Voces de la Educación

VOCES DE LA EDUCACION: La hispanidad, fiesta sin sustancia

En los próximos días en mi casa, como muchas otras en el país, tendremos el proyecto que les asignan de tarea a nuestros niños sobre el Mes de la Hispanidad. Y aunque como miembro de la Junta Escolar usualmente hablo sobre los cambios en la educación; de la tecnología hasta la materia, lamentablemente cuando hablamos sobre celebrar la hispanidad poco ha cambiado en las últimas décadas.

El Mes de la Hispanidad en Estados Unidos es el período desde 15 de septiembre al 15 de octubre y fue aprobado por el presidente Lyndon Johnson y extendido a un mes por el presidente Ronald Reagan en 1988, con el propósito de reconocer las contribuciones de los estadounidenses hispanos y celebrar nuestra herencia y cultura.

Pero en vez de hablar sobre la contribuciones de hispanos en nuestro país, sobre la historia de nuestros países de origen, el Mes de la Hispanidad es dominado por banderitas, trajes típicos y comida típica. Y mientras esto está bien para los niños pequeños que viven en condados donde no hay diversidad, en Miami es absurdo hablarles a los niños sobre los frijoles negros, las hayacas y las arepas.

Este 15 de septiembre yo les pregunté a varios niños, adultos y hasta maestros por qué empieza el Mes de la Hispanidad el 15 de septiembre y ninguno sabía que la fecha se escogió porque el 15 de septiembre es el aniversario de la independencia de cinco países latinoamericanos; Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y que México, Chile y Belice celebran su independencia el 16, el 18 y el 21 de septiembre, respectivamente.

Por eso quisiera que este mes consideren cómo un país con más de 50.5 millones de personas de origen hispano o latino debe conmemorar la herencia hispana. Que en vez de pegar frijoles negros en una cartulina consideremos qué deben saber nuestros hijos y nietos de lo que los hispanos han aportado a este país. Que consideremos, más allá de la comida, la música y los trajes típicos, qué nos hace hispanos y de qué estamos orgullosos. Que pensemos sobre cuáles hispanos queremos que sean modelos para las próximas generaciones, y que consideremos qué define el éxito para un hombre o mujer hispana.

Como otros grupos que celebran su herencia en Estados Unidos, debemos honrar la influencia y el impacto de los hispanos en todas las esferas de la sociedad estadounidense, incluyendo la ciencia, el arte, la política, la cultura y la economía en lugar de solo festejar con baile y comida.

Aquí en el condado de Miami-Dade tenemos la bendición de criar a nuestros hijos y nietos con acceso diario a nuestras comidas, nuestra música, nuestras costumbres y hasta nuestras banderas, y por eso pienso que nos toca a nosotros redefinir el Mes de la Herencia Hispana y exigir una celebración digna de nuestra diversidad.

Como mujer hispana, tuve la dicha de ser criada en una familia orgullosa de sus raíces e historia, una familia que me inculcó el valor de mantener nuestras tradiciones y de honrar los sacrificios de otros que aportaron a mi éxito. Por eso hoy les pido que durante todo el año sigan dándoles frijoles negros y arepas a los niños pero que, por lo menos este mes, les hablen a sus hijos y nietos sobre su herencia hispana, sobre los logros de los hispanos y le inculquen el orgullo de ser hispano.

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