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Audiencia sobre los 5 espías discute justeza del juicio

El caso de cinco hombres condenados por espiar para Cuba se encuentra ahora reducido a si el juicio fue justo o no.

Ayer, los jueces del 11no. Circuito de Apelaciones escucharon los alegatos de la fiscalía y la defensa, pero en sus incisivas preguntas siempre quisieron saber lo mismo: si la jueza federal en Miami les dio todas las oportunidades de defensa, tuvo en cuenta el ambiente en la ciudad y si el jurado escogido era el mejor.

Durante poco más de 50 minutos, ante 12 jueces --uno no apareció y no hubo explicaciones al respecto-- las dos partes presentaron dos visiones diametralmente opuestas.

Según la fiscalía, la jueza Joan A. Lenard creó todos los mecanismos para que el jurado no fuera influido por el exterior y que su selección se hiciera con igualdad.

''No hay nada en esta documentación que muestre que el jurado recibió influencia del exterior. ¡Nada!'', expresó el fiscal federal asistente David Buckner a los magistrados.

Buckner, quien estuvo bajo el fuego cerrado del magistrado Stanley F. Birch, uno de los tres que en agosto pasado determinó la anulación del juicio, explicó que el jurado, en el que no había ningún cubanoamericano, fue seleccionado ''con sumo cuidado'' teniendo en cuenta la naturaleza de este caso.

''Llegamos al punto de aislarlos y preguntarles individualmente, sólo el abogado de la defensa y yo, qué pensaban sobre Cuba y Castro, precisamente para garantizar la confidencialidad'', señaló Buckner.

No obstante, para la defensa, eso no fue suficiente, porque el ambiente en la ciudad ya estaba de antemano demasiado ''prejuiciado'' hacia los cinco acusados.

''Este caso comenzó a ser juzgado meses después de que el niño Elián González fue enviado a Cuba. No había forma de mantener [al jurado] totalmente en la oscuridad durante esos días'', indicó más tarde el defensor público asistente Richard Klugh.

Es más, ''nuestra impresión es que la prensa fue la que estableció la agenda de esos días'', añadió el defensor público cuando Birch indagó sobre la diferencia de este caso con los demás.

Fue entonces cuando la magistrada Rosemary Barkett preguntó que si el comportamiento de la prensa habría sido el mismo si el caso de Elián no hubiera sucedido.

''Posiblemente no con la misma intensidad, pero hay que ver los antecedentes. Miami es una ciudad donde no pueden escuchar hablar de Castro, y cualquier repercusión del caso siempre va en aumento. Hay que ver que la cobertura de nuestro caso disminuyó cuando aumentó la de Elián'', afirmó Klugh.

El defensor público recordó que hubo disturbios durante la permanencia de Elián en Miami, y que la jueza Lenard debió haber tenido en cuenta ese ambiente.

La defensa quiere que el juicio sea trasladado a otra ciudad, fuera del condado Miami-Dade, pero por lo menos un par de jueces parecieron cuestionar la necesidad de hacerlo.

''Básicamente, ¿cuál sería el mensaje [que se enviaría]?'', preguntó el magistrado Stanley Marcus.

''Señoría, nosotros vinimos aquí porque queremos que el nivel de prejuicio sea llevado a su nivel justo'', añadió el defensor.

Pero Buckner, uno de los fiscales asistentes que llevó el caso en Miami, calificó el proceso de modelo.

''Aquí todos los factores fueron tomados en cuenta; incluso, ellos [la defensa] nunca renovaron el pedido de cambio de lugar para el juicio. Sólo lo pidieron una vez, al principio, y le garantizo que la jueza creó todos los mecanismos para salvaguardar la pureza del proceso. Este juicio, con todo lo sensible que es, fue un modelo'', añadió el fiscal federal asistente.

Buckner indicó que en la documentación del caso no consta una sola línea que señale que incumpliera las instrucciones de no dar acceso a la prensa local.

Cuando Birch indagó sobre el sondeo efectuado por Gary P. Morgan, profesor retirado de la Universidad Internacional de la Florida, en el cual se hace un desglose sobre el prejuicio de la comunidad cubanoamericana hacia los cinco hombres, Buckner explicó que la jueza lo leyó pero ``descubrió que no era creíble''.

Ese sondeo fue capital en la decisión que tomó el panel de los tres jueces de apelación que anuló las sentencias. La semana pasada, Morgan admitió abiertamente a The Miami Herald que es un admirador de Castro y aprecia su lucha contra Estados Unidos. Sin embargo, negó que el sondeo estuviera influenciado por sus creencias.

La defensa siguió insistiendo en que el juicio fue politizado por la fiscalía desde el inicio, y dio como ejemplo el hecho de que ésta mantuvo todo el tiempo una foto de Castro a un costado de la sala a la vista del jurado.

''¿Ustedes no estaban contentos con el jurado?'', preguntó el magistrado Joel F. Dubina.

''Hicimos lo mejor que pudimos, pero la jueza fue quien escogió las preguntas [con que los miembros fueron seleccionados]'', explicó Klugh.

Observadores comentaron a El Nuevo Herald que es difícil sacar, por las preguntas de los magistrados, una conclusión sobre cuál será la decisión del tribunal de apelaciones. Sin embargo, coincidieron en lo significativo de las indagaciones sobre la confirmación del jurado y el ambiente en la comunidad en el momento del juicio.

''No voy a comentar lo que aquí vimos hoy, pero agradezco al tribunal que nos haya escuchado y vamos a esperar el resultado'', declaró el fiscal federal para el sur de la Florida, Alexander Acosta.

Acosta apeló la decisión de agosto que anuló las sentencias y ordenó un nuevo juicio. En noviembre, el pleno decidió. a su vez, anular esa decisión anterior y convocó la sesión de ayer.

''Esto es un caso muy raro, por eso su resultado es impredecible. Estamos como en un juego de béisbol, hasta que no se acabe, no se sabe el resultado'', comentó el abogado defensor Philip Horowitz.

Su colega William Norris recordó que ``le cabe a la fiscalía la alta obligación de demostrar el caso. No creo que lo haya hecho en el 2000 ni ahora. Tiendo a ver el vaso medio lleno, por eso espero el resultado''.

Si hay empate, ya que en vez de 13 serán 12 los que votarán, eso implica mantener la decisión de la instancia anterior, o sea, la del panel de tres magistrados que decidió anular las sentencias y marcar un juicio fuera de Miami. Pero es una posibilidad remota.

''Cuando se encierren, lo primero que van a decidir es que de ellos saldrá una decisión'', comentó otro defensor, Paul McKenna.

La audiencia de ayer fue presenciada por los familiares de los pilotos de Hermanos al Rescate que fueron abatidos el 24 de febrero de 1996, lo cual llevó a que se le impusiera dos cadenas perpetuas a Gerardo Hernández, considerado el líder del grupo de espías, que está integrado también por Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González.

''He tenido un día bien duro. No sabemos qué va a pasar, pero confío en Dios en que todo saldrá bien'', aseguró Mirta Costa, la madre del fallecido voluntario de Hermanos al Rescate Carlos Costa.

Para Maggie Kuhly-Alejandre, hermana del también fallecido voluntario Armando Alejandre Jr., ``los cuestionamientos de la defensa fueron naturales, el sistema es así y lo celebramos, es su derecho. Pero nos sentimos esperanzados de que la justicia seguirá''.

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