Opinión Sobre Cuba

La maldición de Elián González

Elián González, siempre recordado por su familia en Miami

Cuando se cumplió el décimo aniversario de la llegada de Elián González a Miami, su familia preparó una especie de homenaje en su nombre.
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Cuando se cumplió el décimo aniversario de la llegada de Elián González a Miami, su familia preparó una especie de homenaje en su nombre.

Durante la saga del niño Elián González, la comunidad exiliada cubana del sur de la Florida comenzó a estar en entredicho.

Recuerdo en mi oficina del Miami Dade College como un cordial amigo americano, con el cual solía conversar sobre cine, comenzó a evitar mi presencia cuando supo que yo abogaba por la estadía del niño naúfrago con sus parientes de Miami.

Me queda la satisfacción, de que la vida nos dio la razón y hoy el joven Elián es una suerte de estandarte disparatado del castrismo, luego de que le lavaran, irremediablemente, el cerebro.

En aquellos momentos dramáticos era seguro que estábamos perdiendo simpatía entre las otras nacionalidades que integran nuestra comunidad.

El Día de Acción de Gracias en 1999, dos pescadores rescataron a un niño cubano de 5 años en el Estrecho de Florida. Sería el comienzo de la saga de Elián González, quien sería el centro de una implacable disputa internacional entre Cuba y Estados

El tiempo, sin embargo, fue restañando heridas y las bien ganadas ventajas migratorias que ostentamos, considerando que éramos prófugos de una dictadura totalitaria, sobrevivieron la desavenencia.

Esas prebendas, no obstante, comenzaron a ser abusadas y los planeadores del mal en las oficinas de la inteligencia cubana, terminaron con el llamado permiso de salida y aumentaron los precios y maniobras para facilitar el regreso de los miles de hijos pródigos que hoy sostienen, paradójicamente con sus dólares, los desmanes de donde un día parecieron haber escapado.

El final abrupto de la política de “pies secos, pies mojados”, el 12 de enero del 2017 selló, definitivamente, la etapa dorada del éxodo continuo cubano a la meca de sus sueños.

Hoy pervive, como un trofeo prehistórico, la Ley de Ajuste Cubano firmada por el Congreso de Estados Unidos en 1966.

Ya no se otorgarán visas de cinco años y las gestiones consulares estadounidenses se realizan en otros países, porque diplomáticos americanos y canadienses fueron víctimas de misteriosos ataques sónicos.

Estas circunstancias provocan las únicas protestas públicas autorizadas en Cuba, sobre todo frente a la Embajada de Estados Unidos, quienes siempre vuelven a ser los malos. En esas aglomeraciones, vigiladas por los segurosos, se habla de injusticia y de cómo se atreven a dividir a la familia.

Se trata de una población diezmada, que solo atañe a reacciones picarescas de supervivencia, incapaz de dirimir la realidad que los maltrata.

Allá Venezuela, Nicaragua y otros pueblos que se resisten a ser pisoteados. La dictadura perfecta de los Castro y el sucesor, ha logrado, incluso, que los espacios ganados por la oposición interna, sean prácticamente desconocidos entre la población, abrumada por la penuria de conseguir componentes tan esquivos de la canasta básica racionada como son el aceite, los huevos y el pan.

Ahora acontece una suerte de maldición de Elián González y los emigrados cubanos, se transmutan en parias castigados por países que algún día dijeron ser “hermanos solidarios” de la revolución, en su tránsito atribulado a la frontera sur de Estados Unidos.

Just after dawn on Thanksgiving Day 1999, two South Florida fishermen rescued a 5-year-old boy from the Florida Straits. Thus began the saga of Elián González, who became caught up in a bitter international custody battle.

El panorama es patético. Ya hasta el New York Times ilustra su cobertura migratoria, altamente politizada, con un cubano cabizbajo esperando que su suerte se defina en una ingrata ciudad mexicana.

Allí también se protesta con ahínco y hasta ocurren hechos de fuerza por parte de los compatriotas en contra de las autoridades.

La épica del éxodo del Mariel en 1980 y de los balseros en 1994, integrada por cubanos que supieron salvar las trampas tendidas por el castrismo en su maldad y hoy integran el progreso económico y social de Miami, ha sido reducida a estos espantados de la isla infernal, sin razones políticas que los avalen, ni patrocinadores internacionales, ni locales que los apoyen.

Están abandonados a su suerte, y ya no provocan aquel orgullo legendario ante el exiliado cubano, tantas veces encomiado en su cruzada por la libertad.

Siga a Alejandro Ríos en Twitter: @alejandroriostv.

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