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Opinión Sobre Cuba

Mejor que repartan sogas para ahorcarnos

Los amanuenses del castrismo están dando su versión de lo acontecido en España con el intento de secesión de Cataluña. Hay una suerte de satisfacción ante la crisis y hablan de corrupción en Madrid y de cuanto se abusa de la riqueza que genera la economía catalana. La misma dictadura que no permite ni un verbo de disensión, se entromete en un asunto que no le corresponde y hasta se da el lujo de referirse al “voto por la independencia”.

La crisis ibérica le sirve, de cierta manera, para distraer la que se le viene encima con la Embajada de los Estados Unidos en La Habana trabajando a media máquina para cuidar que otros diplomáticos no vuelvan a sufrir de insólitos e inexplicables ataques acústicos, en un país donde se conoce hasta donde el jején puso el huevo.

Tan grave puede ser no contar con la anuencia económica del gobierno de los Estados Unidos, que la dictadura se ha cuidado mucho de atacar abiertamente a su administración, como lo hubiera hecho en tiempos de campo socialista o de Hugo Chávez.

El taimado operativo de las agresiones acústicas, donde se incluyen, además, diplomáticos amigos como los canadienses, comienza a obstruir la última válvula de escape a la presión social de la improcedencia verde olivo.

El presidente americano anterior liquidó la llamada “ley asesina” (pies secos, pies mojados), porque ya eran cúmbilas; la de ajuste sobrevive y sigue siendo un privilegio, pero somete a los cubanos a seis meses de ilegalidad en los Estados Unidos, hasta alcanzar el añorado “año y un día”, y ahora terminan, de un plumazo, las miles de visas hasta de cinco años entregadas a tutiplén.

En medio de una prensa oficialista con titulares mortuorios: “Presente Fidel en el 70 aniversario de la Universidad de Oriente” o “A Sochi con Fidel y el Che…” como si estos personajes siniestros ya no estuvieran en la historia universal del olvido, ya se prepara la campaña de descrédito y descalificación a los ataques acústicos.

Mariela Castro lo inició con una entrevista al canal de televisión pan árabe Al Mayadeen, donde considera que el incidente es tan fantasioso como la Guerra de las Galaxias.

Otra comisaria se burla abiertamente del asunto y subraya que hay más sordos en el Departamento de Estado que entre los propios afectados, asunto que ella considera, públicamente, como una patraña.

Ya salieron las cámaras a recoger testimonios “espontáneos”, donde nadie disiente y todos se adscriben a la bachata del régimen. Cubanos comunes, casi en harapos, y dentaduras devastadas, llaman “loco” al presidente estadounidense y aseguran que la noticia es falsa, una infamia más, para desprestigiarlos ante el mundo otra vez. Forma nueva de ataque creada por el presidente Trump, argumentan los desinformados criollos sentados en los parques mirando la vida pasar.

Otra versión más cáustica reporta la prensa independiente desde La Habana. El dueño de un taller de mecánica, quien ha clasificado para el Diversity Visa Program, fue directo al grano: “Sin la [política] pies secos/pies mojados y sin visados para la Yuma esto se pondrá negro con pespuntes grises. El pueblo cubano es hijo de la política y nunca será huérfano de ella. Ni a Raúl ni a Trump le importan que este pueblo desayune, almuerce y coma sueños. Uno nos utiliza para mantener su 'Revolución' y el otro nos niega la única salida de este manicomio… mejor que repartan sogas por la libreta para ahorcarnos todos”.

Todavía esta semana en el llamado “Parque de los lamentos”, cerca de la embajada americana, se hacía cola para la esperanza.

Crítico y periodista cultural.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2017, 2:27 p. m. with the headline "Mejor que repartan sogas para ahorcarnos."

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