una educación, cree. Es una especie de tontería”.

Según un reporte por Niraj Chokshi del “National Journal”, la mayoría de los economistas no consideran que los inmigrantes reducen los salarios o puestos de trabajo. Chokshi cita tres estudios de ambos lados del espectro político: en primer lugar, del “Brookings Institution”, Michael Greenstone y Adam Looney confirman que en actualidad, los trabajadores inmigrantes aumentan las oportunidades y los ingresos de los estadounidenses. En segundo lugar, un informe de 2011 del grupo conservador, “American Enterprise Institute”, afirma que los trabajadores nacidos en el extranjero no afectan la tasa de empleo de manera positiva o negativa. En tercer lugar, un estudio reciente, realizado por el grupo liberal Center for American Progress, establece que el ofrecerle ciudadanía a los trabajadores indocumentados podría incluso crear puestos de trabajo.

Según Chokshi, “El estudio de The Center for American Progress trató de predecir lo que ocurriría en la reforma migratoria. Los investigadores consideraron varias posibilidades donde los 11 millones de inmigrantes indocumentados de la nación se concedería inmediatamente estatus legal. Entonces, observaron los efectos si los inmigrantes indocumentados no se les concediera la ciudadanía hasta por una década y también si lo consiguieran en cinco años.

“Lo que encontraron fue que solo la condición jurídica resultaría en la creación de 121,000 nuevos puestos de trabajo al año durante los próximos 10 años. El obtener la ciudadanía en cinco años aumentaría 159,000 puestos de trabajo por año. Si se les diera la ciudadanía inmediatamente, se crearía más de 203,000 nuevos puestos de trabajo al año.

“La lógica detrás de las ganancias es simple. La legalización y la ciudadanía permiten a los indocumentados a ser más productivos y ganar salarios más altos. El aumento de los ingresos se puede gastar en comida, ropa, vivienda y otras compras. Ese gasto, a su vez, estimulará la demanda de la economía de más productos y servicios, lo que crea puestos de trabajo y se expande la economía”.

A pesar de los informes y los números y la política, mientras que el debate sobre la inmigración continúa desarrollándose, mi esperanza es que nosotros, como nación, no perdamos perspectiva. Espero que a pesar de las diferencias sobre cómo mejor solucionar nuestro sistema roto de inmigración, podemos prevenir que nos pasemos de rosca como Sessions y otros que tratan de crear un ambiente anti-inmigrante. Espero que no tomemos la libertad por sentada hasta el punto donde nos volvemos insensibles a las necesidades de los demás; incluyendo a los inmigrantes que tratan de mejorar sus vidas y las vidas de sus familiares. Espero que nunca nos olvidemos que, somos una nación de inmigrantes, y que es precisamente el espíritu de libertad que los inmigrantes han infundido en nuestro país desde sus inicios, que nos hace fuertes.

Manny García-Tuñón es columnista de el Nuevo Herald y presidente de Lemartec, una firma de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.

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