Trasfondo

Dos variantes del Camino de Santiago francés según las rutas de un monje suizo

El monje servita alemán inició su viaje en Ensiedeln, cerca de Lucerna. En la imagen, magnífico puente medieval de esta última ciudad, al que aludió el peregrino en su texto.
El monje servita alemán inició su viaje en Ensiedeln, cerca de Lucerna. En la imagen, magnífico puente medieval de esta última ciudad, al que aludió el peregrino en su texto. EFE

Hermann Künig pertenecía a la orden de los Siervos de María, conocida como Orden de los servitas y vivía en un convento ubicado en Vacha, actual estado alemán de Turingia, y en el tramo final del siglo XV decidió peregrinar al extremo noroccidental de España, para visitar la tumba del apóstol Santiago.

El monje dejó escrita una guía de su itinerario, un texto versificado que se imprimió por primera vez en 1495, en Estrasburgo, y que fue muy popular entre los viajeros de habla alemana. En las dos décadas siguientes se efectuaron varias ediciones más, la última en Leipzig, en 1521.

Aquel año tuvo lugar la Dieta de Worms, con la excomunión de Martín Lutero, preludio del éxito de la Reforma Protestante. El conflicto religioso frenaría en seco las peregrinaciones de buena parte de Europa hacia Compostela y la guía de Künig no se volvería a imprimir hasta época moderna.

Pero la obra de este monje tiene destacado interés por varios motivos, el primero de ellos por poner de manifiesto un trayecto hacia la tumba santiagueña desde el corazón de Suiza, y en segundo lugar por los abundantes datos prácticos y técnicos que aporta, incluidas dos variantes del Camino de Santiago Francés que veremos más adelante.

La guía del monje servita tuvo como título “Die walfart und Straß zu sant Jacob” y en ella relató un itinerario de ida, “Oberstrasse” o Camino Alto, y otro de vuelta. “Niederstrasse” o Camino Bajo. En sus páginas se da cuenta de los recorridos, las monedas, los peajes y hasta el trato en los centros de acogida.

HACIA SANTIAGO DE COMPOSTELA

La descripción –pese a ser hecha por un monje- es fría desde el punto de vista religioso. Apenas habla de los grandes lugares de devoción, ni de la fe ni de las reliquias, sino más bien de distancias, puentes y hasta de detalles de los alberguistas y de la artesanía de alguna localidad.

Künig apenas muestra alegría ante la llegada a Santiago de Compostela, en cambio siente entusiasmo ante la calidad de los puentes de Béziers o Puente la Reina, las murallas de Lugo, o el encanto de París, que califica de “ciudad sin igual”.

El recorrido hacia Santiago del peregrino alemán se inició en Einsiedeln, cerca de Lucerna, donde se halla la gran abadía de Nuestra Señora de los Ermitaños, primer centro mariano de Suiza desde el medievo y punto de arranque de la peregrinación hacia Santiago en esta parte de Europa.

Desde Einsiedeln el monje avanzó por Lucerna, Berna, Friburgo, Ginebra, Saint-Antoine-l’Abbaye, para dirigirse a Valence, en el valle del Ródano. Dejó el entorno del Ródano en Pont de Saint Esprit, continuando por Nimes, Montpelier, Beziers, Carcasona, Toulouse, Auch y Saint Jean Pied de Port.

Ya en territorio hispano, desde Roncesvalles, Künig continuó por el llamado Camino Francés, el descrito en el Códice Calixtino, pero utilizaría dos variantes de gran interés, que presentan un trayecto más amable para el peregrino.

EL PASO DE LOS MONTES DE LEÓN

La primera variante descrita se halla en el tramo entre León y Ponferrada. Según sus indicaciones, antes de llegar a Astorga, Künig deja el itinerario calixtino, tomando el camino de Santa Marina del Rey, pasando por Benavides, hacia la zona central de la comarca de La Cepeda, para dirigirse al primer valle berciano, el del río Tremor, donde pasará por el importante núcleo jacobeo de Cerezal de Tremor, actualmente despoblado, continuando por Albares y Bembibre en dirección a Ponferrada, donde recuperará el itinerario clásico del Camino Francés.

