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"La vida diaria en Cuba es muy dura"

Miriam Leiva no planeaba convertirse en una cubana disidente.

Ella era alta funcionaria de la cancillería, y en los años 90 le pidieron que escogiera entre su empleo y su esposo, el economista Oscar Espinosa Chepe, que cada vez criticaba más al gobierno. Leiva escogió a su esposo.

"Mi vida cambió completamente. Yo viajaba, trabajaba muy duro'', dice ella. Después, ‘‘tuve que quedarme en mi pequeño apartamento, casi sin nada que hacer. La gente temía ponerse en contacto conmigo, y perdí muchas amistades''.

Leiva, que ahora es periodista independiente, se proyectó a las primeras filas de la disidencia cuando su esposo estuvo entre los arrestados en una persecución ocurrida en el 2003, y ella ayudó a organizar las Damas de Blanco, un grupo de mujeres con familiares disidentes encarcelados, que piden que se les libere.

Cuando Fidel Castro se enfermó, muchos cubanos esperaban cambios. Pero todo sigue igual, según dice ella. "Los cubanos antes eran felices; siempre se reían o bromeaban o cantaban, y eso se ha perdido. Los rostros se ven tensos, y personas que no son viejas parecen viejas.

"Es cierto que en Cuba la educación y la salud pública son gratis, pero el precio que se paga por eso es muy alto''.

--FRANCES ROBLES

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