Manny García-Tuñón

La Conservación de la Masa y su negocio

Existe una ley física conocida como la Ley de Conservación de la Masa que afirma que la materia se puede cambiar de formaa –como el hielo que se derrite– pero que a pesar de ello la masa permanece constante. En otras palabras, uno no puede extraer dos libras de agua líquida de una libra de hielo sólido porque la masa total es la misma antes y después. Eso es otra manera de decir que no se puede conseguir algo por nada.

¿Y qué tiene esto que ver con los negocios? ¿No es obvio?

Esta ley, la de conservación de la masa, es quizás una de las más poderosas que disponemos para lograr el éxito. La clave de su eficacia, así como su carácter esquivo, radica en su absoluta simplicidad. De hecho, es tan simple que hasta un niño podría captar y comprender su significado, sin embargo, con demasiada frecuencia no lo captamos, como consecuencia de las complejidades que nosotros mismos creamos. Mientras que luchamos por hacer crecer nuestros negocios y generar más ganancias, no reparamos en los detalles de nuestros sofisticados procesos internos cuando vamos en pos de un premio y poco a poco nos vamos olvidando de esta ley. Como no podemos conseguir algo a cambio de nada, el éxito que podemos lograr para nosotros mismos es directamente proporcional al valor que creamos para los demás.

Dicho esto, es obvio que ninguna empresa puede sobrevivir a menos que cree cierto valor, por lo que la clave para lograr el éxito, ganar cuota de mercado y aumentar la rentabilidad de la empresa es hacerlo (crear valor para los demás) mejor que nadie. Mientras más valor usted cree, más éxito tendrá. Como he dicho, nadie le tirará a sus pies su dinero duramente ganado simplemente porque usted quiere ser rico, pero con gusto le pagarán buen dinero si sienten que usted les satisface las necesidades a sus clientes. Y cuanto más valor les cree en el proceso, más le pagarán.

Eso es lo que me encanta de los negocios: nos proporciona una de las mejores oportunidades para crear valor para los demás. El problema es que con demasiada frecuencia vemos a nuestros puestos de trabajo como un medio para un fin, pero el negocio puede ser de mucho más.

▪ Empoderamiento: La creación de valor está en el corazón de la filosofía de empoderamiento. Se faculta a los miembros del equipo a nivel personal, ya que les permite emplear sus propias fortalezas personales en la oferta. Usted se sorprenderá. Algunas de las mejores ideas de negocio han venido de los miembros del equipo en la primera línea. Desafíe a esforzarse continuamente para crear valor a través del empoderamiento y su organización se elevará.

▪ Satisfacción al cliente: Este es un concepto antiguo que nunca me canso de escuchar. Cuando analizamos nuestras medidas para satisfacer al cliente, lo que en realidad estamos estudiando es nuestra capacidad de crear valor para nuestros clientes. Ningún cliente cuyas necesidades se han colocado en primer lugar ha salido insatisfecho. Punto.

▪ Control de calidad: Esta es una de esas prácticas de negocios que llegó en los años ochenta y perdura a hoy, tal y como debe ser. Permanece porque todavía la necesitamos. La necesitamos porque tendemos a olvidar la relación directa entre la calidad de nuestra oferta de producto o servicio y el valor creado para nuestros clientes. ¿Cómo mide el cliente nuestra calidad? Por el grado de eficacia y de eficiencia con que sus necesidades fueron satisfechas (es decir: por la cantidad de valor que hemos creado para ellos). Cuando una organización implementa programas para el control de calidad, están comunicando con eficacia a todos y cada miembro del equipo que sus clientes merecen y esperan lo mejor. Mientras más calidad en su producto o servicio, más valor para sus clientes y, por lo tanto, más éxito para su equipo.

Son innumerables los casos prácticos específicos que “toman prestado” de la Ley de Conservación de la Masa logrando los mismos resultados. El hecho es que si una idea o estrategia de negocio no da lugar o promueve la creación de valor, de una manera u otra, no vale ni el papel en que está escrito o el tiempo empleado en su ejecución. Tómese su tiempo, en cambio, para desarrollar nuevas formas de crear más valor para sus clientes porque su éxito depende de ello.

Recuerde, no se puede conseguir algo por nada.

Manny García-Tuñón es columnista de El Nuevo Herald y presidente de Lemartec, una firma de diseño y

construcción de Miami, FL.

manny@unosminutosconmanny.com

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