Roland J. Behar

Chanchullo

El intercambio de inteligencia con Estados Unidos es un elemento muy importante en el equilibrio estratégico de Israel. Israel colabora, además, en optimizar las tácticas y sistemas de armas estadounidenses. Ningún soldado estadounidense ha luchado en batalla alguna que Israel haya sostenido con sus vecinos árabes. La declaración de que los Estados Unidos están comprometidos con la seguridad de Israel ha sido repetidamente hecha por el Presidente de Estados Unidos y los principales líderes políticos y militares estadounidenses. El compromiso de Estados Unidos con Israel ha sido reiterado y reforzado por presidentes y congresos de ambos partidos políticos.

No siempre fue así.

Durante los primeros veinte años de su existencia como Estado, Israel no tuvo otra opción que confiar en el material militar europeo y la cooperación en materia de seguridad. Entonces, los Estados Unidos no estaban dispuestos a dañar su fructífera relación con los estados árabes por apoyar la defensa del incipiente estado de futuro incierto. Entre 1956 y 1967, Israel fue a la batalla equipada en su mayoría con armas francesas. El abrumador éxito de la guerra de 1967 marcó un hito en términos de la relación general de Israel con los Estados Unidos.

Después de la guerra de Yom Kippur en 1973, una delegación militar estadounidense, encabezada por el general Donn Starry, más tarde Comandante General del Comando de Preparación de los Estados Unidos, estudió tácticas de batalla israelíes, particularmente en el desierto del Sinaí. Los informes y las observaciones resultantes fueron fundamentales en la creación de la Doctrina de Batalla Terrestre y Aérea de los Estados Unidos que resultó excepcionalmente exitosa en la Guerra del Golfo de 1991.

El intercambio de inteligencia entre Israel y los Estados Unidos ha sido, sin duda, una de las contribuciones más significativas que Israel ha entregado a la seguridad estadounidense. Lo cierto es que Estados Unidos tiene pocas alternativas en el campo de inteligencia humana del Medio Oriente, porque la capacidad de la CIA ha disminuido. En el Irán posrevolucionario, la CIA ya no tenía presencia y la estación del Líbano fue destruida durante el bombardeo de la embajada de los Estados Unidos en Beirut de 1983. Es el Mossad y otras agencias de inteligencia israelíes las que proveen a Estados Unidos de información sobre terrorismo, movimientos islámicos radicales, proliferación de armas y otros eventos relacionados con el Oriente Medio.

La cooperación entre Estados Unidos e Israel en materia de cohetes y defensa antimisiles se profundiza cada vez más a través del continuo apoyo y participación de Estados Unidos en el desarrollo del sistema Arrow III. La financiación estadounidense del interceptor exo-atmosférico Arrow III, que se puso en marcha en 2015, proporcionó a Washington una visión clave del desarrollo de un sistema que, según los altos mandos de la Agencia de Defensa de Misiles (MDA), es el más eficaz que tenemos.

Se está afianzando el criterio de que Trump parece haber compartido información de inteligencia sin el consentimiento de Israel. Esto marcaría una violación de la confidencialidad de su acuerdo de intercambio de inteligencia. Aún más notable es que, al parecer, Trump decidió confiar en los representantes de un adversario, que podría transmitir la información a sus aliados Irán y Siria, amargos enemigos de Israel y, potencialmente, encontrar la fuente de la misma. Pero la reacción de los mandos de inteligencia de Israel y su gobierno no han formado barullo como el que la prensa anti Trump está presentando:

Avi Dichter, ex jefe del servicio de seguridad de Shin Bet, dijo que, incluso, si lo que se informó fuera cierto, no causó un golpe perjudicial.

“Estoy familiarizado con algunos otros casos a lo largo de los años en otros países donde hicieron uso de materiales, tal vez incluso de una manera más escandalosa que la descrita por los medios en este caso”.

El ministro de Defensa, Liberman, insistió que “la relación de seguridad entre Israel y nuestro mayor aliado de los Estados Unidos es profunda, significativa y sin precedentes en cuanto al volumen”, escribió el miércoles. “Así es como ha sido y como continuará siendo”.

Uzi Arad, ex jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel bajo Netanyahu, dijo que la revelación no afectará la estrecha relación entre las comunidades de inteligencia de los dos países. “Esto no afectará la política o el intercambio de inteligencia con Estados Unidos, y seguiremos trabajando muy de cerca con la comunidad de inteligencia estadounidense”.

En otras palabras, no es para tanto, el cálido recibimiento tributado a Trump en Jerusalén lo demuestra. Lo que pasa es que la izquierda odia con la misma intensidad a los Estados Unidos que a Israel y crear problemas entre ambos los debilitaría –sueño que comparten sus abanderados de la prensa–. Para mí, como decían en mi tierra: esto es puro chanchullo. ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

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