Roland J. Behar

ROLAND J. BEHAR: Tratados

Roland J. Behar

De acuerdo con la ética judeo-cristiana mentir es un pecado. En la jurisprudencia y la teología islámicas, el uso de Taqiyya contra los infieles es considerado como una virtud y un deber religioso.

Taqiyya es el precepto islámico que permite a los musulmanes engañar a los no musulmanes, más allá del contexto de “instinto de conservación”.

Tawriya es la versión que permite a los musulmanes engañar a otros musulmanes.

Hudna es una pausa táctica destinada únicamente para el rearme, un respiro temporal en la guerra entre fuerzas islámicas y no islámicas

Tahadia Es un alto temporal a las actividades hostiles que pueden ser terminado en cualquier momento y sin aviso.

Hudaibiah es un pacto que prescribe el fin de la guerra por diez años, en honor al “Tratado de Hudaybiya” del año 628 de los Quraysh, habitantes de la Meca, el cual fue roto a los tres años cuando Mahoma se sintió suficientemente fuerte para destruirlos, y así lo hizo.

Estos conceptos permiten que “de buena fe y de acuerdo a sus principios” los musulmanes pueden usar mentiras y engaños cuando sienten que están perdiendo una guerra contra los infieles. Por ejemplo, el Corán permite a los musulmanes aceptar un tratado de paz con los infieles con quienes estén luchando: “Si se inclinan a la paz, también inclínate a la misma, pero pon tu confianza en Dios en relación con la ruptura o el valor los tratados”.

Durante siglos las embarcaciones que transitaban las rutas navales del mar Mediterráneo habían sido víctimas de ataques de los estados del norte de África conocidos como Estados de Berbería (Trípoli, Libia; Árgel, Marruecos y Túnez) a través de corsarios (piratería autorizada por el gobierno). Los rehenes capturados por estos piratas eran convertidos en rehenes a cambio de dinero o forzados a la esclavitud y vendidos en el mercado otomano de esclavos. La vida de los cautivos era muy dura, especialmente para los cautivos cristianos, hasta el punto que muchos se convertían al Islam para sobrevivir, aunque muchos murieron en cautiverio.

En 1785, dos años después de la firma de los Artículos de la Confederación, dos barcos estadounidenses fueron capturados y detenidos para rescate. Con los años, la situación se agravó, con más barcos norteamericanos capturados y siendo sus marineros vendidos como esclavos. Entonces, los Estados Unidos comenzaron negociaciones con los Estados de Berbería.

El Tratado de Trípoli fue el primer tratado celebrado entre los Estados Unidos y Tripolitania, firmado en Trípoli el 4 de noviembre de 1796, y en Argel (por testimonio de terceros), el 3 de enero de 1797. Fue presentado al Senado por el presidente John Adams, recibiendo una ratificación unánime el 7 de junio de 1797, convirtiéndose en ley el 10 de junio de 1797.

El tratado fue roto en 1801, solo cuatro años después por el pachá de Trípoli ante la negativa del presidente Thomas Jefferson a someterse a las demandas por mayores pagos. En el curso de las negociaciones con las naciones de Berbería, cada uno de los gobernantes de Berbería continuamente solicitaba una suma mayor para mantener la paz, a pesar de que continuaban capturando barcos estadounidenses. El pachá de Trípoli estaba celoso por los buques que los EEUU habían dado a Argelia, y exigió que el pago a él fuera similar al dado a los argelinos. El 25 de septiembre de 1800, Trípoli capturó el barco estadounidense, Catherine, secuestró a la tripulación y saqueó su carga. El pachá dijo que esto había sido un error y que el capitán era el único responsable de la captura y había sido castigado. Aun así, el pachá advirtió que, o bien los EEUU enviaban pagos adicionales, o declararía la guerra a los buques estadounidenses en un plazo de seis meses. Así lo hizo.

¿Encuentra el lector la similitud con los pactos logrados en Camp David y en Oslo? ¿No estamos ante una nueva disyuntiva con el Estado terrorista iraní? ¿Existe alguna posibilidad de que los acuerdos alcanzados sean cumplidos por ellos? ¿Tiene sentido firmar un acuerdo con una contraparte que considera el rompimiento de los acuerdos a su conveniencia como algo permitido de acuerdo a sus preceptos morales y religiosos?

Yo creo que Occidente está cometiendo un gravísimo error que puede costar millones de vidas al pretender negociar con la teocracia iraní. Si el acuerdo no implica medidas que le hagan pensar seriamente que mantenerlo es lo que más les conviene, y que el costo de romperlo tendría un costo superior a sus ganancias, los iraníes lo violaran sin pensarlo demasiado. ¿A Ud. no le parece? A mí sí.

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