Roland J. Behar

ROLAND J. BEHAR: Las secuelas de la guerra

Una niña y dos mujeres palestinas caminan a fines de septiembre entre edificios derruidos en Gaza durante el conflicto entre Israel y Hamas.
Una niña y dos mujeres palestinas caminan a fines de septiembre entre edificios derruidos en Gaza durante el conflicto entre Israel y Hamas. AFP/Getty Images

Todo conflicto armado deja secuelas. La última confrontación entre el Estado de Israel y el grupo terrorista Hamas, tiene consecuencias inmediatas y a largo plazo.

Las consecuencias humanas inmediatas son la pérdida de vidas y hogares palestinos que sufren las vicisitudes acarreadas por la guerra, estén o no comprometidos con el grupo terrorista en mayor o menor grado de complicidad, sea esta voluntaria o impuesta.

Desde el punto de vista material en Gaza ha disminuido la actividad económica con un recrudecido índice de desempleo y notable empeoramiento de la calidad de vida. Las consecuencias políticas se están haciendo más evidentes según diferentes encuestas realizadas para entender este fenómeno. Los resultados son contradictorios. Aunque las evidencias demuestran que todo fue un plan de los terroristas de incitar y utilizar la guerra contra Israel como método para afianzar su declinante fuerza política, aún Hamas es favorecido por la mayoría de la población, frente a la edulcorada posición de la Autoridad Palestina liderada por Fatah en la persona de Abu Abas.

En encuesta recientemente realizada por una firma con base en Ramallah, The Palestinian Center for Policy and Survey Research, se revela que cerca del 39% de los encuestados votaría por Hamas si las elecciones parlamentarias fueran hoy, comparado con el 46% de hace un mes. En contraste, los que votarían a favor de Fatah ha aumentado a un 36 por ciento del 31 por ciento en el mes pasado. La encuesta también arrojó que si hoy se celebraran elecciones presidenciales y los candidatos sólo fueran el líder de Hamas Ismail Haniyeh, y el líder de Fatah Abas, pues Haniyeh sería el favorecido con el 55% de los votos. La encuesta también mostró que solo el 38% votaría por Abbas. Estos resultados no son nada halagadores y predicen que, más tarde o más temprano, estallará otro conflicto sabe D-s de qué envergadura, pues la población hasta ahora no entiende los beneficios que una paz duradera acarrearía para todos y prefieren a la peor de las dos malas opciones que se le presentan.

Del lado israelí, la pérdida de vidas humanas fue menor, lo que no merma, por supuesto, su importancia, para sus familias y todo el pueblo de Israel. Gracias a la “Cúpula de Hierro” se pudo reducir al mínimo las pérdidas humanas y materiales sobre el terreno, pero a un costo multimillonario, que podría haber sido empleado en proyectos más positivos para el beneficio de la población israelí y la humanidad en general.

La mayoría de los israelíes después de tantos años defendiéndose de los ataques de los terroristas se han acostumbrado de cierto modo a vivir así, sin dejar que estas condiciones afecten su desarrollo, su democracia y su derecho a ser felices en la tierra de sus ancestros. Sin embargo, para los israelíes que viven cerca de las fronteras de Gaza la situación es mucho más difícil. Luego del descubrimiento de los túneles construidos por los terroristas y de su intención de masacrarles durante las festividades de Roshana más los miles de misiles lanzados sobre esto incidió notablemente en su estado mental, hasta el punto que muchos han valorado la posibilidad de marcharse y abandonar lo que con tanto esfuerzo han logrado para sus familias.

Otra consecuencia negativa ha sido que pese a que ninguna de las fatalidades ocurridas en Israel durante la guerra se produjeron en centros turísticos, Jerusalén o Tel Aviv pues, en gran medida, estaban protegidos por el sistema de defensa antimisiles Cúpula De Hierro, las imágenes horribles de la guerra impresionaron y ahuyentaron a los turistas. Antes de la guerra, el país esperaba un año récord de visitantes.

Después de la segunda Intifada, hace una década, Israel ha disfrutado de un auge del turismo, con hasta 3.6 millones de visitantes extranjeros al país el año pasado. El turismo es una industria que reporta un estimado de $5,000 millones y proporciona más de 110,000 puestos de trabajo para árabes, judíos y cristianos, dado el clima de libertad religiosa que proporciona la facilidad de disfrutar de todo lo que Israel ofrece al turista internacional y que cada quien pueda visitar sus sitios sagrados sin temor a ser atacado.

Todo parece indicar que hay un acuerdo entre la Autoridad Palestina y Hamas para administrar en conjunto el manicomio que es Gaza. Lamento que sólo estamos presenciando una tregua y que el conflicto no terminará hasta que los árabes entiendan que Israel está ahí para quedarse. ¿Su arma secreta? ¡No tienen para donde ir! ¿A Ud no le parece? A mí, sí.

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