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Obama y McCain cruzan ataques en vísperas del segundo debate

Los candidatos presidenciales que se reúnen la noche del martes para el segundo de tres debates enfrentarán a un nuevo anfitrión: una audiencia que podría exigirles respuestas en lugar de golpes de efecto o ataques.

En un formato diferente de lo que los televidentes han podido observar durante esta temporada, las preguntas serán hechas por el público en la Universidad de Belmont en Nashville, Tennessee, y a través de internet. Ni los que pregunten ni el moderador Tom Brokaw podrán intervenir más de una vez.

La noche será lo más parecido a una conversación directa con los candidatos que los votantes puedan experimentar, en un debate que ocurre en un momento crítico, y donde la pregunta que todos se hacen es: ¿cuán agresivo se mostrará John McCain en su intento de revertir su suerte en declive?

Después de su caída en las encuestas al tiempo que ocurría la más reciente crisis de la economía, el senador de Arizona ha estado por debajo de Barack Obama en las encuestas nacionales sin que haya margen de error, y se ha atrasado en algunos estados indecisos.

Después del debate, McCain y Obama celebrarán un último encuentro en la Universidad de Hofstra el 15 de octubre, donde sostendrán períodos de discusión de cinco minutos en un formato que podría poner a prueba tanto la destreza de los candidatos en el combate verbal como su dominio de sí mismos.

Para McCain, la interrogante es si continuará o no su campaña agresiva de los últimos días, en que la candidata a la vicepresidencia Sarah Palin ha acusado a Obama de "tener amigotes terroristas'' en Chicago. Una táctica parecida por parte de McCain podría ser peligrosa.

Distanciado en los sondeos a menos de un mes de las elecciones en Estados Unidos, el bando del republicano John McCain decidió jugarse todo lanzando una dura ofensiva contra el demócrata Barack Obama, a riesgo de que esa estrategia se vuelva contra los republicanos.

La compañera de fórmula de McCain, Sarah Palin, abrió las hostilidades denunciando el ‘‘vínculo'', según ella, entre Obama y Bill Ayers, miembro de un grupo de izquierda radical, los Weatherman, en los años 1960 y 1970.

El equipo de campaña de McCain lanzó a su vez un nuevo spot televisivo, difundido a nivel nacional y titulado "peligroso'', que acusa a Obama de haber resumido la intervención estadounidense en Afganistán a "bombardeos aéreos sobre aldeas, que causan muertes civiles''.

La cita completa del senador de Illinois, que data de agosto de 2007, decía: ‘‘Debemos terminar la tarea (en Afganistán) y eso requiere que tengamos suficientes soldados en el terreno para no contentarnos con bombardeos aéreos sobre aldeas, que causan muertes civiles y crean enormes problemas allá abajo''.

El bando de McCain eligió redoblar el fuego de aquí al 4 de noviembre para atacar a Barack Obama y despertar dudas sobre su capacidad de juicio, su honestidad y sus relaciones personales.

"Este tipo de campaña (negativa) refleja generalmente una cierta forma de desesperación de parte de un candidato que ya no cree tener un mensaje positivo lo suficientemente fuerte'' para proponer a los votantes, dice Michael Traugott, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Michigan.

A su juicio, eso "puede estimular la base republicana pero atraerá a pocos independientes o votantes indecisos''.

"Los responsables de campaña de McCain necesitan que se hable de otra cosa que no sea economía'', afirma por su parte Eric Davis, profesor de Ciencias Políticas en Middlebury College, de Vermont. Obama expresó a la prensa en Asheville que quedó "sorprendido'' cuando se enteró de que un estratega de McCain, no identificado, dijo al New York Daily News: "Si seguimos hablando de la crisis financiera, perdemos''.

"No puedo imaginar algo más importante para hablar que la crisis financiera, y la idea de echar el tema hacia un lado y volver a las travesuras políticas usuales y a las tácticas para infundir el miedo, que caracterizaron demasiadas campañas políticas, no creo que sea lo que buscan los estadounidenses'', añadió Obama.

La táctica que busca dañar la imagen de Obama puede no ser la adecuada.

"En tiempos de crisis, los votantes quieren escuchar a los candidatos hablar de los temas que les preocupan más que verlos lanzarse ataques personales'', afirma Davis. El bando de Obama lanzó un nuevo sitio de internet: www.keatingeconomics.com, donde recuerda la implicación de McCain en un escándalo financiero que se remonta a fines de los años 1980.

Una comisión del Senado deploró en 1991 "el error de juicio'' del senador de Arizona, que había intervenido con otros senadores dos años antes en el caso del grupo californiano Lincoln Savings and Loan, cuya quiebra costó dos mil millones de dólares a los contribuyentes.

McCain reaccionó declarando: "No necesito que me enseñen a decir la verdad al pueblo estadounidense. Y si tuviera que mejorar en este sentido, probablemente no buscaría los consejos de un político de Chicago''. Obama mostraba el lunes ocho puntos de ventaja frente a McCain (50 por ciento contra 42 por ciento), según la medición diaria del Instituto Gallup. Otras encuestadoras mostraban resultados similares. Rasmussen otorgaba ocho puntos de ventaja a Obama (52% contra 44%), Diego/Hotline, seis puntos (47% contra 41%) y GW/Battleground, siete puntos de ventaja (50% contra 43%).

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