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Fallece legendario árbitro cubano de Grandes Ligas

ARMANDO RODRIGUEZ, quien falleció este 28 de octubre en México, fue el primer árbitro 
latinoamericano de Grandes Ligas.
ARMANDO RODRIGUEZ, quien falleció este 28 de octubre en México, fue el primer árbitro latinoamericano de Grandes Ligas. Cortesía de la familia Rodríguez

El béisbol está de luto. El cubano Armando Rodríguez, el primer árbitro latinoamericano en las Grandes Ligas, falleció el martes en el puerto mexicano de Veracruz, a la edad de 84 años, víctima de una neumonía agravada.

Mundialmente conocido por su temperamento en el terreno de juego y una determinación a prueba de multitudes que no soportaba malacrianzas ni desplantes, Rodríguez fue incorporado al Salón de la Fama de la Serie del Caribe en el 2005, tras haber sumado más de 60 temporadas como árbitro a lo largo de su carrera profesional.

Como compensación a una trayectoria que ha servido de ejemplo a nuevas generaciones, Rodríguez fue reconocido en Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y Estados Unidos.

En Nicaragua --país que siempre consideró su plataforma para las Grandes Ligas-- participó en siete temporadas, hasta que en 1962 se trasladó a Venezuela, donde fue jefe de árbitros durante más de una década.

Rodríguez murió en la sala de urgencias del hospital Pemex rodeado de familiares cercanos. En Veracruz --que le hacía recordar los mejores tiempos de su natal Cuba-- le sobreviven su esposa Hilda, la mujer con la que estuvo casado por más de cuatro décadas, y sus hijos Armando y Carlos.

"Armando era un hombre disciplinado e íntegro, muy solidario, y siempre encontraba una oportunidad para hacer reír sanamente a sus amigos. En sus comienzos fue un jugador voluntarioso y de mucha resistencia del Central Hershey en Cuba, ahí se desempeñó como jardinero izquierdo'', dijo a El Nuevo Herald Antonio Caride, un amigo de juventud que vive en Miami.

Rodríguez, naturalizado mexicano, se inició como árbitro en un partido en el estadio LaTropical de la capital cubana, conjuntamente con el legendario árbitro Amado Maestri, su mentor.

"La personalidad que tenía dentro del campo lo ayudó tremendamente. Incluso recuerdo que cuando se ponía el traje negro, no le miraba la cara a nadie. Era como otra persona, se transformaba'', agregó Caride.

Rodríguez nació en San Antonio de Río Blanco, en la provincia de La Habana, el 6 de diciembre de 1922. Hijo de una familia de nueve hermanos, se incorporó como profesional del arbitraje en la Liga Cubana a mediados de 1950, actuando hasta en seis temporadas. A comienzos de la década del 60 optó por el exilio, desencantado con la revolución castrista y la cancelación de la competencia profesional de béisbol en Cuba.

Entre muchas de las anécotas que sazonaron la carrera deportiva de Rodríguez detrás del plato o en los diamantes, destaca el caretazo que le propinó al serpentinero zurdo de los Elefantes de Cienfuegos, Danny McDevitt.

Rodríguez, siempre muy ingenioso en sus comentarios, detallaría años más tarde que su reacción contra el jugador estadounidense fue "por instinto de conservación''.

Después, sería el propio McDevitt y otras estrellas de la época quienes apoyaron fervientemente la contratación de Rodríguez por las Grandes Ligas, a pesar de que nunca llegó a dominar con soltura el inglés.

"Nosotros estuvimos visitándolo en Veracruz hace cuatro meses. Era diabético y estuvo llevando una enfermedad muy larga y penosa. Aunque dejó el arbitraje en 1980, nunca se desligó del béisbol, que era su pasión'', sostuvo su sobrina María Echemendía, residente de Miami.

Rodríguez se mantuvo 42 años activo como árbitro, a partir de 1938.

jcchavez@elnuevoherald.com

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