Manny García-Tuñón

GARCIA-TUÑON: Saber convertir desafíos en oportunidades

En nuestro camino hacia el éxito, inevitablemente nos encontraremos cara a cara con contradicciones que desafían las normas e incluso las mejores prácticas que observamos para ayudarnos a lograr ese éxito.

A veces nos damos cuenta que algo que hicimos tuvo éxito a pesar de habernos contradicho a nosotros mismos en respuesta a una situación determinada, mientras que otras veces nos damos cuenta de que logramos el éxito precisamente porque nos contradijimos a nosotros mismos. En cualquier caso, es importante darnos cuenta de que el cambio y las contradicciones son parte inevitable del juego – y eso no es malo. Mientras que para algunos los desafíos pueden hacer más difícil el alcanzar sus metas, para otros el cambio y la contradicción puede ser el catalizador para la prosperidad.

Para las personas más exitosas en el mundo de los negocios, el cambio y la contradicción son las especias de la vida. Ellos saben que mientras algunas cosas acerca de su trabajo  nunca pueden cambiar – como su oferta básica o su estándar de excelencia – todo lo demás sí  debe cambiar y adaptarse si quieren ser fieles a su propósito y al proceso creativo. Lo mismo nos ocurre a usted y a mí en nuestras propias empresas.

Usualmente, relacionamos palabras como “propósito” y “proceso creativo” con los artistas o arquitectos u otros en campos considerados más creativos. Pero los arquitectos y los artistas no son los únicos profesionales impulsados por un sentido de propósito, ni son los únicos que siguen un proceso creativo. Todos y cada uno de nosotros – desde los banqueros y asesores financieros a trabajadores de la construcción y mantenimiento – somos capaces de asociar un propósito “superior” a nuestro trabajo y de hacer ese trabajo cada vez más creativo y bello. Es una elección. Esta premisa con la que podemos enfocar nuestro trabajo es fundamental para alcanzar el éxito, ya que nos permite no sólo aceptar el cambio y la contradicción sino crearlos para expandir nuestra oferta y vivir nuestro propósito más plenamente.

Cualquier trabajo que nos conecta con otro ser humano – y de un modo u otro, cada trabajo lo hace – tiene un propósito que va más allá del dinero o de la supervivencia. Puede que no siempre lo reconozcamos porque no captamos un sentido de propósito más allá de simplemente traer a casa un cheque de pago o la maximización de las ganancias, pero un propósito más profundo sin embargo está ahí esperando a ser descubierto. Asimismo, es posible que no percibamos ni siquiera una apariencia de creatividad en nuestro trabajo, pero la oportunidad de ser creativo está sin duda allí, si no en el trabajo en sí, en nuestro acercamiento al trabajo.

Conozco a dos contadores – ambos son CPA (contadores públicos certificados) especializados en impuestos empresariales – que comenzaron sus carreras al mismo tiempo y en la misma empresa. Mientras que uno ha labrado una vida agradable para sí mismo, llegando a la posición de “asociado” dentro de la empresa, el otro se independizó y abrió su propia empresa de contabilidad y en cuestión de unos pocos años ha expandido a varias sucursales en todo el estado de Florida a través de una serie de fusiones y adquisiciones. Ahora tiene decenas de contadores trabajando para él mientras que él mismo se centra en la interacción con sus clientes a nivel ejecutivo y la gestión de la práctica creciente. No estoy implicando que un enfoque es mejor que el otro – cada persona debe elegir su propio camino teniendo en cuenta sus circunstancias y su gusto por el riesgo – pero la oportunidad de ser creativo existe en cualquier industria – incluyendo contabilidad.

Quizás para algunos de nosotros fuera de esos campos considerados más tradicionalmente creativos nos es difícil equiparar este concepto de tener que aceptar el cambio en nuestros propios negocios, pero los procedimientos normalizados de nuestro trabajo y la flexibilidad creativa no son prácticas o filosofías excluyentes. El hecho es que en los negocios, el orden y el cambio van de la mano. La innovación a menudo se beneficia de los procedimientos y siempre requiere de la coordinación, para garantizar la eficiencia. De lo contrario, con el acceso instantáneo global a los proveedores y los consumidores y con los cambios acelerados en el mercado a nivel global, nuestras innovaciones nunca lograrán salir por la puerta.

Es fundamental para nuestro éxito – si no para nuestra supervivencia – acoger las contradicciones y aplicarlas a nuestras propias empresas sin importar lo rígido que sean nuestros procedimientos empresariales. De hecho, como dueños de negocios, gerentes o directores generales, es nuestra responsabilidad evocar e iniciar el cambio y acoger la contradicción sin sacrificar la esencia de la organización.

Manny García-Tuñón es columnista de el Nuevo Herald y presidente de Lemartec, una firma de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.

manny@unosminutosconmanny.com

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