Opinión Sobre Cuba

YOANI SÁNCHEZ: Obama, una visita más simbólica que política

El malecón habanero en febrero del 2016. La población muestra entusiasmo por la visita del presidente Barack Obama a Cuba, afirma Yoani Sánchez. El mensaje durante la visita del mandatario puede llegar fuerte y claro.
El malecón habanero en febrero del 2016. La población muestra entusiasmo por la visita del presidente Barack Obama a Cuba, afirma Yoani Sánchez. El mensaje durante la visita del mandatario puede llegar fuerte y claro. AP

La última vez que un presidente de Estados Unidos visitó Cuba no se había inaugurado el capitolio de La Habana, moría el estelar lanzador de béisbol “El Diamante Negro” y mi abuela era una niña de pelo alborotado y mirada penetrante. No queda nadie que recuerde ese momento para contarlo en primera persona, de manera que la llegada de Barack Obama a la Isla será una situación inédita para todos los cubanos.

¿Cómo reaccionará la población? Con alegría y alivio. Aunque poco puede hacer el presidente de otro país por cambiar una nación donde los ciudadanos hemos permitido una dictadura, su visita tendrá un fuerte impacto simbólico. Nadie niega que el inquilino de la Casa Blanca resulta más simpático y popular entre los cubanos que el anciano y poco carismático general que heredó el poder por vía sanguínea.

Cuando el avión presidencial toque suelo en la Isla, el discurso de barricada que tan hábilmente ha levantado el gobierno cubano durante más de medio siglo sufrirá un golpe irreversible. No es lo mismo ver a Raúl Castro y a Barack Obama darse la mano en Panamá, que ese encuentro en el territorio que hasta hace poco estaba lleno de vallas contra “el imperio” y burlas oficiales al Tío Sam.

La prensa del Partido Comunista tendrá que hacer malabarismos para explicarnos el recibimiento oficial al comandante en jefe de las fuerzas armadas del “país enemigo”. Los militantes más recalcitrantes se sentirán traicionados y quedará en evidencia que, detrás de una supuesta ideología, solo hay la determinación de aferrarse al poder con las estrategias típicas de los camaleones políticos.

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