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Dura prueba para las máquinas de votación

TROY HOSKISON (der.) carga a su hija Marina, de 2 años, durante las dos horas que tuvo que hacer 
fila para votar en el centro de Newark, Ohio, un estado clave con un altísimo índice de votación.
TROY HOSKISON (der.) carga a su hija Marina, de 2 años, durante las dos horas que tuvo que hacer fila para votar en el centro de Newark, Ohio, un estado clave con un altísimo índice de votación. Getty Images

En el 2000 la elección presidencial fue afectada por los problemas de boletas en la Florida. Cuatro años después, fueron las máquinas de votación en Ohio. Y en momentos que se espera una cifra récord de electores, la pregunta fundamental es todavía si la maquinaria electoral del país será capaz de resistir la presión.

El asombroso índice de votación en las primarias de este año ya han expuesto fisuras en la infraestructura. En Texas hubo filas interminables y las boletas se acabaron. En Virginia, los electores recibieron instrucción de entregar hojas de papel --que posteriormente fueron anuladas-- cuando las boletas no llegaron a tiempo, y los abrumados empleados de los centros de votación en Washington, D.C. escondieron máquinas electrónicas porque les tenían miedo.

"En este momento los funcionarios de elecciones probablemente se identifican con el jefe de policía Brody en la película Jaws al ver por primera vez el gran tiburón blanco'', dijo Doug Chapin, director de electionline.org en un estudio reciente sobre los problemas de votación.

La asistencia a las primarias rompió récords en todo el país: en Delaware y el Distrito de Columbia el número de electores fue el triple del 2000 y en la Florida la cifra se duplicó. El único estado con menos del 50 por ciento de asistencia a las urnas fue New Hampshire, que perdió parte de su brillo como sede de la primera elección primaria cuando la mayoría de los estados adelantaron las suyas.

Aunque casi todos los funcionarios de elecciones han tomado precauciones adicionales para este martes --algunos han ordenado una boleta de papel por cada elector y han aumentado el número de máquinas electrónicas-- se sigue temiendo que los centros de votación no sean capaces de atender a millones de electores.

"La prueba definitiva de la democracia es cuando todos votan'', dijo Ben Jealous, presidente de la NAACP. "Los estados no han entendido del todo lo que les espera. En Virginia el gobernador ni siquiera quiere imprimir boletas adicionales aunque en la primaria no les alcanzaron''.

En una señal de que la elección presidencial de este año pudiera terminar en los tribunales, la la NAACP presentó una demanda federal en Virginia en que exige más máquinas electrónicas de votación en los vecindarios de minorías y más boletas de papel en caso que las máquinas no den abasto con tantos electores. Un juez denegó la solicitud el lunes.

Los republicanos de Virginia habían alegado que el cambio en el procedimiento de votación tan tarde pudiera ser una desventaja para sus candidatos.

El gobernador demócrata Timothy M. Kaine, partidario de Obama, dice que no hacen falta precauciones adicionales. "Confiamos en que estamos bien preparados'', dijo la portavoz Delacey Skinner. "Creo que los electores deben acudir a votar temprano y estar preparados para hacer fila, pero no anticipamos ningún problema mayor''.

La elección presidencial del 2000 los problemas fueron las boletas con orificios mal definidos, lo que llevó a un recuento que terminó con una decisión de la Corte Suprema. En el 2004, los electores llegaron a hacer fila durante 14 horas y los fallos en las máquinas electrónicas crearon caos en Ohio, que eventualmente le dio a George Bush un segundo período por un margen de unos 119,000 votos.

En los últimos ocho años, con fondos asignados por el Congreso, los funcionarios electorales locales de todo el país han cambiado los sistemas de votación, más de una vez, cuando las muy alabadas máquinas electrónicas mostraron que eran vulnerables a los piratas informáticos y a las fallas.

Este martes casi la mitad del país votará con el nuevo sistema, en su mayoría usando tarjetas de papel que se leen con un escáner.

Pero no son las máquinas lo que preocupa, sino la cantidad de gente que las usa.

En los estados que realizaron elecciones adelantadas, como Florida y Georgia, ha habido mucha gente que esperó durante horas e incluso hubo que distribuir agua embotellada. En Colorado, más del 50 de los electores votaron anticipadamente.

"Supongamos que llega el martes y hay alegaciones de miles de personas fueron a votar pero no pudieron y regresaron a casa'', dijo Edward B. Foley, profesor de Derecho en la Universidad de Ohio especializado en litigios electorales. "Hay alegaciones de negación del derecho electoral pero no hay forma de probarlo. Eso sería extremadamente negativo''.

En materia de demandas electorales, y desde el 2000 se han presentado muchas, el tema más contencioso en esta elección son las boletas provisionales.

Comenzaron a usarse en el 2003 como parte de la Ley de Apoyo Electoral, una amplia reforma de los sistemas y leyes electorales impuesta con el fin de evitar una repetición del desastre de la Florida. Los electores que crean que les han negado indebidamente del derecho de votar --por ejemplo, si su nombre no aparece en la lista de electores-- tienen el derecho de votar con boletas provisionales.

Pero las reglas para contar esas boletas varían mucho entre un estado y otro, lo que crea confusión y han generado unas 20 demandas en los últimos cinco años, dijo Foley. En varios estados, las boletas provisionales que no se emiten en colegio electoral debido se desechan.

Dado que se espera que este martes salga a votar una cifra sin precedente de electores --muchos de ellos recién inscritos, lo que hace aumentar la posibilidad de que sus nombres no estén en las listas de votantes-- Foley dijo que la boleta provisional pudiera ser el gran problema este año.

"La boleta provisional es la póliza de seguro de los electores contra la eliminación ilegal de los centros de votación'', dijo. "Pero es una boleta con un signo de interrogación. La mayoría de los estados no han creado normas uniformes para contarlas''.

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