Roland J. Behar

El hombre más odiado

Benjamín Netanyahu es, sin duda, hasta hoy, el político más injustamente repudiado del siglo XXI por los fundamentalistas islámicos. Las razones de este repudio son proclamadas a voz en cuello por cuanto izquierdista y ultraderechista tiene la oportunidad de hacerlo a través de todos los medios disponibles a su alcance en esta época en la que es muy fácil imitar a Goebbels –otro implacable enemigo del pueblo hebreo– repitiendo mentiras hasta convertirlas en verdades.

No es que Netanyahu sea una mansa paloma. En el país y en el tiempo que le tocó nacer, serlo sería un lujo suicida; pero, sin lugar a dudas, no es el monstruo que quieren presentar sus enemigos.

Benjamín Netanyahu nació el 21 de octubre de 1949, en Tel Aviv, Israel, y creció en Jerusalén. Pasó la mayor parte de sus años de adolescencia en el área de Filadelfia, donde su padre, el eminente historiador judío Benzion Netanyahu, trabajó como profesor.

En 1967, regresó a Israel para servir en una unidad élite de las IDF (Fuerzas de Defensa de Israel).

El 8 de mayo de 1972, un vuelo regular de Viena a Tel Aviv fue secuestrado por la organización Septiembre Negro y aterrizó en el Aeropuerto de Lod y luego en el Aeropuerto Ben Gurion. Los secuestradores exigieron la liberación de 315 terroristas palestinos encarcelados en Israel, amenazando con volar el avión y sus pasajeros. El ministro de Seguridad, Moshe Dayan, ordenó la operación de rescate llamada “Isótopos”. Un equipo de 16 comandos Sayeret Matkal, liderado por Ehud Barak e incluyendo a Netanyahu, irrumpió en el avión y tomó el control de la nave en diez minutos. Netanyahu fue herido durante esta operación. A los 23 años daba su sangre por Israel combatiendo el terrorismo internacional.

Al terminar su servicio regresó a los Estados Unidos y recibió sus grados en arquitectura y administración de empresas en el prestigioso MIT. En 1976 regresó a Israel después de la muerte de Yoni, su hermano mayor, durante el Rescate de Entebbe.

Ahí comienza su activa participación en esfuerzos internacionales contra el terrorismo, llegando a convertirse primero en el Embajador de Israel ante Washington de 1982 a 1984. Luego ocupa el cargo de Embajador de Israel ante las Naciones Unidas de 1984 a 1988. Uno de sus mayores logros fue lanzar, con éxito, una campaña destinada a desclasificar los archivos de la ONU sobre los crímenes de guerra nazis. Su carrera política se disparó.

En 1988, es elegido miembro de la Knesset por el Likud (de corte liberal "a la europea") y se desempeñó como viceministro de relaciones exteriores. Cinco años más tarde, fue elegido presidente del Partido y candidato a primer ministro. En 1996, es elegido primer ministro de Israel, frente a ese gigante que es Shimon Peres, puesto que ocupó hasta 1999.

Fiel a su intención de lograr la paz con los árabes, firmó los Acuerdos de Hebrón y Wye, amplió la privatización del gobierno reduciendo los enormes costos impuestos por los gobiernos socialistas que le antecedieron y liberalizó las regulaciones monetarias al tiempo que reducía el déficit.

Al terminar su mandato, trabajó en el sector privado ofreciendo conferencias por el mundo. En el 2002 (cuando le conocí) en medio de la segunda intifada palestina, regresó a la política, como ministro de Relaciones Exteriores y luego Ministro de Finanzas. En marzo del 2009, es reelegido primer ministro, cargo que aún ocupa mediante un gobierno de unidad nacional que buscaba (y aún busca) un estado palestino desmilitarizado que reconozca al Estado judío lado a lado y en paz.

Por lo demás es un ciudadano común. Netanyahu tiene una esposa, Sara, psicóloga infantil. Juntos tienen dos hijos: Yair y Avner. Netanyahu también tiene una hija, Noa, de un matrimonio anterior que terminó en 1978. Ha escrito y editado varios libros, muchos de los cuales tratan el tema del terrorismo.

Digo que es el hombre más odiado del mundo porque hacia él enfilan su odio los millones de enemigos de Israel, que han tomado esta nueva forma de judeofobia expresada como anti-israelismo del cual él es la cabeza más visible.

En los últimos días, la prensa ha reportado que, dentro de la Casa Blanca y el Departamento de Estado de USA hay funcionarios que le han estado llamando “chickenshit”. Es ridículo que se refieran así, en ese entorno, acerca del líder de Israel, un veterano de la guerra de los Seis Días y Yom Kippur, oficial de una unidad de fuerzas especiales, un hombre que ha derramado su sangre combatiendo el terrorismo. ¡Nada que ver! ¡Totalmente ridículo! ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

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