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Celebran 20 aniversario de programa de reunificación familiar

Renato Gómez es un cubano marcado por el tiempo y la esperanza.

A mediados de la década de 1980, él y su familia estuvieron varados más de cuatro años en España como extranjeros ilegales esperando obtener algo tan cercano como un milagro: una visa de refugiados en Estados Unidos.

"Ese momento nos tocó hace dos décadas y nosotros viajamos a Miami poco después de la aprobación del permiso, el 13 de diciembre de 1988, justo en el día de mi cumpleaños'', contó Gómez.

Su caso habría que multiplicarlo por 10,000 que es el número de exiliados cubanos en terceros países que se beneficiaron de 1988 a 1994 con la Operación Exodo, una iniciativa de la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) y su dirigente fundador, el empresario Jorge Mas Canosa.

El carismático líder sentó las bases del programa de ayuda después de ser testigo de la dramática situación y el abandono que sufrían cientos de refugiados cubanos en Lima, Perú. El grupo abandonó la isla tras irrumpir violentamente en la embajada de ese país en La Habana, en 1980.

Conmemorando el natalicio de Mas Canosa y el 20 aniversario de la llegada del primer contingente de refugiados cubanos a Miami gracias al programa de reunificación familiar, la FNCA celebrará este domingo un festival en el Tropical Park, en Westchester.

"Será un momento muy especial para todos nosotros'', dijo Francisco "Pepe'' Hernández, presidente de la organización.

Fue Hernández quien selló con su firma el acuerdo migratorio con el Departamento de Estado y el antiguo Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), el 13 de junio de 1988, para traer exiliados cubanos desde terceros países.

La Fundación fue la primera entidad --representante de un grupo étnico-- en aprovechar un programa gubernamental de la era de la administración republicana de Ronald Reagan, que garantizaba a 4,000 personas emigrar anualmente a Estados Unidos bajo el auspicio y aliento del sector privado.

Según el pacto 1,500 cubanos podían venir a los Estados Unidos cada año para comenzar un nuevo capítulo en sus vidas. Desde entonces arribaron de 19 países entre ellos Perú, Costa Rica, República Dominicana, Venzuela, España, Rusia, Bolivia y Portugal.

"Fue una satisfacción extraordinaria, revivimos ese espíritu de nacionalidad y confraternidad que Fidel Castro había roto. La Fundación se colocó como una institución que iba más allá de las cuestiones políticas'', indicó Hernández.

El primer contingente de refugiados, compuesto por 692 cubanos, arribó al Aeropuerto Internacional de Miami una noche de septiembre de 1988, en medio de un ambiente de fiesta y gran expectativa.

Al menos 427 procedían de Costa Rica y 265 de Panamá.

Uno de ellos fue Narciso López.

"Ese viaje fue apoteósico, cantábamos el himno de Cuba en el avión y nos abrazábamos entre todos, era una verdadera fiesta en el aire. La impresión fue única'', comentó López, quien llegó con su familia desde San José, Costa Rica.

"Entré el 11 de septiembre, nueve días después ya estaba trabajando como mecánico automotriz en Miami'', añadió.

La operación de solidaridad fue financiada principalmente con aportes económicos recaudados por el grupo de Mas Canosa y los parientes de los cubanos en el extranjero. En dependencia del flujo de refugiados, los costos operativos del plan oscilaron entre $3 millones y $5 millones al año.

Exodo sólo permitía la entrada de exiliados que salieron de Cuba antes del 1ro de enero de 1988. Sin embargo, Washington hizo algunas excepciones con las personas que abandonaron la isla después de la fecha límite, como cuando accedió a recibir a grupos de República Dominicana y Panamá a inicios de la década de 1990.

