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Obama se inclina por la experiencia

A la hora de la verdad, Barack Obama prefirió ir al seguro, inclinándose por la experiencia en vez del cambio.

Con un largo historial, el senador Joe Biden, demócrata por Delaware, ayudará a Obama a ganarse electores preocupados por su falta de experiencia en asuntos internacionales, como sucedió con Dick Cheney cuando lo escogieron para acompañar al entonces joven George W. Bush en la boleta.

Biden, uno de los senadores menos acaudalados, también pudiera ayudar a Obama a llegar a los electores de clase media que no han mostrado mucho entusiasmo por el senador por Illinois en lugares como Ohio y Virginia Occidental.

Y como católico, Biden puede dirigirse a un bloque importante de electores indecisos en estados clave como la Florida, Pennsylvania y Wisconsin.

En general, Biden es conocido y Obama juega al seguro al llevarlo en la boleta, lo que a su vez pudiera restar peso al mensaje del candidato de un nuevo liderazgo dispuesto al cambio.

Por otra parte, pudiera ayudar a Obama a presentar una imagen cuidadosa y deliberada en momentos en que los republicanos lo presentan como un neófito radical y peligroso.

"Es seguro, pero no alentador'', dijo Susan MacManus, politóloga de la Universidad del Sur de la Florida.

"Es una selección que va al seguro'', agregó Steven Schier, politólogo del Carleton College en Minnesota.

Un candidato más radical, un verdadero desconocido en Washington, como Tim Kaine, gobernador de Virginia, o Kathleen Sebelius, gobernadora de Kansas, hubiera significado un signo de interrogación en la promesa de Obama de cambiar Washington y la arena política.

¿Y Biden? "No creo que ayuda con el mensaje de cambio'', dijo Shier.

Quizás no resulte del todo mal, especialmente en momentos en que los tanques rusos han rodado en Georgia, Pakistán cambia de presidente y los estadounidenses están pensando otra vez en quién tiene el control de la seguridad nacional y los asuntos internacionales.

Obama necesita asegurar a los electores de que puede manejar una crisis, la misma preocupación que la ex candidata Hillary Clinton puso sobre el tapete cuando emitió un anuncio político en que preguntó a los votantes a quién querían en la Casa Blanca cuando surja una crisis en medio de la noche.

Una encuesta reciente de Zogby halló, por ejemplo, que los electores prefieren a John McCain para manejar esos temas. Otro sondeo determinó que el reciente enfrentamiento entre Rusia y Georgia hizo que los electores se inclinaran con fuerza hacia McCain por considerarlo más calificado para hacer frente al nuevo poder del Kremlin.

Obama también desea más apoyo entre los católicos, un grupo indiciso clave dividido entre McCain y Obama.

Los católicos son aproximadamente uno de cada cuatro votantes en el país y se concentran en estados clave como Florida, New Hampshire, Nuevo México, Pennsylvania y Wisconsin.

Y Biden --hijo de gente de clase trabajadora y que con un patrimonio menor de $150,000 tiene muchísimo menos que la mayoría de los demás senadores-- puede hablarle a la clase obrera blanca de una manera que Obama quizás no pueda.

Y aunque muchos analistas señalan que Biden nació en Scranton, Pennsylvania, su verdadero atractivo en ese estado clave en realidad surge de la cobertura de televisión durante su carrera en Delaware.

Randall Miller, profesor de Historia en la Universidad St. Joseph en Filadelfia, señaló que la cobertura de televisión de Biden en esa ciudad es amplia y llega a los electores no sólo en la urbe sino también en el Valle Lehigh. La televisión de Baltimore también lo cubre y llega al centro de Pennsylvania. "Es muy conocido aquí en el suroeste de Pennsylvania, el centro clave de la elección en el estado', dijo Miller.

Más allá de su atractivo para estos grupos, Biden probablemente consiga buenos resultados en uno de los papeles clave de compañero de boleta: criticar a sus opositores. La mayoría de los candidatos presidenciales prefieren distanciarse mientras que sus lugartenientes golpean duro, una especie de policía bueno y policía malo político.

"[Biden] es un perro de presa'', dijo Sherry Bebitch Jeffe, politóloga de la Universidad del Sur de California.

Y en un debate entre candidatos a la vicepresidencia, agregó, "Biden probablemente puede despedazar mientras ríe a cualquiera que McCain escoja''.

Pero Biden también significa ciertos riesgos.

Primero, naturalmente, su imagen de parte de la estructura de Washington. Segundo, su tendencia a expresiones poco convencionales que pueden parecer poco políticas, como cuando calificó a Obama de ser el primer candidato presidencial negro "limpio'' o señalar que los indios tienen todos los empleos en Dunkin' Donuts.

La campaña de Obama pudiera tratar de maquillar ambas faltas.

Ayer, por ejemplo, asistentes de campaña ya recalcaban que Biden va a trabajar en tren desde su casa en Delaware hasta Washington todos los días para estar con su familia. "Esa es la manera en que hacen énfasis en sus raíces de clase trabajadora y afirman que no es parte de la estructura de poder'', dijo Jeffe.

La otra, sugirió Jeff, sería usar su tendencia a comentarios directos y a veces embarazosos para presentarlo como una persona franca y honesta.

"Eso podría colocarlo en una posición de rebelde'', dijo Jeffe. "Para el elector común y corriente, sería algo positivo. Es lo contrario del estereotipo de un animal político tradicional de Washington''.

Otro que será difícil de defender es el historial de críticas de Biden a Obama durante las primarias. Por ejemplo, Biden dijo que el senador por Illinois era un inexperto, algo que la campaña de McCain aprovechó para incluir en anuncios políticos en televisión.

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