Padre Alberto

PADRE ALBERTO: La Iglesia regresa a sus raíces

PADRE ALBERTO

Durante varios años, al llegar el Miércoles de Ceniza, he observado con admiración como un grupo creciente de colegas en las diócesis del Norte salían a sitios públicos, especialmente en calles principales, paradas del bus y del tren para imponer cenizas. Los admiraba por lanzarse a las calles a llevar a cabo un rito que casi siempre se ve exclusivamente dentro de una iglesia y como parte de una liturgia. Además, lo hacen envueltos en sotanas y abrigos de invierno porque, sea cual fuere, la temperatura en el Norte, pasan horas en el frío y al aire libre imponiendo cenizas y con letreros recordándoles a todos que ha llegado la Cuaresma.

La tradición de “Ashes to Go” o “Cenizas para el camino” –como le han puesto en español– es algo que comenzó solo hace una década (2006-2007) en la ciudad de St. Louis, Missouri, con un grupo ecuménico, pero podemos decir que hoy se ve en casi todas las ciudades principales de Estados Unidos. Pero el hecho de imponer las cenizas en la calle no es lo que más impacta. Lo que realmente impresiona a las personas que reciben las cenizas y a los miembros del clero que las imponen, es que se facilita el encuentro entre los ritos y las tradiciones antiguas con el corre corre del mundo de hoy.

Este año al llegar el Miércoles de Ceniza, mi esposa y yo estábamos conversando sobre las tres misas que tenía programadas para ese día y me dijo: “¿Y por qué no llevamos las cenizas a la calle?” Y así fue. Al frente de mi pequeña parroquia de Saint Benedict en Plantation –entre las misas de la mañana y de la tarde– puse dos letreros que decían “Cenizas para el camino” y empecé a ver como llegaban las personas, casi todas diciendo, qué bueno que haga esto porque no tengo tiempo para ir a la iglesia hoy. Era interesante ver las reacciones de quienes se sorprendían de que podían recibir las cenizas e iniciar la Cuaresma de esta manera. Llegaron ancianos y niños, personas de todas las denominaciones y varios que incluso no eran cristianos, pero querían felicitarme por ofrecer la imposición de las cenizas en la calle. Lo más interesante para mí fue conversar con personas que casi nunca tienen contacto con una iglesia y con algunos que incluso rechazan la religión en general.

Jesús vino hace 2,000 años y les dijo a sus discípulos: “Vayan al mundo entero”. Los orígenes de la Iglesia eran en las calles, no dentro del templo, no encerrados en la sacristía. El reto para todos nosotros en esta Cuaresma es sacar la Iglesia a la calle un poco más y hacer presente el mensaje de Jesús en todas partes. No lo podemos lograr con los brazos cruzados y no lo estamos logrando simplemente esperando que la gente llegue a nosotros. No podemos conformarnos porque vemos nuestra iglesia llena. Aún quedan muchos que no conocen a Dios o que viven indiferentes al Evangelio. Cada vez que tú y yo llevamos el mensaje de Dios a la calle, estamos haciendo que la Iglesia regrese a sus raíces. Usemos este tiempo de Cuaresma para hacer nuestra parte por llevar a Dios a la calle, para que nadie se engañe pensando que Dios es inasequible ni que Dios está muy lejos. Dios no se cansa de buscarnos. ▪ 

El Padre Alberto Cutié es sacerdote episcopal/anglicano en la Diócesis del Sureste de la Florida y rector de la iglesia Saint Benedict en Plantation, www.saintbenedicts.org

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