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Filme clandestino muestra el drama de la prostitución en Cuba

La Actriz María Karla Rivero junto a su esposo Jean Michel Jomolca, codirector del documental Maquillaje matinal.El acoso gubernamental contra las ''jineteras'' vinculadas al turismo extranjero en Cuba ha terminado fortaleciendo las redes de prostitución para el mercado nacional con la anuencia de las autoridades policiales de la isla, declaró un cineasta cubano que filmó recientemente en zonas de tolerancia y barrios marginales de La Habana.

El realizador Jean Michel Jomolca acaba de llegar a Miami con un documental que rodó de manera clandestina por casi dos años, usando una cámara oculta. El material de 54 minutos se titula Maquillaje matinal (2006) y fue codirigido por el actor Gerardo Frómeta, quien permanece en Cuba.

''En los últimos años se ha producido un fenómeno de desplazamiento hacia el mercado doméstico de la prostitución que asediaba a los extranjeros'', relató Jomolca durante una entrevista con El Nuevo Herald. ``La Policía no sólo hace la vista gorda con las prostitutas que sirven a los ciudadanos nacionales, sino que también vive de ellas''.

Las imágenes recorren las calles de Monte y Cienfuegos, aledañas al Parque de la Fraternidad en La Habana Vieja; la zona de Santa Catalina por la avenida Boyeros; El Calvario, en las afueras de la ciudad... Son los florecientes espacios de tolerancia que el régimen de Fidel Castro decretó eliminados en 1963.

''Es un negocio que se mueve entre la droga, el juego y el proxenetismo'', contó el documentalista, que logró sacar escondidos en los bolsillos, ropa interior y equipajes varias copias del material junto a otras 10 horas de filmación sin editar.

Jomolca, de 29 años, explicó que miembros del departamento policial para combatir la prostitución --conocido como LACRA-- se apropian frecuentemente del dinero de las prostitutas, tienen sexo con ellas e incluso las alertan de redadas en las zonas donde opera el negocio con cubanos.

A diferencia del jineterismo con extranjeros, que alcanza cifras hasta de $200 por noche, los precios para el mercado interno se mantienen en $5 por el acto sexual (125 pesos cubanos) y $1 por el alquiler de los locales, que pueden ser incluso espacios de oficinas o cuartos de baño a los que el custodio permite el acceso de conformidad con un proxeneta.

''Cuba es una sociedad prostituida en todos los niveles'', manifestó. ``La corrupción y la deformación de valores se han extendido a todos los rincones del país''.

El cineasta emigró de Cuba el mes pasado junto a su esposa, la actriz María Karla Rivero, quien es hija del poeta exiliado Raúl Rivero.

Justamente el filme toma su título del poema ''Paisaje con jineteras'', de Raúl Rivero, y está concebido como un homenaje a la obra de Nicolás Guillén Landrián (1938-2003) y a PM (1961), el emblemático documental de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal.

''Lo hice pensando en exhibirlo y discutirlo dentro de Cuba, pero una vez editado el material me percaté de que no iba a poder presentarlo siquiera en el circuito de festivales nacionales'', explicó Jomolca. ``Sentí que me iba a resultar imposible seguir creando con honestidad en mi propio país''.

La idea del documental surgió en el 2003, cuando Jomolca estudiaba en la Facultad de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte (ISA), en La Habana. El proyecto pasó una fase inicial de aprobación, pero la dirección de la facultad lo censuró y no autorizó que sus recursos tecnológicos fueran empleados en los rodajes.

Jomolca se propuso penetrar en las interioridades de las redes de prostitución en La Habana, centrándose en las zonas de tolerancia que frecuentan los cubanos. Fue como una carrera de fondo a contracorriente: con cámaras prestadas por amigos, filmaba por las madrugadas en callejuelas y cuartuchos mugrientos, para luego montar el material en cuartos clandestinos de edición a un costo de $20 diarios, casi el salario mensual de un cirujano.

''Nunca calculé verme en situaciones tan degradantes'', confesó Jomolca. ``Después de esta experiencia pienso que soy una persona más humana y consciente de la realidad que viven estas mujeres, que están siendo sacrificadas como reses en un matadero''.

Durante la fase previa a los rodajes, los realizadores empezaron a frecuentar las zonas de tolerancia para lograr la comunicación necesaria con prostitutas y clientes. En una ocasión fueron arrestados y permanecieron por tres días en una unidad policial.

''Una vez hablé con una muchacha de apenas 20 años que esa noche se había acostado con diez hombres'', recordó.

El crítico Alejandro Ríos, el director del Ciclo de Cine Cubano del Miami Dade College (MDC) consideró que el documental deviene en ``una inmersión en la zona más oscura de la sociedad cubana''.

''Lejos del circuito turístico, estas muchachas mortificadas en tugurios de mala muerte son los fantasmas sin esperanzas del llamado Hombre Nuevo'', opinó Ríos. ``El cine joven sigue marcando la pauta en la imagen de la realidad cubana''.

Jomolca coincide en que la nueva generación de cineastas cubanos, favorecida por la apropiación de tecnologías modernas, ha logrado desmarcarse de los controles oficiales para producir obras totalmente irreverentes sobre la realidad de la isla.

''El régimen podrá censurarlas, pero no impedir que se realicen las obras'', aseveró. ``Este es un movimiento imparable''.

Jomolca planea comercializar Maquillaje matinal con estaciones de televisión y dedicarse a la realización de programas infantiles. En Cuba dirigió Pequeñines (2005), un exitoso serial para niños.

''Me considero un realizador con los pies puestos en la tierra, pero con los ojos mirando al horizonte y muchos deseos de soñar'', enfatizó.

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