Padre Alberto

La Semana Santa de los cubanos

PADRE ALBERTO

La próxima semana, los cristianos del mundo entero recordamos eventos que cambiaron la historia de la humanidad: la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Son días marcados por celebraciones y acciones litúrgicas oficiales en las iglesias, pero también vemos como cada pueblo vive estos días de forma única, dentro de su propio contexto cultural y con sus propias tradiciones y expresiones particulares. Esta realidad es muy palpable en nuestros países de América Latina donde abundan las procesiones, los vía crucis y otras devociones que varían de acuerdo con las costumbres locales.

Pero esta es una Semana Santa que también será unica y diferente para Cuba y para todos los cubanos, sin importar en qué parte del planeta vivamos. Es una Semana Santa que se vive en medio de momentos en los cuales el mundo entero habla tanto de “los cambios en Cuba” –una isla alegre, pero que lleva más de 50 años haciendo una especie de vía crucis, sufriendo el dolor de la separación familiar, oprimida bajo el peso de la cruz, y con nuestra propia corona de espinas, que es la falta de libertad.

La libertad real para Cuba es lo que anhelamos y no solo acuerdos diplomáticos que no produzcan un cambio real

La visita histórica del presidente de Estados Unidos en estos días también ha dado mucho que hablar y coincide con la Semana Mayor. Algunos lo ven como un gran hecho histórico, por ser la primera visita de un presidente estadounidense a Cuba en más de 80 años. Pero más allá de un momento histórico, el énfasis parece ser que este es un paso concreto hacia la “normalizacion” entre dos países vecinos. Me pregunto, ¿cómo es posible que se hable tanto de dicha “normalización” si en Cuba casi nada es normal.

No creo que sea normal, que aunque existan relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, sigan las golpizas y la opresión de disidentes. No creo que sea normal que hablemos tanto de cambios económicos y nuevas empresas, cuando la gran mayoría de los negocios y gestiones económicas en Cuba siguen siendo controladas y centralizadas por el régimen castrista. No creo que sea normal que se hable de acuerdos de béisbol, pero no se exigen elecciones libres y democráticas.

Señor Presidente, esperamos que al visitar Cuba no se olvide de los más de dos millones de cubanos que vivimos en Estados Unidos y que estamos aquí, pero con el corazón y la mente siempre allá... esperando el día que se acabe este calvario que nos ha tocado vivir durante tanto tiempo. La libertad real para Cuba es lo que anhelamos y no solo acuerdos diplomáticos que no produzcan un cambio real. Deseamos libertad en todas las facetas de la vida humana, para que los cubanos puedan realmente reconstruir un país que no puede resucitar bajo el peso de una cruz que llevamos a cuestas durante tanto tiempo y que se ha vuelto demasiado pesada... La cruz de la opresión, la injusticia, la falta de libertad de expresión y del dolor que llevamos por dentro por nuestros presos políticos y tantos mártires que han sacrificado su vida por la libertad de nuestro pueblo.

El Padre Alberto Cutié es sacerdote episcopal/anglicano en la Diócesis del Sureste de la Florida y rector de la iglesia Saint Benedict en Plantation, www.saintbenedicts.org

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