Esta ruta sigue un camino al norte del que conduce al puerto de Foncebadón, dejando Astorga a tres meilen (en torno a unos doce kilómetros) al sur, para entrar en el Bierzo “sin subir montaña alguna”, tal como se relata en el texto.

Frente a las cotas de 1,500 metros de altura del paso de Foncebadón, Künig optó por un paso cercano a la localidad de Brañuelas al que se accede, en suave ascenso, sin cruzar montañas y a una cota de unos 1,100 metros, en territorio ameno y de pequeños poblados.

EL PASO POR LUGO

La otra variante del viaje se produce entre Villafranca del Bierzo y Melide. El monje, antes de llegar a La Faba, opta por cruzar por Piedrafita del Cebreiro, para dirigirse a Lugo por Becerreá, pasando luego desde Lugo a Melide, donde se une de nuevo al clásico itinerario del Camino Francés.

Las indicaciones del viajero alemán, son también precisas. Propone evitar el monte de Allefaber (La Faba) siguiendo un camino a la derecha que le llevará en dos meilen a un pueblo (Piedrafita del Cebreiro). Luego pasa por Becerrea para alcanzar la ciudad de Lugo (Lucas), que cita con admiración. Tras dejar atrás el Miño y los baños termales, avanzará hasta Melide, donde continuará con el itinerario clásico Calixtino.

Mediante este trayecto, el viajero entra en Galicia por la cota de los 1,100 metros, aproximadamente, cuando en la sierra del Cebreiro habría de superar los 1,300.

Parece ser que ambas alternativas descritas por Künig fueron sumamente utilizadas como variantes del Camino Francés.

En el caso de la primera, por ejemplo, existe un documento de 1439 por el que el rey Juan II exime de determinados tributos al convento franciscano de Cerezal de Tremor, en el que se argumenta que el monasterio está en unas montañas ásperas “en lugar yermo y muy frío, cerca del Camino Francés por el que pasan cada día muchos romeros camino de Santiago a los que acogen los frailes en dicho monasterio y dan de comer de lo que tienen”.

Los investigadores que analizan el trayecto por Lugo han encontrado documentos en los que también se denomina como Camino Francés al que transita desde Piedrafita hacia Melide por la vía de Lugo.

LA VUELTA A ALEMANIA

El monje alemán es muy sintético en lo relativo a la vuelta a Alemania, que realiza por otra vía, “Niederstrasse” o Camino Bajo. Künig retornará hasta Burgos, desde donde señala una doble posibilidad para avanzar hasta Bayona.

La primera consiste en tomar un camino hacia el nordeste seguramente por Vitoria y el “Túnel de San Adrián”. La otra alternativa, la que parece que hizo realmente a juzgar por la concreción de sus indicaciones, consistía en avanzar a Bayona desde Pamplona.

Ya en Francia, Künig avanzará por Burdeos, Poitiers, Tours y París, para llegar a Bruselas, Maastricht y concluir el recorrido en Aquisgrán.

El cierre del periplo en Aquisgrán tiene su lógica histórica y jacobea. Durante toda la Edad Media, el nombre de la ciudad está asociado a la creación del Imperio y especialmente a Carlomagno, quien tiene un puesto fundamental en las leyendas jacobeas.

El Códice Calixtino adjudica a Carlomagno un papel especial como impulsor de la peregrinación a Compostela; la leyenda carolingia le atribuye incluso el descubrimiento del cuerpo del Apóstol, y en la Edad Media se decía incluso que la gran catedral románica santiagueña era obra suya.

Así lo dejó escrito otro viajero alemán famoso, Jerónimo Munzer, quien hizo un periplo por España y Portugal en 1494, en el tiempo en el que el propio Künig andaría recorriendo también las rutas de su peregrinación.

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