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Debacle del deporte cubano en Pekín

Tras la patada de Volodia Matos a un árbitro, la derrota en la final del béisbol y los dos fracasos en el boxeo; la prensa en Pekín definió el sábado como "negro'' para la delegación cubana en los Juegos Olímpicos.

Pero el domingo no trajo tampoco ningún consuelo.

Las dos últimas esperanzas cubanas de alcanzar un oro en Pekín se desvanecieron en los puños de Yankiel León y Carlos Banteaux, y por primera vez desde los Juegos de Munich 1972 la isla no pudo subir a lo más alto del podio.

Sin el boxeo como motor impulsor -en Atenas 2004 produjo cinco oros- Cuba sufrió un derrumbe en el medallero al terminar en el puesto 28 de la tabla y cedió su puesto como principal proveedor de títulos en al ámbito latinoamericano a Brasil, que terminó en el lugar 23 con tres metales de ese color.

El convaleciente Fidel Castro había llamado a un combate por cada medalla en Pekín en una de sus reflexiones, pero Cuba vivió un verdadero colapso si se toma en cuenta su historial y se dejan aparte los oros de Dayron Robles en los 110 metros con vallas y Mijaín López en la lucha grecorromana.

La derrota en la final del torneo de béisbol 3-2 frente a Corea del Sur echó más sal en la herida, pues ninguna medalla tiene tanto valor para el cubano que la de su pasatiempo nacional y especialmente ahora que estaba en juego el título de último campeón en Juegos Olímpicos.

"Sé que a nuestro pueblo le duele doble este fracaso'', reconoció el mánager antillano, Antonio Pachecho. "Queríamos despedirnos por lo alto, pero enfrentamos un rival difícil''.

Todavía no se han producido valoraciones del gobierno de la Habana sobre el desempeño, pero el diario Granma comentó que "Beijing ha sido un contexto de nuevas experiencias de cara al futuro. Se ha trabajado duro hasta aquí, y la realidad ha demostrado que para continuar alimentando las ilusiones y preservando los relevantes resultados habrá que trabajar más duro todavía''.

Si algún deporte ilustra lo difícil de la situación es el boxeo, porque desde México 1968, cuando Cuba consiguió sólo dos metales plateados, el equipo caribeño no había tenido una cosecha tan pobre.

"Ellos decían que las deserciones no les harían mella, pero sí pesaron'', afirmó desde Miami el profesor Roberto Quesada. "Pensé que al menos conquistarían una medalla de oro, pero el resultado fue peor. Hubo boxeadores que no estuvieron bien conducidos como Yordenis Ugás. Le hicieron perder mucho peso en poco tiempo y perdió fuerza''.

"El boxeo vive un momento oscuro'', agregó Quesada.

El entrenador cubano Pedro Roque, que casi salta de alegría cuando Cuba clasificó a ocho hombres a semifinales, se apresuró a dar por exitosa la incursión de la nueva escuadra preparada con poco tiempo e, incluso, minimizó el impacto de las deserciones de tres campeones olímpicos de Atenas 2004, unidas a la de otro titular mundial y al castigo de Guillermo Rigondeaux.

Pero ayer, Roque trató de, como suele hacerse en la isla, convertir el revés en victoria.

"Si nos fijamos en las medallas de oro, entonces podemos pensar que el torneo no ha sido bueno para nosotros, pero si vemos en conjunto de lo realizado, entonces hay que sentirse optimistas por como ha respondido de nuevo la escuela del boxeo cubano'', declaró Roque.

Y no se trata sólo del boxeo y el béisbol, sino de sucesivos descalabros en deportes supuestamente con opciones al oro como el voleibol femenino, el judo, la lucha libre y grecorromana, el atletismo -con Yipsi Moreno y Osleydis Menéndez-, el taekwondo...

"Todo no es más que un reflejo de la situación que atraviesa el país'', expresó un miembro de la delegación cubana que pidió el anonimato. "El material humano para trabajar no sólo retrocede físicamente, sino que los valores espirituales de los atletas ya no son los del pasado. En ellos se ven las grietas del desastre''.

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