Opinión Sobre Cuba

NICOLÁS PÉREZ: Semilla de libertad

Acabo de regresar del inicio del Seminario que anuncié en mi artículo del miércoles pasado: “Encuentro Fraternal Por la Democracia en Cuba” por Santiaguito Alvarez- Fundación Rescate Jurídico. Lo sentía, creía en la idea.

El acto se efectuó en la Casa Bacardí el lunes 27 y se extenderá cuatro días más y habrá tres más como este en lo que resta del año con nuevos invitados.

Nos dio una cálida bienvenida Jaime Suchlicki, miembro del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, y el doctor Alberto Hernández, miembro del American Council.

Seguidamente los 20 jóvenes dijeron sus nombres y objetivos para lograr la libertad de Cuba.

Fueron varias, pero lo que más me impactó del evento es que sentí profundamente que allí estaban presentes, no en cuerpo sino en alma, José Antonio Echeverría, Frank País y Pedro Luis Boitel.

No conocí a Frank País, pero a José Antonio el último abrazo se lo di en un Sábado de Regata en Varadero, siempre con su hermosa sonrisa e indudable carisma, y recordé unas palabras que dijo alguien sobre él: “José Antonio dejo de ser un líder para convertirse en un símbolo para una patria sedienta de libertad. Fue un arquitecto de esperanza, un guerrero sin odios, un soldado sin miedo, y un patriota de la democracia. Su luz continuará iluminando un futuro para una Cuba libre y unida. Su mensaje y ejemplo sirven para todos los hombres y para todos los tiempos”.

Palabras proféticas. En este Encuentro Fraternal, allí estaba José Antonio junto a su hermana Lucy, y todos aquellos que hemos recogido su legado.

Por un motivo de edad, más que amigo de José Antonio lo fui de su hermano Alfredito. Me enseñó a patinar cuando yo era un niño frente a su casa en el parque Estrada Palma, era un experto. Este 25 de abril se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Alfredo en un accidente automovilístico. Su muerte fue una de las que más han calado mi vida. Era mi líder e ídolo como presidente del Instituto de Cárdenas, y siempre he tenido la convicción absoluta que de haber estado vivo aquel 13 de Marzo, hubiera muerto en L y 27 junto a José Antonio.

Conocí también a “El Flaco” Pedro Luis Boitel tras las rejas, y aunque todos lo recuerdan con tristeza nunca puedo dejar de sonreír cuando pienso en su simpatía personal, fina ironía y profunda inteligencia. Recuerdo una época en la Circular Uno que iba a diario a la celda de Eraise Martínez, Manino Gómez y la mía. Se aparecía con un periódico Granma. Leía la versión comunista de lo que sucedía en Cuba, y luego daba su propia versión de los hechos, tan original y disparatada y cierta, que nos hacía reír a carcajadas. Una vez me dijo con sorna: “Sigue hablando cáscara de piña de los americanos, cuando caiga el castrismo procura salir con una banderita americana en cada mano o la vida te va a pasar por arriba”. Aún no entiendo como alguien con tanta alegría de vivir dentro se dejó asesinar por el castrismo en una huelga de hambre.

En este acto, en los recesos, tuve la oportunidad de conversar con varios seminaristas recién llegados y lo que más efecto les había causado fue una conferencia de Pedro Roig sobre las estadísticas económicas antes de 1959, desconocían infinidad de cosas. Con el bombardeo de mentiras de los esbirros castristas tenemos que hacer un esfuerzo supremo para que nuestro pueblo sepa nuestra verdadera historia. Siempre lo digo y repito, el principal reto que enfrentamos es nuestra incomunicación informática entre nosotros y Cuba, por eso debemos defender con uñas y dientes a Radio Martí e intensificar la relación personal entre quienes somos, un solo pueblo entre las dos orillas que solo nos separa el Estrecho de la Florida, no las ideas.

Muchos estaban sorprendidos, me llamó la atención con orgullo que exiliados que desde hace más de medio siglo viven en Miami sigan prestando tanta pasión y entusiasmo a una próxima libertad de Cuba como si la hubieran abandonado ayer.

Y finalmente fue un acto de amor, donde cada cual pensaba como le daba la real gana y se respetaban criterios diferentes, que todos los presentes demostraron que solo en conjunto tenemos un solo verdadero enemigo, el castrismo, y que tenemos que unirnos en una sola voz y en un solo embate de nuestros corazones para derrocar una brutal dictadura.

El día que todo el anticastrismo en vez de atacarnos los unos a los otros, estemos un día, tan solo 24 horas entendiendo que el enemigo es uno solo, y logremos no una imposible unidad ideológica pero sí una unidad táctica, ese día se habrá sembrado la semilla de una inevitable libertad de la isla cautiva.

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