Vicente Echerri

La alternativa de la guerra

El ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán, dijo que no se puede confiar en las potencias occidentales.
El ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán, dijo que no se puede confiar en las potencias occidentales. AP

Al tiempo que se relajan las tensiones con el régimen de Corea del Norte —el cual, entre otros gestos, acaba de liberar a tres ciudadanos estadounidenses como un anticipo a la reunión entre Donald Trump y Kim Jong-un—, se reabre la crisis con Irán al retirarse Estados Unidos del acuerdo suscrito en 2015 y del cual también son signatarios Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania.

Los gobiernos de estos países han deplorado la decisión del nuestro y han reiterado su intención de que el acuerdo se mantenga aun sin EEUU, pero esa posibilidad no pasa de ser una ilusión. Si Washington reimpone las sanciones a Irán, como ha anunciado el Presidente, muchas empresas de otros países se verían afectadas y, en la práctica, el acuerdo sería nulo. Así lo cree Irán, cuyo máximo líder, el ayatolá Alí Jamenei, dijo que en las potencias occidentales no se puede confiar y que Reino Unido, Francia y Alemania encontrarán pretextos para cancelar su participación.

Son mayoría los expertos, analistas e instituciones que opinan que el acuerdo ha funcionado y que Irán ha cumplido con su parte, incluida la Agencia Internacional de Energía Atómica, encargada de inspeccionar y verificar estos tratados sobre el terreno. Tal es así que el presidente Trump no ha podido decir que Irán ha violado el acuerdo, sino que el acuerdo es defectuoso de origen, ya que se limita tan sólo a lo relativo a la energía nuclear y deja fuera las pruebas de misiles y la intervención militar de Irán en otros escenarios del Oriente Medio (Siria, Líbano, Yemen, Irak) lo cual despierta, con razón, gran alarma en Israel y Arabia Saudita.

Los socios de Estados Unidos en el acuerdo suscrito en 2015 creen que contener la posible fabricación de armas atómicas en Irán al menos hasta 2025 es lo más que se podía lograr y que vale la pena mantenerlo. El presidente Trump dice que tal acuerdo, si bien ha frenado, de momento, las ambiciones de los iraníes respecto a las armas nucleares, les dejaba las manos libres a estos para seguir subvirtiendo a su favor —y en perjuicio de Estados Unidos y sus aliados— todo el Oriente Medio.

Curiosamente, todos los actores están diciendo la verdad: Irán ha cumplido con el acuerdo suscrito y se ha abstenido de enriquecer uranio y de fabricar agua pesada; al tiempo que, libre de las sanciones occidentales, se ha dedicado abiertamente a expandir su presencia en la región sin que con ello estuviera violando tratado alguno.

¿Podrá Estados Unidos sentar de nuevo a Irán a la mesa de negociaciones con el solo propósito de restringir su influencia regional que se expresa en el avance de los movimientos chíitas? Es muy difícil, porque esa expansión —ideológica, política, militar— es inseparable de la razón de ser del régimen de los ayatolás, al cual Occidente, y Estados Unidos en particular, tendría que haber aniquilado en embrión hace casi cuarenta años.

¿Cuál es la alternativa? La guerra, palabra que casi nadie se atreve a pronunciar por suponer que implica un fracaso de la diplomacia y de la civilización, un recurso bárbaro que no debería contemplarse y que, sin embargo, podría resultar inevitable en estas circunstancias. Así lo ven, con bastante claridad, israelíes y saudíes que tienen la amenaza a sus puertas y que precisan de la colaboración activa de Estados Unidos para esta tarea.

En el horizonte del Oriente Medio se vislumbra, pues, un conflicto, en comparación con el cual todo lo que allí se ha vivido en los últimos 70 años sería insignificante. ¿Estará el presidente Trump a la altura de ese desafío luego de haber eliminado el “escollo” de este acuerdo? Ya nos enteraremos.

Escritor cubano, autor de poesía, ensayos y relatos.

© Echerri 2018

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