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Pacto migratorio es bofetada para cubanos, afirma Diaz-Balart

El congresista Lincoln Diaz-Balart, un tradicional crítico de la política mexicana respecto a los inmigrantes cubanos, consideró que el 
pacto debe sentirse como una bofetada al pueblo oprimido 
de Cuba, y dijo que "México está haciendo el trabajo de las 
fuerzas de represión'' del régimen de Raúl Castro.
El congresista Lincoln Diaz-Balart, un tradicional crítico de la política mexicana respecto a los inmigrantes cubanos, consideró que el pacto debe sentirse como una bofetada al pueblo oprimido de Cuba, y dijo que "México está haciendo el trabajo de las fuerzas de represión'' del régimen de Raúl Castro. THE MIAMI HERALD

El pacto migratorio suscrito el lunes por los gobiernos de Cuba y México para combatir el tráfico de cubanos indocumentados cayó como un balde de agua fría entre la comunidad exiliada de Miami, líderes políticos y organizaciones opositoras al régimen de La Habana.

Con el argumento de que garantizará un flujo migratorio legal, ordenado y seguro, representantes de ambos gobiernos sellaron un pacto histórico que obliga al gobierno de La Habana a recibir a sus ciudadanos repatriados desde México por no contar con un estatus legal establecido en territorio mexicano.

El congresista Lincoln Diaz-Balart, un tradicional crítico de la política mexicana con respecto a los inmigrantes cubanos, consideró que el pacto debe sentirse como una bofetada al pueblo oprimido de Cuba, y afirmó que "México está haciendo el trabajo de las fuerzas de represión'' del régimen de Raúl Castro.

"La acción del gobierno mexicano no tiene nada que ver con el pueblo, que es solidario y amigo. Las autoridades son cómplices de la tiranía'', acotó Diaz-Balart.

Cuba aceptará la devolución de sus ciudadanos en los casos que hayan ingresado directa e ilegalmente al territorio mexicano, así como de aquellos cubanos que hayan emigrado a países de Centroamérica y tengan una situación migratoria irregular en México.

En todos los casos el gobierno de México tendrá que notificar sobre la detención de cubanos ilegales en un plazo de tres días hábiles y Cuba tendrá que responder esas solicitudes de devolución en un plazo de 15 días.

Las principales organizaciones del exilio cubano reaccionaron con irritación, previendo tiempos sombríos para los derechos de los inmigrantes cubanos en México y Centroamérica.

"Es una decisión que tiene un precedente muy malo en el momento en que empezaron a devolver a los cubanos interceptados en el Estrecho de la Florida. Esto abrió la puerta para pactos migratorios vergonzosos'', afirmó Omar López Montenegro, director ejecutivo de la Fundación para los Derechos Humanos, adscrita a la Fundación Nacional Cubanoamericana.

El activista manifestó que su organización no estimula las salidas ilegales de Cuba por los riesgos que representa, pero indicó que una vez que una persona tomó esta determinación, ‘‘devolverlo a las manos de su carcelero es una acción desacertada''.

La periodista Ninoska Pérez Castellón, directora del Consejo por la Libertad de Cuba, criticó el acuerdo para reordenar el flujo migratorio, pues dificulta el paso de cubanos que buscan la libertad y evitan someterse a un régimen totalitario.

"Es una vergüenza sabiendo que hablamos de un país como México, que es tan exigente y que vela precisamente sobre los inmigrantes que vienen a Estados Unidos'', afirmó Pérez Castellón. ‘‘Resulta inconcebible que en el caso de Cuba, que son perseguidos políticos de una de las dictaduras más antiguas de este hemisferio, estén dispuestos a devolverlos''.

El líder del Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, condenó el carácter del documento suscrito y tildó de incongruente que México establezca un pacto de repatriación con La Habana, mientras le reclama a Washington que acepte incondicionalmente a los ciudadanos mexicanos que entran de forma ilegal en territorio estadounidense.

"Entiendo la situación que tiene el gobierno de México, es decir, controlar la emigración desde cualquier otro país. Pero aquí no se tiene en cuenta que los cubanos escapan buscando libertad y no se les da las garantías bajo las convenciones internacionales para ser considerados en una petición de asilo político; los mismos culpables de que exista un éxodo en Cuba son los que se sientan a negociar con el gobierno de México'', precisó.

El acuerdo se produce en momentos en que el flujo migratorio de cubanos por la frontera mexicana hacia Estados Unidos ha visto una escalada de miles de personas desde el 2002, favorecida por operativos de contrabando humano que controlan bandas de traficantes y que, en numerosos casos, han derivado en crímenes sangrientos contra los que no pueden pagar por el rescate de un familiar.

El memorando, que entrará en vigor en 30 días, fue suscrito en el marco de una visita oficial de tres días que realiza a México el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, con el objeto de apuntalar políticas migratorias bilaterales bajo el principio de la responsabilidad compartida.

Tras el acuerdo firmado en la Secretaría de la Gobernación de México conjuntamente con los secretarios del Interior, Juan Camilo Mouriño, y de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, los dos países resaltaron que el contrabando humano es un problema alentado artificialmente por Estados Unidos, que "estimula la inmigración ilegal y el tráfico ilícito de cubanos, y dificulta los esfuerzos para combatir eficazmente a las organizaciones criminales que lucran con estos ilícitos''.

México y Cuba también rechazaron la imposición de medidas "coercitivas y de leyes extraterritoriales, como el bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos en contra de Cuba y la ley Helms-Burton, que establece restricciones y afectaciones a empresas mexicanas''.

El canciller cubano saludó la firma del inédito acuerdo haciendo hincapié en el hecho de que la isla defiende profundamente la autodeterminación de un gobierno en materia migratoria.

jcchavez@elnuevoherald.com

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