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Cuba considera "show decadente'' y "cínico'' discurso de Bush pidiendo cambios

Cuba catalogó este jueves de "show decadente'' y ‘‘cínico'' el discurso que le dirigiera el presidente George W. Bush el miércoles pidiendo cambios, y además exigió a Estados Unidos explicar la acusación de que sus diplomáticos traen fondos de los anticastristas de Miami para los disidentes.

El canciller cubano Felipe Pérez Roque apenas dedicó unos minutos a contestar el discurso de Bush en una conferencia de prensa para responder a esos dos temas. El de Bush "fue un show decadente, un discurso irrelevante y cínico, un acto de propaganda ridículo y de mal gusto'', afirmó.

Bush había pedido cambios en Cuba. "Llegará el día en que los cubanos reciban libremente información de varias fuentes'', dijo, rogando "a Dios que acelere'' el final del "sufrimiento'' de los cubanos y llamando a la liberación de todos los ‘‘presos de conciencia'' en Cuba. Además, pidió al gobernante Raúl Castro permitir el envío de celulares desde Estados Unidos a la isla.

Bush "es un gobernante agotado, un presidente en salida (...) desacreditado, un político que es rechazado abrumadoramente en su propio país (...) un hombre que avergüenza a los norteamericanos (...) un apestado, un hombre al que la gente le huye'', dijo.

El canciller emplazó a Bush a responder sobre la participación de sus diplomáticos en La Habana en el traslado de fondos de anticastristas a la disidencia interna, tema de tres programas oficiales en la televisión cubana esta semana.

En los programas, Cuba mostró una serie de correos electrónicos, llamadas telefónicas y videos a los que considera "pruebas irrefutables'' de la complicidad de los diplomáticos estadounidenses en el traslado de dinero.

En uno de ellos se afirma que al menos en tres ocasiones probadas el jefe de la Sesión de Intereses estadounidenses en La Habana, Michael Parlmy; y el funcionario Robert Blau (actual segundo jefe del Buró Cuba del Departamento de Estado) se prestaron a servir de "mulas'' del dinero que enviaba el anticastrista Santiago Alvarez a Martha Beatriz Roque y otros opositores.

Alvarez es considerado en la isla como un "terrorista'', y cumple una condena de cárcel en Estados Unidos por posesión ilegal de armamento de guerra.

Pérez Roque dijo que estos hechos forman parte de una investigación en curso, por lo que no hay medidas previstas; y que Cuba pide que Estados Unidos recapacite y revise la conducta de sus diplomáticos.

"Tenemos un mensaje para el gobierno de Estados Unidos: reflexionen, llámense a capítulo, investiguen, den la cara y den explicaciones, que el tema es muy grave y las pruebas son muy amplias y muy sólidas'', sentenció.

En La Habana, diplomáticos y observadores dieron una doble lectura a la advertencia cubana: una interna para la disidencia (evidenciando su vulnerabilidad) y otra hacia la próxima presidencia de Estados Unidos y el nuevo jefe de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana (SINA), que tomará posesión en julio.

Ello se aviene con la política diseñada por Raúl Castro, expuesta el 26 de julio de 2007: "la nueva administración que surja tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo que extendimos''.

Pérez Roque emplazó a Washington "a que responda, a que dejen de evadir las preguntas que flotan en el aire'' sobre "las oscuras relaciones entre el terrorismo anticubano de Miami, los diplomáticos norteamericanos acreditados en La Habana y los grupos mercenarios (opositores)''.

El canciller no hizo referencia al desafío lanzado por Bush a Raúl Castro pidiéndole aceptar la entrada a Cuba de teléfonos celulares operados por compañías estadounidenses, que serían enviados por cubanos residentes en Estados Unidos a sus familiares.

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