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Conflicto del Cáucaso enfrenta a Rusia y Occidente

La lucha en torno a una pequeña y empobrecida parte de la cordillera del Cáucaso se ha ido convirtiendo en una creciente confrontación entre Rusia y Occidente, la peor desde el colapso de la Unión Soviética.

El conflicto entre Rusia y la antigua república soviética de Georgia por Osetia del Sur, una región del tamaño de Rhode Island, amenaza la red de instituciones creadas desde el fin de la Guerra Fría para vincular a Rusia con EEUU y Europa.

Aunque se pueda mantener el cese al fuego en Georgia, las consecuencias de la crisis pueden ser muy negativas: las tensiones pudieran poner en peligro los embarques rusos de petróleo y gas hacia Europa, cortar el acceso de EEUU a la Estación Espacial Internacional y terminar con la cooperación de inteligencia entre Washington y Moscú en la guerra contra el terrorismo.

Los dirigentes occidentales están reflexionando sobre expulsar a Rusia del Grupo de los 8 así como negarle membrecía en la Organización Mundial del Comercio.

Pero, más allá de negarle a Rusia el privilegio de participar en varios importantes grupos internacionales, la escalada de la retórica pudiera resucitar el peor aspecto de la Guerra Fría: la amenaza de una confrontación militar entre Rusia y Occidente.

El general Anatoly Nogovitsyn, un alto oficial ruso, dijo ayer que aceptar la instalación de una serie de misiles interceptores norteamericanos en su territorio ha puesto a Polonia en riesgo de ataque, quizás con armas nucleares, según reportó la agencia de noticias Interfax.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, mientras tanto, advirtió que el Kremlin pudiera interrumpir su cooperación para frenar el programa nuclear de Irán. El conflicto de Georgia también pudiera poner en peligro varios acuerdos sobre control de armas, incluyendo el la Nunn-Lugar Comprehensive Threat Reduction act, que ha dado cientos de millones de dólares en ayuda a Rusia para destruir, desmantelar y asegurar sus armas nucleares.

Algunos legisladores americanos ven riesgos en la cooperación ruso-americana en la Estación Espacial Internacional, lo que pudiera ser un desastre para el programa. Tras el retiro de la flota americana de transbordadores en el 2010, los cohetes rusos Soyus pudieran ser la única forma de llegar a la estación durante varios años.

Otros miembros del Congreso están proponiendo una resolución exhortando a despojar a Rusia de su papel de anfitrión de los Juegos Olímpicos de Invierno del 2014.

Estos problemas se han estado gestando desde hace años.

Durante gran parte de los años 90, una Rusia pobre, dividida y mal dirigida dependía de préstamos y donaciones de Occidente. En lo que reconquistó fuerza, particularmente gracias al aumento del precio del petróleo, Moscú pensó que su papel como potencia internacional estaba siendo ignorado o insultado.

Occidente fue lento en condenar la erosión de las embrionarias instituciones democráticas rusas, en lo que el presidente Vladimir Putin, ahora Primer Ministro, restauraba metódicamente el papel del Kremmlin como el centro ruso del poder.

Los ataques del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington unieron al Occidente y a Rusia en lo que ambos consideraban una lucha contra el terrorismo global. Pero la asociación se enfrió por varias razones, incluyendo aperturas para que Georgia, históricamente un estado vasallo de Moscú, se uniera a bloques occidentales.

En el 2003, protestantes en Tbilisi, la capital de Georgia, derrocaron el gobierno del antiguo ministro soviético de Relaciones Exteriores Eduard Shevardnadze abriendo el camino para la elección del presidente Mikhail Saakashvili, un líder político pro-occidental.

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