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Si Maduro cae, Cuba no está preparada para el impacto, afirma economista

Un mural muestra la imagen del fallecido gobernante venezolano Hugo Chávez y del Che Guevara en una calle de La Habana.
Un mural muestra la imagen del fallecido gobernante venezolano Hugo Chávez y del Che Guevara en una calle de La Habana.

"En cualquier momento nos convertimos en pollos”, dice un ama de casa cubana cansada de buscar otro tipo de carnes en las Tiendas Recaudadoras de Divisas. Desde que comenzó la crisis venezolana el abastecimiento de los mercados minoristas en Cuba se ha agravado, un problema que crecerá en el próximo semestre, según afirma el economista Omar Everleny Pérez.

“El país recortó $1,500 millones en importaciones en el primer semestre de este año, eso afectará directamente a la población”, dijo Pérez.

La decisión del brusco recorte se debe a que el país utilizó $2,306 millones para pagar la deuda externa, renegociada con el Club de París y otros acreedores, según afirma el exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana.

“Renegociaron una deuda que desde 1986 tenían sin pagar. Los acreedores condonaron hasta un 90 por ciento en algunos casos, pero ¿cómo puedes pagar tanto? Recortando las importaciones”, afirma.

Según Pérez, quien colabora con la Revista Temas, la economía nacional comienza a dar signos de recuperación macroeconómica pero no son suficientes.


“Desde el punto de vista macro parece ser que habrá un cambio de tendencia, pero el 1 por ciento de crecimiento no te dice nada. El país necesita crecer del 5 al 7 por ciento, y no solamente un año, para que la gente lo sienta”, añade.

“Con este ritmo de crecimiento, ver una mejoría en las condiciones de vida tomaría al menos 30 años. ¿Cómo le dices eso a una persona de 50 años?”, cuestiona Pérez.

El país recortó $1,500 millones en importaciones en el primer semestre de este año, eso afectará directamente a la población

Omar Everleny Pérez, economista

Cuba anunció al finalizar este semestre que la economía había crecido un 1.1 por ciento, tras un decrecimiento del 0.9 por ciento el año 2016. Los principales motores para el resultado anunciado en la Asamblea Nacional del Poder Popular fueron, a juicio de Pérez, el turismo, que creció en un 23 por ciento, y la zafra azucarera, que produjo alrededor de 1.8 millones de toneladas de azúcar.

“El turismo está cambiando la vida en muchos lugares de Cuba. Por ejemplo, en el municipio de Trinidad los ingresos del sector no estatal superaron por primera vez a los de las empresas del Estado. En 2016, en ese municipio el sector privado generó el 56.9 por ciento del total recaudado”, argumenta.

Tres miembros del Comité de Ciudadanos Defensores de los Derechos Humanos protestaron el miércoles 26 de julio en las afueras de la Catedral de Santiago de Cuba, frente a la sede del Poder Popular. Los activistas, identificados como Leonardo y Alb

El grupo The Havana Consulting Group and Tech (THCG) indicó recientemente el crecimiento de otro de los motores de la economía cubana: las remesas. Según la firma de consultoría radicada en Miami solo en 2016 las remesas crecieron un 2.7 por ciento, situándose en los $3,444 millones, 537 millones de dólares por encima de las ganancias brutas obtenidas por el turismo ese año, según fuentes oficiales.

Pérez se muestra preocupado por el fuerte impacto que una eventual caída del gobierno de Nicolás Maduro, en Venezuela, tendría sobre la economía cubana.

“Venezuela sigue –a pesar de su crisis– siendo el socio comercial número uno de Cuba. Desde hace dos años se ve venir el problema de ese país, pero no se han tomado medidas para contrarrestar el fin de esa relación comercial”, dice.

En 2016 las remesas crecieron un 2.7 por ciento, situándose en los $3,444 millones, 537 millones de dólares por encima de las ganancias brutas obtenidas por el turismo ese año

Pérez cree que La Habana debería estar pensando en enviar su mano de obra altamente calificada a otros países con reservas petroleras como Angola o Argelia. “Nunca será igual que con Venezuela ni esos países podrían absorber la cantidad de médicos que hay allí, pero al menos amortiguaría el golpe”, señala.

Con los precios del crudo en niveles bajos o aceptables, Cuba podría comprar combustible a otras naciones aliadas, como Rusia o Argelia, pero la falta de crédito es un problema crónico, según el ministro de Economía y Planificación, Ricardo Cabrisas, quien reconoció en el Informe sobre el comportamiento del Plan de la Economía 2017 que la utilización de los mismos “está afectada” por los montos de deudas vencidas.

Sin embargo, a juicio de Pérez, Cuba está intentando fortalecer nuevos mecanismos para generar electricidad a partir de fuentes renovables, pero “necesita tiempo y dinero”. También se intenta reanimar la producción de petróleo, en declive por el agotamiento de los pozos.


“En caso de que se detenga el suministro de petróleo venezolano, no sería como en tiempos de la URSS. De Venezuela se recibe la mitad del combustible que necesitamos. En tiempos de la extinta Unión Soviética se recibía prácticamente todo”, agrega.

“El país debería apostar seriamente por la inversión extranjera”, dice Pérez Villanueva, defenestrado tras una serie de conferencias que mostraban su opinión crítica sobre la marcha de la economía en la Isla.

En Cuba la ideología sigue marcando la pauta y no la economía

Omar Everleny Pérez, economista

“En los lineamientos se dice que la inversión extranjera no es un complemento a la inversión nacional sino parte de la inversión nacional, pero en la práctica el nivel de aprobaciones no se nota”, agrega

A pesar de continuar publicando cartera de oportunidades de inversión extranjera, el proyecto insignia de las inversiones, la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, continúa empantanado con pequeñas inversiones.

Para Pérez, el país tiene que ampliar inmediatamente los oficios por cuenta propia, algo que parece muy lejano, en especial tras el congelamiento de nuevas licencias anunciado el pasado martes.


“Hay una masa de trabajadores que podrían salir de la tutela del Estado y pagar impuestos en actividades afines con lo que estudiaron. De esta manera se evitaría que los ingenieros que se gradúan en ciencias informáticas se marchen a Canadá o se vayan a manejar un taxi”.

Sin embargo, Pérez cree que el Estado no quiere que exista la sana competencia porque en su ideología sigue presente el ideal de la gran empresa estatal socialista .

“En Cuba la ideología sigue marcando la pauta y no la economía”, dice con pesar.

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba

Este artículo forma parte de un convenio entre el diario cubano 14ymedio y el Nuevo Herald.

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