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Ambas campañas ante difíciles retos

Ahora el país tiene una visión más clara de sus opciones.

Las dos primeras convenciones políticas casi simultáneas en medio siglo trajeron un torbellino de actividad política preotoñal en la que se nominaron los dos principales candidatos presidenciales, presentaron a los compañeros de fórmula de ambos y plantearon sus futuros proyectos.

Esto prepara el camino para el día de las elecciones de aquí a dos meses, y los votantes tendrán que escoger entre dos versiones competitivas de quién está más capacitado para cambiar el impopular curso actual del país y cómo lo hará.

"La cuestión esencial de esta campaña es quién tiene un plan mejor, una agenda mejor para sacar adelante a este país y desviarlo fundamentalmente de los fracasos económicos y de política exterior que hemos visto en los ocho años recientes'', dijo Barack Obama a la prensa en su avión de campaña la semana pasada.

McCain, por su parte, dijo en su discurso ante la convención: "Tenemos que cambiar el modo en que el gobierno lo hace prácticamente todo. Le tenderé la mano a todo el que me ayude a hacer que este país sí funcione de nuevo. Amigos, yo tengo mis antecedentes en ese sentido y las cicatrices que lo prueban. El senador Obama no''.

Nadie duda que el país quiere un cambio de rumbo. La guerra de Irak ha agriado al pueblo de Estados Unidos, la economía, el aumento del costo de la vida y el desempleo están causando temor, y la gente está decepcionada con el presidente Bush y airada con el Congreso. Cuatro de cada cinco estadounidenses dice que el país va por mal camino, y casi la misma proporción desaprueba del modo en que Bush y el Congreso están realizando su labor.

El país ha votado sólo una vez en los pasados 60 años por mantener en la Casa Blanca al mismo partido tres veces seguidas. La elección del vicepresidente George W. Bush en 1988 tuvo lugar cuando el presidente titular, Ronald Reagan, contaba con popularidad, el país gozaba de paz y prosperidad y la gente lo que en efecto quería era a Reagan en un tercer período presidencial.

Ahora no se sienten así.

"Es una pelea dura para los republicanos'', dice Vin Weber, un representantede Minnesota e importante estratega republicano.

"Nuestra única esperanza es que John McCain pueda convencer a los votantes de que él va a cambiar las cosas. Mientras más pueda cambiarle la impronta al partido, del partido de Bush al partido de McCain, mejor les irá a los republicanos''.

McCain podría haber tenido cierto éxito en la convención, empezando con su sorpresiva elección de Sarah Palin, la gobernadora de Alaska como candidata a la vicepresidencia.

Palin, recién llegada al escenario nacional y ajena a los círculos de Washington que ascendió en los medios políticos de Alaska desafiando la ética y los historiales de algunos republicanos colegas suyos, podría ayudar a McCain a reforzar la noción de que él piensa sacudir al gobierno federal.

"Vienen cambios'', dijo McCain al aceptar la nominación, en un intento no precisamente sutil de hacer saber que no quiere que lo vinculen a Bush o al Congreso en el que ha ejercido.

En cuanto a temas básicos, McCain y Obama pugnarán por hacer ver cuál de los dos es el más indicado para ponerle fin a la guerra en Irak y para estimular la economía.

En Irak, McCain promete retirar tropas, pero solamente cuando los jefes militares destacados allí le aseguren que los iraquíes pueden ocuparse ellos mismos del país. Obama quiere fijar una fecha específica para retirar la mayoría de las tropas.

En cuanto a la economía, McCain promete convertir en permanentes las rebajas presupuestarias instituidas por Bush, a las que él se opuso anteriormente. Promete que les rebajará los impuestos a aquellos que ganan menos de $200,000, pero dejaría que caducaran las rebajas de Bush y que se les aumentaran los impuestos a los que ganan más que eso.

En cuanto a la energía, McCain enfatiza un enfoque multifacético, incluyendo las perforaciones en la plataforma continental, energía nuclear, tecnología de carbón más limpia y energías eólica y solar. Obama subraya la preservación ambiental y los combustibles alternativos, pero dice que aceptaría perforaciones en cierta medida si fuese necesario para llegar a un acuerdo con el Congreso y energía nuclear si las medidas de seguridad se perfeccionaran.

Pero a pesar de sus esfuerzos, McCain no va a escapar con facilidad de que lo vinculen con Bush, especialmente con su historial en el Senado de respaldar la política del Presidente.

"Les va a costar trabajo plantear un argumento de cambio'', dice Robert Gibbs, un asesor de Barack Obama, que añadió que McCain podría caer en la misma trampa en la que cayó Hillary Clinton en las primarias demócratas. "En las primarias aprendimos que si eres el candidato con experiencia en una elección marcada por el cambio, estás apostándole al caballo equivocado''.

No hay duda de que, como candidato del partido que no está gobernando, Obama ofrece más cambios. Y como afroamericano a la vanguardia de una nueva generación, él parece representar dichos cambios. Pero todavía tiene que convencer a los demás de que va a ofrecer los cambios que ellos quieren, y que podrá implementarlos.

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