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Opinión Sobre Cuba

CLIVE RUDD FERNÁNDEZ: La hora cero de la reciprocidad entre La Habana y Washington

Cubanos se conectan a las redes en uno de los puntos de WiFi habilitados en la isla
Cubanos se conectan a las redes en uno de los puntos de WiFi habilitados en la isla Clive Rudd Fernández

Hace solo unos días se cumplió un año del anuncio en tándem de los presidentes de Cuba y Estados Unidos de que habían estado negociando en secreto condiciones para descongelar las relaciones entre los dos países.

A juzgar por los titulares y los ciudadanos de a pie, el sentimiento de euforia y esperanza se podía sentir desde Washington hasta La Habana. La respuesta de los políticos no invitados a los vericuetos de las negociaciones, divididas de forma diametral.

Un grupo de políticos estadounidenses, en su mayoría republicanos, esgrimía que las medidas unilaterales de la administración Obama daban legitimidad a una dictadura octogenaria, sofocada y viviendo una crisis económica crónica en busca de un nuevo patrocinador para mantenerse en el poder.

En el lado opuesto, los arquitectos del acercamiento argumentaban que la estrategia no era de negociación, sino de levantamiento unilateralmente de las trabas para romper la dependencia del pueblo de Cuba con sus dictadores.

La posición de muchos que siguen de cerca el tema Cuba fue darle la bienvenida a los cambios como un experimento. “Vamos a darle un año a ver qué reacción y consecuencias tienen estas medidas en la gente de Cuba”, me dijo un periodista independiente que vive y trabaja en la isla.

El primer año de experimentos acaba de pasar. Los resultados visibles:

Por un lado los estadounidenses pueden viajar a la isla más fácil, y lo han estado haciendo durante todo el año en cifras récord. Más cubanos también están viajando a EEUU para asistir a conferencias, intercambios culturales y reunirse con potenciales socios comerciales.

En el área de las comunicaciones, las mejoras han sido a cuentagotas y bajo estricto control del gobierno cubano.

Por otro lado, el gobierno de la isla ha dejado claro, tanto en acciones como en retórica, que no tolerará ningún pensamiento disidente. Según Human Rights Watch, el año 2015 ha visto un crecimiento de las detenciones arbitrarias, así como la persecución y represión de la oposición en todas sus formas de expresión, comenzando el año con el acoso a Tania Bruguera, una artista que decidió probar las aguas de los cambios y se encontró con un bloque de hielo que la detuvo, violó sus derechos ciudadanos y la mantuvo como rehén por casi medio año.

Pero tal vez el resultado más revelador de las nuevas relaciones entre ambos países ha comenzado a dibujarse en los últimos dos meses, justo antes de cumplirse un año del anuncio de una nueva era entre ambos países.

El gobierno de Cuba ha respondido ante las medidas de buena voluntad del presidente Obama creándole la mayor crisis migratoria en la historia de las dos naciones desde el Mariel en 1980.

¿El objetivo? Obtener más concesiones. En la lista de Navidad del gobernante cubano están la derogación de la Ley de Ajuste Cubano, la eliminación total del embargo económico, la entrega de la Base Naval de Guantánamo, la eliminación del apoyo a todo programa prodemocrático en la isla incluyendo el cese de las transmisiones de radio, web y TV Martí.

Y si todo esto fuera resuelto, pues para palear el medio siglo de mala administración de la economía cubana, el gobierno de La Habana le está exigiendo a Obama cientos de millones de dólares en compensación por las oportunidades de negocios perdidos a causa del embargo norteamericano.

La semana pasada pude sentir de primera mano en Cuba el impacto de un año sin el síndrome de plaza sitiada que le vendió el gobierno de Cuba a su pueblo por tantos años.

En la capital del país choqué con el muro de la desilusión en casi todas las visitas personales que hice. Me recordó mucho la era de la Perestroika y el Glasnot, cuando todos nos llenamos de euforia, con el “Ya viene llegando” de Willy Chirino como fondo musical, con la esperanza de que pronto algún vestigio de democracia nos llegaría a los cubanos. Pero la resaca fue lo que quedó después, cuando nos dimos cuenta de que libertades para Cuba, nada.

Vi muchos jóvenes conectados a las escasas y nuevas redes Wifi que el monopolio gubernamental de ETECSA ha tenido a bien diseminar como migajas esparramadas en el suelo a sus súbditos. El hambre de información crece junto con el desaliento.

Encontré a mi amigo periodista independiente en la sala de su casa acompañado de su perro de toda la vida que siempre se ha resistido a hacerle caso y en la mano un manojo de hojas garabateadas.

“Estoy tratando de hacer balance al final del primer año del último gran experimento americano con Cuba”, me dijo, mientras me daba un abrazo de bienvenida.

“¿Y qué? ¿Cuál es el titular?”, le pregunté.

“Un año después: gobierno de Cuba, ya sin misiles, crea una crisis con proyectiles humanos para extirparles más dádivas a Obama”, me responde el periodista sentado en el sofá mientras acaricia a su viejo acompañante canino que a estas alturas no es capaz de aprender nuevos trucos aunque él insiste que un día se sentará cuando él se lo pida.

Periodista independiente y consultor de nuevas tecnologías cubano, radicado en Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de diciembre de 2015, 11:31 a. m. with the headline "CLIVE RUDD FERNÁNDEZ: La hora cero de la reciprocidad entre La Habana y Washington."

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