Manny García-Tuñón

El plan de sucesión

Mientras escribo mi columna de esta semana, Miami se encuentra en un estado general de alerta y preparación. Lo sé porque no pude ni entrar a Publix hoy por lo repleto que estaba con gente comprando de lo que sobraba.

Eso es porque Erika, la tormenta tropical, se cernía sobre nuestras costas y en este momento, los pronósticos le hacían tocar tierra el domingo en la noche. (¿Porque será que la mayoría de las tormentas y huracanes tienden llegar al sur de la Florida de noche?) Es posible que en el momento que esté leyendo esta columna Erika se haya disipado –de hecho, quizás ni llueva, pero como los que vivimos en el sur de la Florida bien sabemos, es mejor estar preparados – y además, nos encanta el show.

No podemos predecir el futuro –en sí, a los meteorólogos les resulta difícil predecir el tiempo a pesar de toda la tecnología a su disposición– pero cada uno de nosotros estamos llamados a prepararnos para el futuro de la mejor manera posible con la información y recursos a nuestra disposición. Y esto aplica tanto a nuestros negocios como al estado del tiempo. Sin embargo, la viabilidad futura de los negocios hispanos está en riesgo precisamente por la falta de planificación y preparación. De acuerdo con estudios nacionales, solo uno de cada cuatro empresarios hispanos tiene un plan de sucesión para su negocio.

Hace un par de años escribí una columna acerca de la importancia de la planificación de la sucesión empresarial del punto de vista de mi experiencia personal cuando mi padre, quien también es mi socio en Lemartec, fue diagnosticado con cáncer de pulmón. Compartí que el plan de sucesión que pusimos en marcha dos años antes del diagnóstico nos ayudó a mitigar el desafío de tratar con el tratamiento de mi padre mientras mantuvimos el flujo de nuestro negocio.

Irónicamente, nuestra motivación original para iniciar un plan de sucesión no era para prepararnos para una emergencia inesperada, sino más bien para ayudar a facilitar el crecimiento de nuestra empresa. La realidad es que un plan de sucesión ofrece más que ayuda en la preparación para una crisis futura; puede ayudar a su negocio en este momento.

Tomemos el ejemplo de una empresa que quiere solicitar un préstamo bancario ya sea para gastos operacionales o para financiar su crecimiento. Cuando una empresa ha puesto en marcha un plan de sucesión viable, el banco lo ve como algo positivo porque las operaciones no se verán materialmente afectadas por una enfermedad inesperada, un accidente o cualquier otro evento. Esto es especialmente cierto en los casos en que la financiación es a largo plazo, como bienes raíces o de financiación a largo plazo.

A pesar de la amplia gama de beneficios asociados con la planificación de la sucesión, las estadísticas a nivel nacional son preocupantes, especialmente entre las empresas hispanas. Además de del 75% que no están adecuadamente preparados para llenar una posición de liderazgo en caso de una emergencia, menos de un tercio ha identificado un sucesor a nivel ejecutivo. Para las empresas familiares, las cifras son peores. De acuerdo con un estudio de investigación de Grant Thornton International, aproximadamente un 70% de las empresas familiares no llegan a la segunda generación. Un impresionante 90% de las empresas familiares fracasan antes de que la tercera generación pueda asumir la dirección de la empresa. Este estudio cita la falta de planificación de la sucesión como el responsable principal de estas estadísticas deprimentes, pero un punto de vista demográfico más amplio revela que el problema fundamental está en la falta de conocimiento financiero entre las familias y empresas hispanas en comparación con la población general.

Y aquí está el llamado personal y la motivación detrás de mis esfuerzos como columnista de negocios, porque creo en nosotros, los hispanos, y en lo que somos capaces de lograr. Creo en nuestro compromiso con la familia y en nuestra ética de trabajo fuerte. Y creo que con la orientación y el apoyo, como el grupo minoritario más grande de Estados Unidos con más de un billón de dólares en poder adquisitivo, podemos tener un impacto positivo y duradero en nuestra economía, nuestra sociedad y nuestro mundo.

Para obtener información que le ayude mejorar su conocimiento financiero y para recibir asesoramiento sobre las mejores prácticas para su negocio, por favor visite mi sitio web www.unosminutosconmanny.com. En conjunto con El Nuevo Herald, estamos trabajando para empoderar a las familias y empresas hispanas, creando conexiones entre nosotros y ofreciendo recursos para ayudarnos en nuestro camino al éxito.

Mientras espero que el fin de semana le haya pasado sin incidentes, recuerde, esté preparado y cuídese.

Manny García-Tuñón es Presidente de Lemartec, una firma internacional de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.

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