Opinión Sobre Venezuela

El asesino anda suelto en Venezuela

El cadáver de una mujer en un charco de sangre en una calle de Caracas.
El cadáver de una mujer en un charco de sangre en una calle de Caracas. AP

Para finales del 2016 el Observatorio Venezolano de Violencia, institución que evalúa hechos criminales cotidianamente, expresó con acierto lapidario: “Venezuela es quizá el segundo país más peligroso del mundo, y dado que la crisis política, económica y social tiende a empeorar, es posible que la cantidad de homicidios aumente significativamente en el 2017”.

Por otro lado la Organización International SOS and Control Risks, la cual evalúa la peligrosidad de los países en el mundo con el fin de alertar a los viajeros sobre el nivel de peligrosidad ubica a la nación venezolana entre 23 países para el 2016 en el nivel más bajo o marrón de alta peligrosidad: “Se recomienda viajar con extrema precaución y abstenerse de hacerlo por determinadas zonas”.

En cuanto a la inflación, el Fondo Monetario Internacional (FMI) resalta que en el 2016 su índice era de 481 por ciento y el 2017, 1,642 por ciento.

Todo ello motiva a empresas calificadoras de finanzas a profundizar la evaluación del estado.

Expertos se abocan a dictaminar cuál será el comportamiento de la economía doméstica e internacional.

Ellos son pesimistas en cuanto al futuro, su gobernabilidad y las consecuencias en materia de salud pública, cuando destacan que la espiral ascendente en el aumento de los precios de la cesta básica será superior al 2,200 porcentual al final del actual mes.

Es así como la corporación 4GS calificadora de riesgo, luego de observar con más detalles los pronunciamientos del FMI llega a la conclusión a través del informe titulado Insight Crime que desde hace dos años para acá en Venezuela existen crímenes de hambre.

Resalta por igual que la impunidad, el deterioro político y económico hacen posible la existencia de megabandas delictivas que actúan a todos los niveles de la sociedad y protegidos por las autoridades.

La hiperinflación toca al parroquiano en 2017 anunciando su dañina e inevitable presencia con un macabro mensaje.

Los economistas enseñan que la economía venezolana habrá de colapsar en los venideros 18 meses y el desempleo tocará la nada envidiable sumatoria de 21 cesantes por cada 100 trabajadores, cifra comparable con 25 indicativos de la gran depresión de USA en 1930.

El gobierno al saber sobre la entrega del informe de organizaciones no gubernamentales sobre el tema criminal se adelanta y da sus propias estadísticas.

El encargado de Seguridad en la nación, Néstor Reverol, expone una reducción en las víctimas mortales equivalente al 15 por ciento, ubicándose en 14,389 el número de fallecidos; 46.4 muertos por cada 100,000 habitantes y una reducción del 20 por ciento en hechos delictivos generales.

Expresiones inconsistentes sobre el logro de operativos anunciados, reiteradas contradicciones, como incoherencias de metodología aplicada, hacen dudar de la veracidad de las cifras.

Recibimos en días recientes documentación correspondiente al 2017 del Observatorio Venezolano de la Violencia, en la cual se indica, a diferencia del ministro Reverol, que el resumen de muertes en manos del hampa se ubica en 26,616.

De igual manera destacan la estadística de 89 muertes por cada 100,000 habitantes.

Aumenta la cuantía de víctimas mortales por resistencia a la autoridad con 5,535, como están en averiguación 5,035 expedientes.

Cada semana mueren 106 personas por procedimientos policiales en general.

Miranda, Amazonas, Bolivar y Distrito Capital son las jurisdicciones regionales con mayores muertes violentas, y en cuanto a distritos El Callao en Bolívar, Andrés Bello en Trujillo y Acevedo en Miranda lideran la estadística.

Solo Haití es mas peligrosa que Venezuela, pero el territorio suramericano fue incluido en la categoría inmediata de más peligrosidad de SOS junto a 12 otros países.

Tanto la ONG OVV, como el ministerio del Interior no indican cuál es la incidencia de la ausente diáspora, la cual suma cerca del millón de habitantes.

El trabajo del Observatorio Venezolano para la Violencia tiene comprobada reputación por lustros.

Por el contrario, lo mostrado por el gobierno de Nicolás Maduro nos ratifica que los presupuestos asignados para la lucha contra la mafia han sido desviados para fines inconfesables. El ciudadano común queda así a merced del hampa.

¡Sálvese quien pueda!

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