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Juez descarta que padre de niña cubana la haya abandonado

La jueza que preside la enconada disputa internacional sobre el destino de una niña cubana de cinco años, determinó hoy por la mañana que los abogados del departamento de Niños y Familias (DCF) no pudieron demostrar que el padre de la pequeña no podía cumplir con sus deberes de padre.

En el documento de 47 páginas, leído en voz alta ante una sala de tribunal atestada del downtown de Miami, la jueza de circuito del condado Miami-Dade Jeri B. Cohen dijo que los abogados del DCF no pudieron armar un caso sólido en contra de Rafael Izquierdo, un campesino cubano que quiere regresar a la isla con la niña.La jueza Cohen determinó que bajo las leyes de la Florida los abogados no pudieron probar de forma fehaciente que el padre había “abandonado” a su hija.

Sin embargo, la decision de Cohen no resuelve de inmediato la suerte de la niña protagonista de la batalla, toda vez que un segundo capítulo del litigio legal para determinar si la menor se queda en la casa de sus padres adoptivos —Joe y María Cubas, quienes la han cuidado durante los últimos meses— o vuelve a la isla con su padre, se espera que comience el mes próximo.

Los abogados, reporteros y otros observadores llenaron la sala del sexto piso del edificio. La jueza inició el procedimiento del día escuchando el informe de los abogados estatales sobre el progreso de la niña en las visitas con el padre. Poco después, la jueza dijo que leería toda la decision que había tomado y que le tomaría unas dos horas hacerlo.

La jueza dijo que los esfuerzos de Izquierdo para mantener contacto con su hija, así como los esfuerzos para reunirse con ella fueron más que “marginales”. La especificación del adjetivo es importante, ya que en una disputa infantil, las cortes de apelación de la Florida durante años se han negado sistemáticamente a quitarle los hijos a los padres biológicos que hayan realizado más que esfuerzos “marginales” para mantener contacto con ellos.

La decisión de Cohen marca el fin de largas semanas de una intensa saga legal que en ocasiones ha demostrado ser más dramática que una telenovela.

De un lado ha estado Izquierdo, presentado por sus abogados como un simple campesino atrapado en un caso cargado de política, y que lo único que desea es volver con su hija a su casa en Cabaiguán, un pueblo en la zona central de Cuba.

Del otro, están Joe y María Cubas, una acaudalada familia de Coral Gables que se ha encargado de cuidar y atender a la pequeña y a su medio hermano en los últimos 19 meses. El matrimonio dice que cree que lo mejor para la niña es que permanezca con ellos, y que separar a ambos hermanos terminaría por dañar a los dos. Ya el matrimonio Cubas adoptó al medio hermano de la niña, que en la actualidad tiene 13 años. En su decisión, Cohen dijo que le molestó la aparente indiferencia de Izquierdo para solicitar una visa humanitaria para venir a Estados Unidos a reclamar a su hija, y en repetidas ocasiones lo criticó por ser “pasivo” en lo que respecta al bienestar de su hija. “Aunque es cierto que Izquierdo no una persona sofisticada y apenas tiene educación, esto no justifica su desidia para con su hija”, dijo Cohen, leyendo del documento donde está su decisión. “La verdad es que al esperar tanto, perdió un tiempo crucial”.

A pesar de las sugerencias en la corte de que Izquierdo se ha visto presionado por su familia o por el gobierno cubano para que luche por la custodia de la niña, Cohen señaló que de todos modos no dudaba que la quería, diciendo que “parecía sincero en querer volver a tener la custodia de su hija”.

La niña y su medio hermano llegaron a EEUU con su madre, Elena Pérez, en marzo del 2005. En apenas unos meses, una desconcertada Pérez, abandonada por su nuevo esposo, y en serios problemas de dinero, trató de matarse.

Los niños quedaron al cuidado primero de familiares del esposo de Pérez, Nelson y Noemí Melendres, quienes cuidaron a los niños durante tres meses. Cuando el matrimonio Melendres dijo que no podría cuidar a los menores de forma permanente, un juez los situó con la familia Cubas, que son amigos cercanos de los Melendres.

Los abogados del DCF y del Programa Guardian-ad-Litem, de Miami, que representan los intereses de la niña, insisten en afirmar que Izquierdo ha realmente mostrado tener muy poco interés en su hija, tanto en Cuba como después, cuando la niña llegó a Miami. Cohen cuestionó si el hecho de que Izquierdo se demorara tanto tiempo en solicitar una visa humanitaria para luchar por la custodia de su hija quería decir que había abandonado a la pequeña. Los abogados de Izquierdo son el matrimonio de Ira Kurzban y Magda Montiel Davis, que según han dicho lo están representando de forma gratuita.

Ambos abogados insisten en que Izquierdo no sabía que Pérez era una persona mentalmente inestable, y que no se le informó de ello.

El notorio caso ya ha costado hasta el momento $250,000 por lo menos, dinero pagado en gran parte por los contribuyentes, y en él han participado más de dos docenas de abogados y ocho psicólogos. El costo de un caso de custodia infantil en una corte juvbenil de Miami es de alrededor de $16,000, según el DCF.

El reportero de The Miami Herald Evan Benn contribuyó a este reportaje.

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