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En manos de Hezbolá el oeste de Beirut

El poderoso movimiento chiita libanés Hezbolá, que controlaba ayer barrios enteros de sus rivales sunitas en el oeste de Beirut tras 48 horas de enfrentamientos armados que dejaron 15 muertos, fue acusado por la mayoría antisiria de propiciar un "golpe de Estado''.

La mayoría antisiria acusó a Hezbolá de haber apuntado las armas contra el pueblo libanés para propiciar un golpe, mientras la situación sigue siendo muy tensa en Líbano, pese a la calma reinante en Beirut.

"No estamos llevando a cabo un golpe'', declaró un responsable de la oposición que pidió anonimato. "Todo esto está vinculado a decisiones del gobierno'' de investigar la red de telecomunicaciones [paralela] que Hezbolá instaló en todo el país y la destitución del jefe de seguridad del aeropuerto, descrito como allegado al movimiento terrorista chiita.

"Estamos proponiendo una asociación [...] y ellos quieren monopolizar el poder y limitar nuestra participa-ción'' en la toma de decisiones, añadió.

El gobierno respaldado por Occidente, que sólo tiene una pequeña mayoría en el Parlamento, y los partidos de oposición liderados por Hezbolá están trabados en relación con el futuro del gobierno desde hace 17 meses. El país está sin presidente desde noviembre del 2007.

"Estamos proponiendo una asociación (...) y ellos quieren monopolizar el poder y limitar nuestra participación'' en la toma de decisiones, añadió. Hezbolá es la única formación libanesa que no fue desarmada tras el fin de la guerra civil (1975-1990). El movimiento de oposición que lidera tomó ayer el control de barrios de mayoría sunita en el oeste de Beirut.

La violencia estalló el miércoles entre militantes de la oposición --Hezbolá y Amal-- y partidarios del gobierno libanés antisirio en el oeste de Beirut, pero se intensificaron el jueves tras un encendido discurso del jefe del Hezbolá, Hassan Nasralá, que calificó varias decisiones del gobierno de ‘‘declaración de guerra'' con-tra el movimiento chiita.

Dos seguidores de la oposición murieron ayer en enfrentamientos en Jalde, al sur de Beirut, informó una fuente de los servicios de seguridad.

Dos mujeres civiles también murieron en la ciudad de Saida y en la localidad de Bar Elias, con lo que el número de víctimas en el conflicto asciende a 15.

Los combates cesaron ayer por la tarde.

El ejército libanés y las fuerzas antidisturbios, equipadas con tanques, patrullaban los barrios, pero no inter-vinieron en los choques.

La carretera al aeropuerto internacional de Beirut y el puerto de la capital seguían cerrados.

La violencia estalló el miércoles en el marco de una huelga en demanda de aumentos salariales que Hezbolá transformó en movimiento de desobediencia civil.

Varios países árabes empezaron a evacuar ayer a sus nacionales de Líbano, mientras Italia se declaró pre-parada para hacer lo mismo.

Otros países europeos advirtieron a sus ciudadanos que no viajen a ese país, aunque de momento no proyectaban salir de Beirut.

Una fuente del ministerio español de Asuntos Exteriores, advirtió sin embargo que la situación podría cambiar "en las próximas horas''. Mientras Estados Unidos e Israel responsabilizan de la situación a Irán y Siria, Teherán acusó a Washington y a Tel Aviv.

La Casa Blanca, la UE y la ONU apoyaron al gobierno libanés. "Estaremos al lado del gobierno libanés y de los libaneses pacíficos durante esta crisis y les daremos todo el apoyo que necesiten'', dijo a titular de Estado de EEUU.

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