Voces de la Educación

VOCES DE LA EDUCACIÓN: Las galleticas de Navidad

Mi Mamá nunca le hizo galleticas a Santa Claus, de hecho no me acuerdo de una vez en la cual ella hizo galleticas. Me acuerdo tener unos ocho años cuando le pregunté por qué las otras mamás hacían galleticas y dulces y ella no. “Muñeca, tienes que entender que yo no soy solo tu mamá y que más allá de ser tu mamá yo soy una hija, una hermana, una nieta, una prima, una amiga, una empleada y una esposa”, me dijo con una sonrisa. Habiendo oído este discurso varias veces yo añadí, “Si Mama yo sé, ‘Raquelita tú no eres el ombliguito del mundo, Mamá tiene muchas responsabilidades y eso no es importante’ pero Mamá”, le dije con mucha confianza ,“las galleticas son muy importantes en la Navidad”.

“¿Raquelita, desde cuando las galleticas son importantes en la Navidad?”

“La Navidad es un tiempo muy sagrado en el cual celebramos el nacimiento del niño Jesús, no las galleticas...Yo sé que en este país hay mucho mercadeo pero tú eres una niña inteligente y no debes dejarte comer la cabecita por el mercadeo” me dijo con mucha autoridad. “El festejar no es malo, mi amor, pero lo importante es compartir, reflexionar, servir al prójimo y ser en estos días mejores seres humanos”, decía. “Lo importante en la Navidad es la paz, el amor, la compasión, la consideración, el cariño, la generosidad y no las galleticas”.

Décadas después, en estos días cuando estoy en las tiendas; o apurada por terminar todo lo que se acumula en esta temporada, me acuerdo de mi Mamá y de las galleticas. Me acuerdo que lo que hizo tan lindas las Navidades de mi niñez no fueron los juguetes, o las decoraciones y mucho menos las galleticas, sino fue su presencia, su cariño, su risa que tanto extraño. Más de seis años después de su muerte todavía la puedo oír cantando villancicos de Navidad; “La Virgen lava pañales y los tiende en el romero; los pajaritos cantaban y el agua se iba riendo”.

Hoy entre el apuro, la tecnología y el mercadeo que empieza antes del día de acción de gracias, me pregunto “¿qué van a recordar nuestros niños el día de mañana?” Por mi cuenta, yo pienso que aunque no hay una Navidad ideal, si tenemos cada año la oportunidad para celebrar la Navidad de una manera que refleje nuestros valores y nuestras tradiciones. Que tenemos la obligación de mirar más allá de las obligaciones creadas por estas fiestas para no desperdiciar la oportunidad de compartir, de decirles a nuestros seres queridos cuanto lo queremos y desfrutar la esperanza de un mundo mejor.

Pero eso esta Navidad les deseo alegría, salud y amor y espero que juntos disfrutemos de la felicidad familiar que no tiene que ver nada con los regalos debajo del arbolito ni mucho menos con las galleticas.

Raquel Regalado es miembro de la Junta Escolar de Miami-Dade.

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