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La mejor campaña a favor de la reforma…

La mejor campaña a favor de la reforma…

Solo mire quien está en contra. De ese lado, ni los de Fe parecen gente sincera.

Durante los turbulentos días del mes de agosto del año 2004, pocos días antes del referendo presidencial, la oposición venezolana hizo llamados por la paz en Venezuela. El bonito gesto fue complementado con la organización de lo que ellos llamaron “Misas por la Paz”.

Los adversarios del proceso revolucionario luego concurrieron a las iglesias llenos de esperanza. Quizás eran alentados por la promesa de un humilde carpintero que vivió y murió 2000 años atrás:

“Pidan y se les dará; busquen y encontraran; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra y al que llama se le abre.”

Así pues, la oposición pidió, buscó y llamó por la paz en nuestro hermoso país:

“¿Está usted de acuerdo con dejar sin efecto el mandato popular, otorgado mediante elecciones democráticas legítimas al ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías, como presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el actual período presidencial?”

Entonces El Omnipotente le dio respuesta a sus pedidos y le concedió la paz a la República Bolivariana de Venezuela:

NO, 59.1%

SI, 40.64%

Para sorpresa de Dios y del resto de los cristianos, muchos de la oposición se enfurecieron y antes de caer en una amarga y poco cristiana depresión gritaron, “¡fraude!”. Resulta que la paz no era exactamente lo que querían. En realidad lo que pedían era que “se dejara sin efecto el mandato popular del ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías”.

Aunque en el cielo ya lo deben saber, aquí en la tierra todavía se está investigando si el caso fue un intento premeditado para engañar al Todopoderoso. Una cosa es tratar de manipular la opinión pública; otra muy diferente es intentar manipular al Creador de los cielos.

Hasta ahora las investigaciones señalan que existe una enorme posibilidad de que las “misas por la paz” no hayan sido más que otro gravísimo caso de autoengatusamiento colectivo. La oposición sufre de eso.

Si la oposición no acepta ni la voluntad de Dios cuando el Señor le da respuesta a sus oraciones, es difícil imaginar que ellos puedan aceptar una voluntad popular usualmente contraria a sus más profundos deseos.

La violencia, los violentos y “los de Fe” acechan de nuevo.

En estos días, de verdad y sinceramente, oremos por la paz en Venezuela.

¡Votemos!

Elio Cequea

elio@vheadline.com

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