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Embates de Ike someten a La Habana a un 'estado de sitio'

Recluidos en sus casas, con las ventanas selladas, sin luz ni agua, los habaneros sufrían este martes los embates de los vientos huracanados y lluvias de Ike. "Estoy encuevada, es lo más seguro'', dijo Kenya González, una profesora de 36 años.

"Salir a la calle puede ser muy peligroso, lo mejor es quedarse en casa y no desesperarse'', comenta esta madre de dos niños, y quien no se despega un minuto de su radio de baterias china, para estar informada de la evolución del huracán Ike, que este martes atraviesa Cuba muy cerca de La Habana, tras dejar cuatro muertos y devastación en todo el país.

Apagada totalmente, con sus comercios cerrados y calles desiertas, La Habana -de 2.2 millones de habitantes- semejaba este martes una ciudad sitiada. En sus calles se veían postes eléctricos, señales del tránsito, semáforos y árboles derribados o inclinados por los fuertes vientos de Ike.

Su furia levantaba olas por encima del muro del malecón -de 7 km- que separa la ciudad del mar. Por las principales arterias de la capital sólo se movían patrullas de la policía que advertían por altoparlantes de la prohibición de transitar o llamaban a la población a mantenerse en sus casas.

Habituados al paso de los ciclones, los habaneros aseguraron desde días antes ventanas y puertas de sus viviendas y se avituallaron -velas incluidas- para enfrentar el ciclón, solo 10 días después de la movilización por Gustav.

En las calles no se veía un alma, sólo pocos empleados que cumplían la misión de proteger sus centros laborales, uno que otro osado turista que tomaba fotos en la zona del malecón.

"Tenemos que quedarnos aquí, con o sin luz, con viento o sin él, sino quién va a proteger ésto'', explicó Angel René, de 40 años y trabajador de una cafetería en La Rampa, corazón cultural de La Habana.

Román Martínez, un albañil de 65 años, decidió dar "una vueltecita'' por el barrio del Vedado para, como dijo, "tomarle el pulso al ciclón''. "Ahorita esto será convertirá en un verdadero infierno'', pronosticó en la mañana.

"Todo está trancado. Sentimos que está volando todo allá afuera, láminas de zinc por el aire y oí árboles que cayeron. No he dormido. ¡Tenía una alteración de madre (enorme)! Antes de que quiten el gas me puse de madrugada a cocinar'', narró a la AFP un ama de casa de 49 años, resguardada en su casa en el barrio Vedado.

En la capital fueron puestos a resguardo en casas de familiares o amigos, o albergues habilitados por las autoridades unas 170,000 personas, entre ellas 20,000 en La Habana Vieja, casi un 30% de sus 66,000 habitantes.

También fueron puestos a resguardo unos 700 turistas extranjeros, de los casi 7,000 que pernoctaban el lunes en La Habana, según medios oficiales.

Los principales temores se ciernen sobre los posibles derrumbes de viviendas y edificios en estado crítico, unos 1.000 en la capital, según autoridades cubanas, que alojan a cerca de 26,000 personas, muchos de ellos ubicados en la zona del casco histórico, declarado por UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1982.

Según datos oficiales, el 70% de las viviendas de La Habana presenta un estado regular o malo. La radio cubana reportó este martes que un inmueble se desplomó en Centro Habana, sin causar víctimas, por los vientos de Ike, que cruza la isla de sur a norte por la provincia de Pinar del Río (extremo oeste).

Los habaneros aún recuerdan al poderoso huracán Wilma, que azotó la ciudad en octubre de 2005 y provocó históricas penetraciones del mar y, aunque la historia no se repetirá con Ike, según los expertos, sus fuertes vientos y sobre todo la lluvia sí podrían causar destrozos conforme avanza la tarde.

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