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Carta de Castro genera nuevas interrogantes

A escasos días de una proceso electoral que conformará la élite gubernamental por los próximos cinco años, las declaraciones de Fidel Castro en una carta pública suscitaron una oleada de pronósticos e interpretaciones sobre su futuro político, pero no lograron despejar la principal incógnita sobre los destinos del poder en Cuba.

¿Anunció oficialmente Castro que retirará su nombre de la lista de 614 candidatos al Parlamento que fueron nominados el pasado 2 de diciembre y que deben concurrir a elecciones el próximo 20 de enero? ¿Indicó acaso que no formará parte del plenario que debe designar el Consejo de Estado a la altura de marzo?

Definitivamente las respuestas a estas interrogantes constituyen aún un enigma, a pesar del huracán de especulaciones que desató en la prensa internacional la carta leída el pasado lunes en el programa televisivo Mesa Redonda.

Fueron dos párrafos de una extensa carta dedicada a "reflexionar'' sobre la reciente conferencia de cambio climático en Bali, Indonesia, los que activaron la alarma entre corresponsales extranjeros, analistas y cubanólogos acerca de supuestas señales de cambio en la isla.

"Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir'', concluyó Castro en la misiva enviada a Randy Alonso, presentador de la Mesa Redonda y director de la Oficina de Información del Consejo de Estado.

Alejado por casi 18 meses del poder como consecuencia de varias cirugías intestinales y una convalecencia sin fin, la vuelta de Castro a las funciones ejecutivas del día a día parece cada vez menos probable. El propio gobernante se ha encargado de reforzar su condición de consejero por medio de los 63 artículos que ha publicado desde el pasado 29 de marzo.

Enlistado por el municipio Santiago de Cuba, Castro aparece en la relación oficial como el candidato 566, pero aún su biografía no ha sido publicada. Ayer sólo quedaban por divulgarse las trayectorias de los candidatos por Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

"Sería muy fuera de lo normal la reelección de una persona que no ha salido en público por casi año y medio'', consideró el analista Philip Peters, vicepresidente del Instituto Lexington, en Virginia. "Creo que él mismo comienza a proyectarse en el rol de mentor y comentarista, y no de un hombre a cargo de las decisiones de un país''.

Las reacciones de la disidencia interna con relación al alcance de la misiva fueron de cautela.

"Si no tuviera interés de renovar su cargo no lo hubieran postulado'', afirmó la opositora Martha Beatriz Roque, líder de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil.

El activista Elizardo Sanchez no piensa tampoco que Castro vaya a transferir su poder unipersonal a la dirigencia más joven. "El sigue actuando como si hubiera nacido para mandar y está claro que las ideas políticas sin un poder para ejecutarlas carecen de valor''.

Sin embargo, Peters no cree que la conclusión pueda emerger de dos párrafos colocados al final de una carta no relacionada con el tema de la sucesión del poder.

"No se puede llegar a una conclusión concreta a partir de esta carta'', insistió el experto. ‘‘El texto deja abiertas todas las puertas, pero la declaración es más filosófica que operativa''.

Las valoraciones de Washington no resultaron tampoco muy entusiastas sobre un supuesto retiro de Castro.

"Es una carta interesante, pero resulta difícil de determinar lo que está queriendo decir y lo que todo eso significa, como es habitual'', comentó Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca.

En el panorama actual de Cuba, gobernado por la incertidumbre del futuro inmediato, la mención de Castro a que no obstruirá "el paso de los más jóvenes'' pudiera sugerir un tácito reconocimiento de que no retornará.

No obstante, sus declaraciones se producen inmediatamente después de otra misiva enviada a la Mesa Redonda para recordar las razones que lo llevaron a rechazar la firma de dos pactos internacionales de derechos humanos en el 2001, en un claro contraste con la decisión anunciada por el canciller Felipe Pérez Roque de firmarlos en breve.

"Creo que esta segunda carta complementa y zanja la discusión provocada por los pactos de derechos humanos la semana anterior'', afirmó un diplomático europeo radicado en La Habana. "Hubo mucho revuelo entonces con sus discrepancias y lo que ha hecho poner el punto final sobre el asunto, asegurando que no interferirá en las decisiones que tomen sus seguidores''.

Lo que no resulta novedoso son las alusiones de Castro sobre su disposición expresa en los últimos años para dejar la escena política y cederle paso a las nuevas generaciones. Al menos, en palabras.

En el 2004, Castro declaró al cineasta estadounidense Oliver Stone --en el documental Looking for Fidel-- que estaba "dispuesto a alejarse del poder'' si se le demostraba que esa decisión sería "lo mejor y más útil'' para el pueblo cubano.

En un discurso pronunciado al año siguiente en la Universidad de La Habana, en noviembre del 2005, aseguró que el día que no se sienta en condiciones de hacer algo, lo comunicaría de inmediato a la dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC). "LLamo al Partido y digo: ‘Miren, no me siento en condiciones de hacer algo'. (...) Tenemos medidas tomadas y medidas previstas para que no haya sorpresas''.

La idea del relevo y el cambio generacional resurgió durante la entrevista que le concediera al periodista Ignacio Ramonet para el libro Fidel Castro, biografía a dos voces (2006), donde sugiere que la Asamblea Nacional (parlamento) podría sustituirlo si "si a mí me pasa algo mañana''.

"De inmediato no habría ningún tipo de problema; y después tampoco. Porque la revolución no se basa en ideas caudillistas'', respondió. "Por eso estamos actuando, estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad. Hay que volver a cambiar''.

Y durante su último discurso, el 26 de julio del 2006 en Bayamo, bromeó sobre la posiblidad de vivir hasta los 100 años.

"Pero no se asuste nuestro vecinito del Norte, que yo no estoy pensando en estar ejerciendo funciones a esa edad, porque, además, la que ejerzo no se debe a mi voluntad, ni mucho menos, nunca luché para eso'', enfatizó el gobernante.

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