Padre Alberto

PADRE ALBERTO: Saber vivir entre diversas creencias y prácticas religiosas

Hace pocos días, recibí un correo electrónico pidiéndome oración por parte de una madre con un sufrimiento horrible en su corazón, por una situación familiar. Resulta ser que durante las fiestas, sus tres hijas no pudieron ponerse de acuerdo para celebrar las fiestas juntas y asombrosamente todo fue motivado por discusiones muy fuertes sobre creencias y diferentes puntos de vista espirituales y religiosos. La señora afirma que esta tensión, que me imagino lleva un buen tiempo, surge porque una de sus hijas es evangélica, la otra es católica romana y la hermana mayor no visita iglesia alguna y dice sentirse frustrada por el fanatismo y el conflicto entre sus hermanas. ¿Qué hacer o cómo darle sentido a una situación tan difícil como esta?

Vivimos en un mundo lleno de diversidades y diferencias: credos, razas, culturas, idiomas, niveles socioeconómicos y tantas otras cosas más. Considero que parte del saber vivir en un mundo tan diverso y pluralista es hacer lo posible por no solo estar satisfecho con entender lo que uno ya conoce y en el ambiente que uno se siente conforme; sino saber cruzar la calle y poder entender y conocer otras ideas y formas de entender la realidad. De lo contrario nos quedamos en la ignorancia de pensar simplemente lo que escuchamos que “dicen o hacen esa gente”, sin saber lo que otros realmente profesan y valoran.

No cabe duda que existen grupos religiosos con prácticas y creencias radicales. Incluso, si estudiamos el tema con cierta profundidad, descubrimos que casi en todas las religiones mundiales existen ramas fundamentalistas que son sectarias y bastante cerradas a los demás; o sea, que los que no creen lo que ellos creen y exactamente como ellos lo practican están equivocados. Ese etnocentrismo religioso hace mucho daño. La creencia de que solo algunos tienen el monopolio de la verdad y los que piensan de forma diferente están muy lejos de ella, lo único que produce es que nos alejemos del resto de la humanidad y vivamos en un estado de total ignorancia a los pensamientos y posturas ajenas.

Está bien ser firme en sus creencias. Lo malo es permitir que esa “firmeza” me convierta en un ser sectario e incapaz de tratar de entender las posturas de los demás. Ver el mundo en blanco y negro, sin reconocer que existen tantos “grises”, nos convierte en personas rígidas e incapaces de enfrentar las realidades buenas y malas de la vida con el necesario equilibrio.

Hace 20 siglos, San Pablo –conocido como el apóstol de los Gentiles– le escribió a la comunidad de los romanos usando estas palabras, “Nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás” (Romanos 12:5).

En pocos días el mundo cristiano entero –desde el Vaticano hasta la iglesia evangélica más pequeña de la vecindad– se une en una “Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos”. Dios quiera que aunque vivimos en distintas denominaciones e incluso en muy diferentes tradiciones religiosas, el respeto mutuo y el amor sea lo que nos motive a vivir nuestra fe. Dios es amor, y donde está Dios, siempre está la paz.

Sacerdote de la Diócesis Episcopal del Sureste de la Florida y Rector de la Iglesia de la Resurrección en Biscayne Park - Miami.

  Comentarios