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Temen que suba a 100,000 el total de víctimas en Myanmar

La calles de la capital estaban bloqueadas con los árboles derribados por los vientos de un poderoso huracán que azotó Myanmar el fin de semana.
La calles de la capital estaban bloqueadas con los árboles derribados por los vientos de un poderoso huracán que azotó Myanmar el fin de semana. AFP/Getty Images

Numerosa gente hambrienta se abalanzó sobre las pocas tiendas que abrieron ayer y se desataron riñas a golpes por la comida y el agua en el inundado delta del Irrawaddy en Myanmar, mientras una diplomática estadounidense de alto rango dijo que la cifra de muertos por el devastador ciclón podría llegar a 100,000.

Mientras, las minutas de una reunión de asistencia de la ONU obtenidas ayer por AP revelaron que las restricciones a las visas por la junta militar obstaculi-zan los esfuerzos internacionales por proveer ayuda.

Sólo un puñado de trabajadores de la ONU habían logrado acceso al empobre-cido país del sudeste de Asia, cuyo gobierno lo ha mantenido aislado por cinco décadas. Estados Unidos y otros países enviaron ayuda, pero la mayor parte está fuera del país en espera del permiso de la junta para entregarla.

Poblados enteros en el delta del Irra-waddy aún estaban sumergidos por la tormenta del sábado, y podían verse cadáveres atrapados en los manglares.

Algunos sobrevivientes les quitaban las ropas a los muertos. La gente sollo-zaba mientras describía el horror del torrente que penetró durante el ciclón.

"No sé qué les pasó a mi esposa y mis cuatro hijos'', dijo Phan Maung, de 55 años, que se aferró a un cocotero hasta que bajó el nivel del agua. Para entonces su familia había desaparecido.

Un portavoz de UNICEF indicó que su personal en Myanmar reportó haber visto a mucha gente refugiada en primi-tivos albergues y a niños huérfanos.

"Hay devastación general. Los edifi-cios y los centros de salud están aplasta-dos y los animales muertos flotan alre-dedor, lo que es un indicador de

[posibles] enfermedades'', indicó Patrick McCormick desde las oficinas de UNI-CEF en Nueva York.

Los medios de comunicación de Myanmar dijeron que el ciclón Nargis mató a por lo menos 22,980 personas y dejó 42,119 desaparecidos.

Las turbas hambrientas saquearon los escasos negocios que abrieron en el devastado delta del Irrawaddy, dijo Paul Risley, vocero del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas en la vecina Tailandia.

Shari Villarosa, a cargo de la sede de EEUU en Myanmar, declaró que el número de muertos podría exceder los 100,000 debido a que la comida y el agua potable escasean y en general hay condi-ciones insalubres. Calificó la situación de "cada vez más horrenda''.

"Existe un riesgo muy real de brotes de enfermedades'', dijo a la prensa.

John Holmes, que dirige los esfuerzos humanitarios de la ONU, dijo el jueves que la cifra de bajas por el ciclón podría aumentar "muy significativamente''.

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