"Quienes descalificaban eran aquellos que tenían residencia en un tercer país. Pero la gran mayoría que aplicó al programa consiguió el objetivo'', aseveró Mario del Valle, director de FNCA y antiguo colaborador de la operación en Panamá. Del Valle consiguió que las autoridades de ese país no hicieran efectivo el cobro por concepto de impuesto de salida y uso de aeropuerto a los cubanos, una tarifa de más de $15.

Para que las autoridades de inmigración de Estados Unidos aprobaran las solicitudes de reunificación familiar, la Fundación así como los parientes de los refugiados y sus auspiciadores en Miami debían asegurarles empleo, seguro médico, casa y alimentación por dos años con el objeto de que no se convirtieran en una carga pública para el gobierno.

Lourdes Abascal, coordinadora del programa de 1989 a 1994, y Brenda Moreira, activista de la Fundación, fueron claves en el proceso de traer a Estados Unidos a cientos de compatriotas. Ambas realizaron entrevistas junto a decenas de otros voluntarios y prepararon documentos para los cubanos en busca de libertad.

"Exodo fue un programa distinto y de un impacto fuera de todo cálculo. Estas personas no podían ser carga pública y tenían que demostrar su calidad de refugiados'', comentó Abascal. "Y así se hizo. De Venezuela llegó el mayor grupo de expresos políticos y sus familias; fueron alrededor de 3,000'', precisó Abascal.

La mayoría de los exiliados en terceros países no sólo vivía en condiciones precarias por la imposibilidad de conseguir permisos de trabajo o cambiar su estatus migratorio, sino que también sufrían emocionalmente por el desarraigo y el riesgo de quedar estancados en un país extraño.

Para el grueso de los cubanos en el extranjero, una gota de alivio económico les llegaba de las remesas que despachaban sus familiares en Estados Unidos o de trabajos que conseguían en ventas ambulatorias.

Además, la Fundación hacía pagos mensuales para el sostenimiento de las familias en crisis, incluso mucho antes del inicio de la reunificación familiar. Así hizo andar el Fondo de Ayuda del Exodo Cubano que realizó donativos en Panamá, República Dominicana y Costa Rica, e incluso ayudó a cubrir los costos de matrícula y libros escolares de cientos de menores de origen cubano que no eran admitidos en los colegios públicos de terceros países.

Otra llave del éxito fue la contribución de la comunidad en general.

De hecho, en la primera de una serie de actividades de ayuda humanitaria la Fundación logró reunir más de $800,000.

"Definitivamente tocamos el corazón de la comunidad. Son recuerdos imperecederos'', sostuvo Omar Marchant, principal animador de los maratones recaudatorios en las emisoras locales. "Mañana, cuando suba nuevamente al podio del Tropical Park, sentiré la presencia de Jorge Mas Canosa con su sonrisa, cubanía y grandes deseos de ver a un exilio unido''.

Joe García figuró entre los primeros activistas que trabajaron en el programa. García, ahora aspirante a un escaño en el Congreso, facilitó la entrada a Estados Unidos de un contingente de más de 100 estudiantes que estaban varados en la antigua Unión Soviética --y que el ex gobernante Fidel Castro calificó de "gusanos rojos'' por oponerse al régimen cubano.

García recordó que muchos no creían entonces en el éxito de la operación Exodo.

"Cuando se firmó el pacto hubieron personas que se burlaban y decían que nunca iba a funcionar porque era imposible conseguir trabajo, seguro médico y vivienda a miles de refugiados, pero lo hicimos'', puntualizó García.

"Nunca dejamos de lado a nadie por cuestiones de dinero, buscamos patrocinadores y siempre los encontramos'', acotó.

El festival de recordación de la Operación Exodo estará abierto al público en general de 12 p.m. a 6:00 p.m. en el Tropical Park-Centro Ecuestre (7900 SW Bird Road, Westchester). Los fondos que se recauden irán a beneficio de la disidencia interna cubana y los damnificados de los huracanes. Para mayor información puede visitar la página de internet www.exodocubano88.com

jcchavez@elnuevoherald.com

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