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Luiza Carvalho: “El riesgo de olvidar a las mujeres más vulnerables es total”

La directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Luiza Carvalho.
La directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Luiza Carvalho. EFE/EFE

Directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe desde 2014 hasta su jubilación hace unas semanas, Luiza Carvalho (1956) analiza en esta entrevista la situación de las mujeres en Brasil y América Latina desde su experiencia, tras una dilatada carrera en defensa de los derechos de las mujeres y las niñas en la región.

Las mujeres brasileñas se enfrentan a una situación “muy compleja” tras el giro ultraconservador en Brasil, que “después de años de grandes avances” ahora se encuentran a “un Gobierno que representa la negación de esos avances y de la capacidad de las mujeres de estar en la agenda política. Hay un retroceso muy grande en cuanto a la igualdad de género, se ha deteriorado el consenso en cuanto a los mínimos intocables en Brasil”, comenta.

Licenciada en Administración de Políticas Públicas y doctorada en Sociología, la brasileña fue coordinadora residente de Naciones Unidas, primero en Costa Rica y luego en Filipinas, y se muestra muy crítica con el Gobierno de Jair Bolsonaro por “la amenaza que representa para los derechos humanos en mi país”.

“Hay que hacer una transformación global en una sociedad tan desigual. Hay que acelerar el avance de las poblaciones más vulnerables y que tengan una oportunidad. Ahora, en Brasil y en América Latina, con gobiernos ultraconservadores o neoliberales, esas poblaciones ven sus recursos y políticas de apoyo disminuidos. Se quedan sin espacio político y no forman parte de la agenda”, señala Luiza Carvalho.

“Tenemos tres categorías: mujeres de pisos pegajosos, mujeres de escaleras rotas y mujeres del techo de cristal, y la situación es dramática para todas ellas. Pero, sin duda, las mujeres de techo de cristal se distanciaron mucho de las otras mujeres, demostrando las importantes diferencias de clase en nuestra región. Debemos prestar atención a todas, pero el riesgo de olvidar a las mujeres más vulnerables es total”, afirma la brasileña.

“HAY QUE ACABAR CON EL MENSAJE DE IMPUNIDAD”

Carvalho insiste en que no se puede gobernar negando la realidad de la violencia que sufren las mujeres.

“Las tasas son altísimas, y no es algo que haya aumentado ahora, viene ya de hace tiempo. Es un drama que en Brasil haya 4,650 feminicidios al año y 50,000 violaciones. Todas ellas comprobadas, porque luego están todas las que no son investigadas, que no hay llegado a los registros y de las que no hay datos”, comenta.

El de los feminicidios y la violencia contra las mujeres es “un problema cultural muy serio” para el que son necesarias leyes y “acabar con el mensaje de impunidad que llega desde un sistema judicial que no siempre da respuesta”, incide.

“Muchas veces la sensación es que no hay consecuencias para estos actos”, insiste Carvalho, a pesar de las leyes condenando el feminicidio que ya existen en 18 países de América Latina, incluido Brasil.

“Las respuestas rápidas del Estado ayudan muchísimo, pero es necesaria la modificación de la centralidad masculina en nuestras sociedades, estructuradas a partir de una jerarquía en la que el hombre es el ser máximo y la mujeres es secundaria, tiene menos valor. Una jerarquía que es la base de la situación de violencia que sufren las mujeres”, comenta.

“El gran agresor de las mujeres en Brasil y toda América Latina es su propio esposo o pareja y otros miembros de su comunidad cercana. Alrededor del 80% de la agresiones vienen de esas relaciones inmediatas. La casa es el lugar más inseguro para la mujer, especialmente en edad reproductiva, desde los 11 o 12 años y hasta los 45”, asevera la experta.

Para Luiza Carvalho, la clave para luchar contra la violencia machista está “en un necesario cambio cultural, la eliminación de la impunidad y en la prevención, con medidas como la integración de los bancos de datos de diferentes organismos y, sobre todo, el trabajo en las escuelas”.

“Hay que trabajar con los niños y niñas desde una infancia muy temprana para inculcar la igualdad de género, para que el niño no crezca pensando que la mujer es su propiedad o una esclava. También influye la familia, pero es importante que los niños tengan acceso a una manera de pensar diferenciada”, añade.

“ALGUNOS GOBIERNOS NO HAN ENTENDIDO LA IMPORTANCIA DE LA CUESTIÓN DE GÉNERO”

Tras su experiencia como Directora Regional de ONU Mujeres, Luiza Carvalho destaca el compromiso con las políticas de igualdad de países como Uruguay, México o Costa Rica, y señala que hay gobiernos que “todavía no han entendido la eficiencia de tener la cuestión de género solventada”.

“En el momento en el que lo comprendieran, modificarían sus planes de gestión y tendrían más cuidado en la ejecución de sus medidas. Además facilitarían el acceso de las mujeres a bienes y servicios y esto repercutiría positivamente en la familia y en toda la comunidad. Deberían, por ejemplo, hacer una planificación urbana más amigable con la mujer”, .

Carvalho pone como ejemplo de esa planificación global teniendo en cuenta la perspectiva de género a República Dominicana, y apunta a que muchos Estados “están comprometidos con la igualdad pero creen que el compromiso debe terminar en el plan nacional de eliminación de violencia o en el plan nacional de igualdad”, apostilla la brasileña.

En cuanto a la cuestión del aborto, Carvalho cree que no va a haber avances en América Latina sino que “va a haber retrocesos. Es necesario organizar los apoyos para prevenir esos retrocesos y proteger los derechos de las mujeres, algo en lo que jugará un papel esencial el movimiento feminista, que fue también el más activo en su oposición a Bolsonaro durante la campaña electoral”, aclara.

“NO HAY UN PLAN NACIONAL DE GOBIERNO EN BRASIL”

Muy crítica con la situación política de su país, Carvalho apunta que “el Gobierno de Bolsonaro no ya estado muy activo en cuanto a la presentación de planes. Los ministerios no han demostrado capacidad”, e incide en que hay propuestas muy controvertidas, como la reforma de la seguridad social o en cuanto al permiso de armas, pero “ningún plan sectorial. No hay un plan nacional de Gobierno”.

“Jair Bolsonaro fue elegido tras una campaña muy intensa en la que, como candidato, no hizo propuestas sólidas. Tenemos un excesivo volumen de medidas en varias áreas, como el decreto de eliminación de los Consejos o la autorización para que entren de nuevo en Brasil productos agrotóxicos, que ya estaban prohibidos”, explica Carvalho.

“La popularidad de Bolsonaro ha bajado, estamos ante el presidente menos popular de todos los presidentes electos de Brasil, aunque sigue fuerte”, manifiesta.

Carvalho también recuerda que los apoyos del presidente brasileño están, sobre todo, “entre las clases altas y medias, y entre los hombres”, mientras que disminuyen en el nordeste del país, base fuerte de votantes del Partido del Trabajador y entre la población de menor poder adquisitivo de Brasil.

“En Brasil tuvimos grandes avances, pero sigue siendo un país muy conservador, con mucha desigualdad y en el que predomina el pensamiento de las élites. Ese es un de los factores que explica la elección de un presidente como Bolsonaro, aunque también hay que tener en cuenta a los “no identificados”, es decir, a la población que se sentía excluida y que buscaba alternativas propias, igual que sucedió con la elección de Trump”, concluye Carvalho, quien no olvida que la reacción a la corrupción influyó también de manera notable en las elecciones presidenciales de su país.

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